Con la crisis, los ‘commodities’ reciben una paliza
Por Carolyn Cui
The Wall Street Journal
El tercer trimestre fue un paseo en montaña rusa para el mercado de commodities: a principios de julio rompieron nuevos récords, en septiembre se precipitaron al vacío y, cuando el gobierno de Estados Unidos empezó a intervenir para estabilizar el sistema financiero, volvieron a subir.
En conjunto, fueron los peores tres meses para el sector al menos desde 1970, cuando se introdujo el Índice de materias primas GSCI de Standard & Poor’s. Incluso después del repunte de finales de septiembre, el índice cerró el trimestre con una caída de 28,6% desde fines de junio.
Gracias a las grandes ganancias que generaron en el primer semestre, los commodities siguen modestamente al alza en lo que va de año (un 0,96%). Pero durante las últimas semanas, muchas corredoras han rebajado sus previsiones de precios para una serie de materias primas, lo que está echando por tierra la fe de los inversionistas de que el mercado alcista podía durar décadas gracias a la fuerte demanda por parte de los mercados emergentes.
Hace sólo tres meses, parecía que el auge de los commodities era imparable. Los reguladores buscaban a un culpable del alza del petróleo y el mundo sufría el encarecimiento de los alimentos. Pero a mediados de julio, un pronóstico cada vez más desolador de la economía global puso en la mira las materias primas. La gente empezó a darse cuenta de que “el mercado alcista podía terminar, y de una forma muy drástica”, dice Peter Kordell, director de investigación de Jigsaw Commodities, una consultora del sector. “Tras un colapso tan grande, lleva mucho tiempo recuperar la misma confianza”.
Los precios del petróleo no subieron ni siquiera después de que los huracanes golpearan la costa del Golfo de EE.UU. y se desatara un conflicto armado en Georgia, un país productor de crudo. A lo largo del tercer trimestre, los futuros del petróleo declinaron 37%: desde su cénit del 3 de julio de US$145,29, el barril cayó a US$91,15 el 16 de septiembre, en medio de una ola de ventas de commodities, la ansiedad sobre la caída de la demanda y una carrera por parte de algunos inversionistas por deshacerse de ciertas apuestas sobre commodities que hicieron con instituciones financieras cuya estabilidad de repente pasó a ser cuestionable.
A medida que el trimestre llegaba a su fin, las iniciativas para rescatar las maltrechas instituciones financieras de EE.UU. provocaron un modesto auge en el crudo, empujando los precios a US$120,92 el barril el 22 de septiembre. Otros commodities también registraron alzas. Los futuros del petróleo cerraron el trimestre a US$100,64 el barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York, una caída de 28,1% en tres meses.
Los inversionistas se dieron cuenta de que “una política monetaria extremadamente flexible y una política fiscal agresiva son inevitables en este clima (económico)”, dice John Brynjolfsson, jefe de inversiones de Armored Wolf LLC, un fondo de cobertura concentrado en commodities y mercados emergentes.
Sin embargo, para los corredores de materias primas, el recuerdo de la debacle de hace unos meses estaba todavía muy presente. El empeoramiento de la crisis de crédito hizo que muchas instituciones financieras fueran reacias a ampliar su financiamiento, lo que se tradujo en una masiva liquidación en el sector de materias primas. Philip Verleger, un economista del sector de energía, calcula que las inversiones totales según dos índices (el GSCI de S&P y el Índice de Commodities DJ-AIG) habían caído para el 23 de septiembre a US$152.600 millones desde los US$237.000 millones de principios del trimestre, en medio del declive de precios y la retirada de los inversionistas.
Los precios más altos de hace unos meses, sumados a la inseguridad económica, ahogaron el apetito de los países emergentes por materias primas, un motor clave que alimentó el auge de los commodities. Luego, el repentino fortalecimiento del dólar provocó una huida del petróleo, el oro y los granos hacia la moneda estadounidense.
El repentino declive en los commodities durante el tercer trimestre también ha reavivado los debates sobre si todavía existe un mercado alcista. La mayoría de los metales y productos agrícolas registra caídas en lo que va del año. El níquel y el cinc lideraron el descenso, con una pérdida de 25% en el trimestre; el maíz y el trigo bajaron 32,7% y 60,9% respectivamente en este período.
Por ahora, ninguno de los grandes jugadores está dispuesto a anunciar el fin. Goldman Sachs argumentó en un informe reciente que “el ciclo para los commodities está lejos de acabarse” dado que las restricciones de suministro que fomentaron el auge de los precios en los últimos años permanecen intactas.
Sin embargo, en el corto plazo, hay “un riesgo sustancial”, advierte Brynjolfsson de Armored Wolf, señalando que es probable que el aumento en el desempleo frene aún más el crecimiento económico y golpee la demanda inmediata por commodities.
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