El imprevisible Sarkozy, fuente de malestar entre Washington y París
PARIS – Traicionado una vez más por su sed de protagonismo, caprichos, amenazas e imprudencias diplomáticas, el presidente francés Nicolas Sarkozy perdió credibilidad con Estados Unidos y desaprovechó la posibilidad de convertirse en el mejor interlocutor de Barack Obama en Europa, según diversas revelaciones e interpretaciones coincidentes.
El episodio que terminó de sacar de sus casillas a la diplomacia norteamericana fue la serie de amenazas de abandonar la cumbre del G-20 formuladas por Sarkozy.
"A quién se le ocurre que puede abandonar la cumbre de Londres el jueves y recibir a Obama en Francia el viernes", comentó con desdén un miembro de la comitiva de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Antes de llegar a Londres, Sarkozy también había exigido sentarse junto a Obama en el banquete previo a la cumbre. Ese lugar de privilegio fue acordado a la canciller alemana Angela Merkel, mientras que Sarkozy fue ubicado junto al presidente chino, Hu Jintao, con el cual prácticamente no se habla.
Desde el comienzo de la relación, la corriente de simpatía nunca pasó entre los dos hombres. "Cuestión de estilo, de fondo, pero sobre todo de confianza", afirman algunos.
"No vayas"
Más allá de la epidermis, el tropiezo que probablemente marcó para siempre esa relación se produjo una semana después de la elección de Obama, según relató el semanario Le Nouvel Observateur .
El 13 de noviembre, en el Palacio del Elíseo, Sarkozy recibió el Premio al Coraje Político por su acción, en agosto de ese año, durante la guerra ruso-georgiana. En su discurso, el presidente francés acusó a George W. Bush de no haberlo apoyado durante ese conflicto.
Según Sarkozy, Bush lo había llamado para decirle: "No vayas. Los rusos están a 40 kilómetros de Tiflis. No vayas". En la Casa Blanca, esas declaraciones provocaron estupor y cólera, porque todo es falso.
En un procedimiento excepcional, Steve Hadley, el consejero para la Seguridad de Bush, convocó al embajador francés, Pierre Vimont, y le presentó la transcripción de esa conversación telefónica: "Tienes razón. Te apoyo", había dicho Bush.
La mentira de Sarkozy fue considerada "gravísima" para las relaciones entre Washington y París. "Apenas comenzábamos a familiarizarnos con las relaciones internacionales, ese episodio no hizo nada para despertar nuestra confianza", dijo un miembro del equipo de Obama.
Pero Sarkozy raramente suele reconocer sus errores. A partir de ese momento, con el objetivo de transformarse en el interlocutor privilegiado de Estados Unidos en Europa, hizo en vano todos los esfuerzos imaginables para ser recibido por Obama. Despachó a su canciller, Bernard Kouchner, a hablar con Hillary Clinton; utilizó en Washington a su embajador Vimont y a todos los servicios de la embajada. Hasta su propio servicio de prensa tuvo que prestarse al juego.
El 5 de noviembre, día del triunfo de Obama, el Elíseo anunció en un comunicado que Sarkozy "acababa de hablar media hora con el presidente electo para felicitarlo y analizar la situación internacional". La información era falsa.
Mientras la Casa Blanca ignoraba los múltiples pedidos de audiencia de Sarkozy, Obama recibió al primer ministro británico, Gordon Brown, al premier australiano, al jefe del gobierno japonés e, incluso, al ministro de Relaciones Exteriores chino. Que Gordon Brown haya sido invitado antes que él a Washington fue para Sarkozy una verdadera bofetada.
Por fin, los dos hombres mantuvieron su primera reunión bilateral ayer, en la cumbre de la OTAN. En la conferencia de prensa conjunta que mantuvieron después de esa reunión, Obama utilizó una doble intención para elogiar -en apariencia- a su anfitrión.
"No cesa de dar muestras de imaginación, de creatividad", dijo en alusión a la hiperactividad de Sarkozy. "Está presente en tantos frentes al mismo tiempo que cualquiera tiene dificultades en seguirlo", agregó.
Animos caldeados
La misma ironía apareció cuando aludió a la reciente conferencia de Londres: "Sin él -dijo-, la cumbre no habría sido lo que fue".
Obama, incluso, tuvo que intervenir personalmente durante esa cumbre para apaciguar los ánimos de Sarkozy y Hu, enfrentados a propósito de los paraísos fiscales.
Los europeos están acostumbrados a su estilo, que a veces incluso logra eclipsar a Silvio Berlusconi. Pero los norteamericanos abren los ojos con incredulidad cada vez que presencian una nueva sorpresa de Sarkozy.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Infobae Luis Manuel Ferris Llopis buscó triunfar desde muy joven. Durante algunos años...
8 de noviembre, 2019Por Jaime Daremblum Diario Las Américas Washington — Apoyado por Chávez, el régimen...
16 de abril, 2010América Economía El euro está descendiendo a mínimos históricos con respecto al franco...
21 de julio, 2011- 10 de febrero, 2009












