Declaración sobre los ataques terroristas

Reflexionando sobre las palabras que han marcado décadas de nuestro compromiso con la paz y la libertad.
11 de septiembre, 2026
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Nota del editor: Una versión de esta declaración se publicó por primera vez en nuestra página web el 11 de septiembre de 2001, inmediatamente después de los atentados terroristas. Cuatro días más tarde, el 15 de septiembre, el Instituto publicó una versión ampliada en forma de comunicado de prensa oficial. Ese comunicado marcó el lanzamiento de nuestro Centro para la Paz y la Libertad y dio inicio a una serie de eventos, investigaciones y comunicaciones que sigue guiando nuestro trabajo en la actualidad.

El Independent Institute expresa sus condolencias a todos aquellos que padecen las consecuencias de los continuos atentados terroristas y asesinatos en masa que se producen en todo el mundo. Nos unimos al mundo civilizado para condenar estos actos atroces. Todas aquellas personas directamente responsables de la planificación y organización de las muertes, las lesiones y los daños del 11 de septiembre y posteriores deben ser llevadas ante la justicia por estos actos de barbarie.

Comprensiblemente, muchos estadounidenses han apoyado medidas gubernamentales que, en circunstancias normales, se considerarían inaceptables tanto desde el punto de vista jurídico como moral. Sin embargo, la historia nos enseña que los períodos de crisis generan problemas y sufrimientos aún mayores, ya que la mano dura de un poder gubernamental sin control desplaza a la sociedad civil.

Por ejemplo, a las agencias gubernamentales de EE. UU. se les han otorgado poderes de vigilancia y facultades policiales sin precedentes para detener a personas de manera indefinida, sin cargos ni juicio, así como para interceptar todas las comunicaciones, transacciones y registros privados. Dichos intentos de “intercambiar” libertad por seguridad solo pueden acabar por no proporcionar ninguna de las dos. Los estadounidenses buscamos la seguridad, pero no como un fin en sí mismo. Buscamos la seguridad para poder disfrutar de las bendiciones de la libertad. Los intentos de “intercambiar” la libertad por la seguridad solo pueden acabar por no proporcionar ninguna de las dos. En cambio, debemos alcanzar la seguridad de una manera compatible con una sociedad diversa y abierta, la libertad individual y el Estado de derecho.

Alcanzar la seguridad mientras defendemos estos valores significa que debemos oponernos enérgicamente a cualquier manifestación de xenofobia y a cualquier acción dirigida contra personas inocentes, ya sean musulmanas, judías o de cualquier otro grupo, tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

También es pertinente preguntarse por qué Estados Unidos es blanco de ataques terroristas y de odio. Para responder a esta pregunta, deberíamos examinar detenidamente si las amplias operaciones del gobierno estadounidense en el exterior siguen siendo fieles a nuestros valores.

También conviene preguntarse por qué las operaciones gubernamentales de defensa, inteligencia y seguridad aeroportuaria no lograron evitar la tragedia del 11 de septiembre, y por qué este fracaso justifica, de alguna manera, ampliar sistemas que han fracasado, dotándolos de más dinero y poderes extraordinarios. De hecho, nadie ha rendido cuentas por dicho fracaso y, en cambio, los presupuestos de todas esas agencias se han disparado a medida que Estados Unidos se ha embarcado en una política sumamente peligrosa de intervencionismo global preventivo. Desatar la violencia incontenible de la guerra invita a nuevas atrocidades contra personas inocentes a gran escala, con una alta probabilidad de que se produzcan nuevas y aún peores represalias contra los estadounidenses y otras personas en todo el mundo.

Las valiosas lecciones que nos enseñan las respuestas a estos difíciles interrogantes pueden evitar que tragedias similares y mucho más devastadoras se produzcan en el futuro.

La Estatua de la Libertad es reconocida en todo el mundo, y con razón, como símbolo de libertad y justicia para todos. La difusión pacífica de estos ideales debe ser nuestra mejor y más perdurable exportación. Y solo lograremos ganarnos los corazones y las mentes de las personas de todo el mundo si nos mantenemos fieles a estos valores —tanto dentro como fuera de nuestro país— con la fidelidad que esos valores exigen.

 

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