¡Por una Cuba Libre!

Lecturas recomendadas
26 de octubre, 2026
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Si solo tiene tiempo para leer tres obras, recomiendo “The Political Economy of Caudillismo” de Mary Katherine Crabb, Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina de Carlos Rangel, y The Long Night of Dark Intent de Irving Louis Horowitz.

A comienzos de julio de 2026, el gobierno cubano puso en marcha una reforma económica liberalizadora a medias. Pero, al igual que la reforma de la perestroika de la Unión Soviética bajo Mijaíl Gorbachov, la reforma cubana no tendrá éxito. Entre la élite gobernante de Cuba no existe la voluntad política necesaria para permitir una economía libre de trabas burocráticas ni la libertad cívica e intelectual.

Cuba es un país comunista: cuenta con un Partido Comunista gobernante; carece de pluralismo político y de elecciones competitivas; no existe libertad de expresión ni libertad de prensa; posee una policía secreta represiva; y ejerce un control totalitario sobre las artes y las asociaciones sociales. Los burócratas controlan las plantaciones de tabaco y las fábricas, las plantaciones de caña de azúcar y las destilerías de ron. No obstante, el sistema comunista del país posee características propias y distintivas.

Una característica inusual es el poder y la importancia de las fuerzas armadas. En un país comunista típico, las fuerzas armadas se encuentran claramente controladas por el Partido Comunista. En Cuba, el gobierno revolucionario surgió de un ejército guerrillero que, cuando los guerrilleros tomaron el poder en 1959, no estaba controlado por el Partido Comunista. Es cierto que, en China y Rusia, los comunistas llegaron al poder tras vencer en una guerra civil, pero en esos casos el partido ya controlaba a las fuerzas armadas.

En Cuba, las fuerzas armadas han gozado de un enorme prestigio desde 1959, y la cultura política, educativa y social del país está fuertemente militarizada. Los trabajadores agrícolas han sido organizados en brigadas. La actividad económica cubana ha involucrado una sucesión de movilizaciones y campañas masivas. Los jóvenes viven en un ambiente militarizado tanto dentro como fuera de la escuela. Los cuadros militares y de seguridad dominan los órganos de decisión del Partido Comunista. Además, las fuerzas armadas poseen entre el 40 y el 70 por ciento de la economía, y su conglomerado empresarial no puede ser auditado por la parte civil del gobierno. Como expresó Norman Gall, Cuba es menos un país socialista que “una clásica dictadura militar latinoamericana con ropaje marxista-leninista”.

Otra característica de Cuba —el poder personal de una familia— no es desconocida en los países comunistas, pero tampoco constituye la norma y contradice la doctrina socialista, que afirma defender la igualdad y rechazar las dinastías familiares. Por supuesto, en la práctica, la familia Ceaușescu en Rumania, la familia Ortega-Murillo en Nicaragua y la familia Kim en Corea del Norte han ejercido el poder basándose en vínculos familiares. Aunque Fidel Castro ha muerto y su hermano Raúl supuestamente se ha retirado, lo cierto es que miembros de la familia Castro todavía conservan un enorme poder, prestigio e influencia. Una parte considerable del poder de Fidel provenía de su carisma intransferible, y su muerte debilita la capacidad de resistencia del régimen y la legitimidad que se le atribuye.

Tanto académicos como exiliados cubanos debaten si Fidel ya era comunista antes de llegar al poder o si, una vez en él, se aferró al comunismo porque le proporcionaba respaldo ideológico para su nacionalismo antiestadounidense y un aliado —la Unión Soviética— que le brindaría protección y subsidios. En la práctica, cuándo Fidel adoptó el comunismo no supone una gran diferencia. Como nos recuerda Mary Katherine Crabb, Fidel no fue el primer caudillo cubano que se autodenominó socialista. Fulgencio Batista hizo lo mismo en 1934 y originalmente gobernó en alianza con el Partido Comunista. Por otro lado, uno puede dudar de que Fidel llegara alguna vez a dominar verdaderamente las complejidades del marxismo-leninismo y, si no era un ideólogo socialista, ¿qué era? El sociólogo Irving Louis Horowitz comparó a Fidel con Francisco Franco, y el politólogo A. James Gregor lo relacionó con Benito Mussolini.

La Cuba anterior a Castro contaba con abundantes asociaciones profesionales independientes, organizaciones benéficas y organizaciones voluntarias. Los gobernantes revolucionarios acabaron con la independencia de la sociedad civil. Eliminaron cualquier autonomía de las organizaciones respecto del Estado.

