G20: Latinoamérica pedirá un acuerdo que frene la apreciación de sus monedas
Argentina, Brasil y México, los tres países latinoamericanos del G-20, reivindicarán la próxima semana en la Cumbre de Seúl medidas para frenar la guerra de divisas que ha reducido la competitividad de las exportaciones regionales.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han dicho públicamente que aprovecharán la cita para pedir un acuerdo que reduzca la “guerra de monedas” que, consideran, está trasladando a América Latina los costos de otros países para superar sus respectivas crisis.
Lula anunció esta semana que asistirá a la Cumbre acompañado por la presidenta electa, Dilma Rousseff, con quien dice coincidir en que la fuerte apreciación del real se ha convertido en un grave problema que Brasil no puede solucionar unilateralmente.
“Estados Unidos y China están promoviendo una guerra cambiaria. Estados Unidos porque quiere resolver su problema (crisis económica) y China porque sabe que tiene su moneda muy desvalorizada”, aseguró Lula el miércoles en su primera rueda de prensa al lado de Rousseff.
El mandatario agregó que irá a Seúl “para luchar” y subrayó: “Si hasta ahora peleaban con Lula ahora tendrán que hacerlo con Lula y con Dilma (Rousseff)”.
Para Rousseff, el problema del cambio tiene que ser resuelto en los ámbitos multilaterales, debido a que las medidas unilaterales tienden a generar proteccionismo y a agravar la situación.
“Todos los países perciben que hay una guerra cambiaria y para eso no hay solución individual. La última vez que comenzó una política de depreciación competitiva hubo una guerra mundial”, dijo.
Hasta ahora Brasil ha rechazado que pueda devaluar su moneda artificialmente para recuperar su competitividad en el exterior y ha defendido el régimen de libre flotación del cambio.
Por eso ha limitado sus actuación en la llamada “guerra de divisas” a medidas puntuales para frenar el fortalecimiento del real.
La presidenta argentina también ha manifestado su interés en negociar un acuerdo en el marco del G-20 que impida que la devaluación de las monedas de los países desarrollados reduzca las exportaciones y la competitividad de América Latina.
“Se tratará de lograr (en el G-20) un poco de cooperación, porque lo que se está viendo ahora es una gran guerra de monedas, de competitividad, en definitiva, y por ver quién coloca mejor sus productos y cómo se traslada la crisis”, aseguró Fernández.
“Tal vez algunos estén diseñando políticas para trasladar la crisis a terceros países” y, en ese escenario, “tenemos que ir tranquilos y cada uno exponiendo lo que entiende como políticas a nivel global”, agregó Fernández.
Además del interés ya manifestado de Argentina y Brasil, otros países de América Latina le han solicitado a sus homólogos con silla en el G-20 que presionen por una solución a la guerra de divisas.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, manifestó recientemente que le pidió su homólogo de México, Felipe Calderón, que traslade al G-20 la preocupación de toda América Latina por la apreciación de sus monedas.
“Le pedí delante de los presidentes de América Central, todos preocupados por la revaluación, que les dijera a los países (del G-20), a los pacientes que se están recuperando a costa nuestra, que encontremos mecanismos para que no sean los países emergentes los que paguen el precio de la reactivación de la economía de los países industrializados”, afirmó Santos.
El mandatario, que habló tras la Cumbre de Tuxtla, celebrada el mes pasado en Cartagena (Colombia), abogó para que el G-20 cree “formas creativas” para resolver la crisis y dijo que, en lo que considera un cambio de paradigmas, hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) le está aconsejando a América Latina que imponga controles de capitales.
México, que será sede de la Cumbre del G-20 en 2012, propondrá específicamente la moderación de los desequilibrios fiscales, por considerarlos uno de los mayores obstáculos al desarrollo económico en el futuro, según fuentes de la cancillería de ese país.
Por su parte, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, anticipó que una de las medidas que Brasil propondrá en Seúl es que el FMI cree un índice que pueda identificar a los países que están devaluando artificialmente sus monedas.
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