Solo la Iglesia católica conservó cierto grado de independencia y, durante algunos períodos temporales de distensión, se permitió que publicaciones diocesanas difundieran opiniones disidentes. Lamentablemente, la Iglesia católica, después del papa Benedicto, ha adoptado una orientación contraria al mercado. Es probable que la población cubana —después de la experiencia del régimen comunista— adopte favorablemente el mercado y la actividad empresarial. En principio, las instituciones católicas deberían estar en condiciones de desempeñar un papel positivo en una Cuba postotalitaria, como lo hicieron en Italia y Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial. Pero, en la práctica, la postura contraria al mercado de la Iglesia, como ha señalado Michael Radu, limitará drásticamente la influencia institucional católica en una Cuba poscomunista, tal como ha ocurrido en la Europa Oriental poscomunista.

Los cubanos en la isla llevan generaciones alejados de la experiencia práctica del pluralismo político y de una actividad empresarial plenamente privada. Para sobrevivir, han tenido que recurrir a atajos, corrupción y delincuencia. Las élites alternativas han huido en gran medida al exilio, hacia Florida, España y otros lugares. Asimismo, la fundamental recuperación de los derechos de propiedad después del comunismo se verá dificultada por disputas legales relacionadas con la restitución y la compensación.

Irving Louis Horowitz señaló que quinientos años de ética protestante del trabajo fueron “dramáticamente erosionados” por menos de cincuenta años de comunismo en Alemania Oriental. Este problema persiste actualmente en las zonas de Alemania que estuvieron bajo dominio comunista. Según Horowitz, Cuba enfrenta “obstáculos” sociales y culturales mayores que los de Alemania Oriental; por lo tanto, incluso con un amplio apoyo de los cubanos que actualmente viven en Florida, la isla necesitará cierto tiempo para alcanzar su potencial de prosperidad.

Dado que ha existido cierta comunicación entre los cubanos de la isla y quienes viven en el exilio, cabe esperar que puedan reducirse al mínimo las habituales fricciones que se producen entre los exiliados que regresan y quienes permanecieron en el país.

En una transición poscomunista ideal, los cuadros del partido y de las fuerzas armadas serán apartados del poder. Quienes sean responsables de abusos graves serán castigados. Las propiedades confiscadas serán restituidas. Las fuerzas armadas adoptarán los valores de una sociedad libre y su conglomerado empresarial será vendido. Una nueva Constitución consagrará los derechos de propiedad y se basará en los mejores elementos liberal-clásicos de la Constitución de Guáimaro de 1869 y de la Constitución de 1901, sin quedar sobrecargada por los derechos de bienestar social de la Constitución de Batista de 1940 ni por los elementos socialistas de la Constitución actual. Una transición de este tipo será difícil.

Cuba tiene el potencial de convertirse en un país próspero, con un gobierno limitado y ciudadanos protegidos por libertades constitucionales. Esperemos que, después del comunismo, Cuba esté a la altura de ese potencial.

“Cuando alguien me pregunta: “¿Qué está pasando en Cuba?”, mi respuesta suele ser: “¿En qué aspecto?”.  Ahora tengo un lugar al que dirigirlos. Bill Evers ha compilado un excelente recurso para que académicos, responsables de políticas públicas y el público puedan comprender la historia, las políticas y el potencial de un país y un pueblo de los que se habla con frecuencia, pero que se comprenden mucho menos”. — Abigail R. Hall, directora y profesora del Departamento de Economía, John H. Sykes College of Business, University of Tampa.

“Cuba se encuentra a menos de cien millas de las costas estadounidenses y, sin embargo, en términos de comprensión política por parte del público, a veces parece estar oculta en una galaxia muy, muy lejana. Los periodistas y académicos extranjeros que desean informar y analizar la confusa cultura política y económica de la isla se ven obstaculizados no solo por las restricciones impuestas tanto por el gobierno estadounidense como por el cubano, sino también, muchas veces, por sus propios sesgos ideológicos. Esta bibliografía anotada de Bill Evers, del Independent Institute, constituye una ayuda invaluable para atravesar esa confusión y situarla en un contexto histórico útil. (Por ejemplo: sí, Cuba presenta índices de alfabetización impresionantes en comparación con gran parte del resto de América Latina, pero ¿cómo se encontraba ANTES de la revolución de Castro?). Casi siete décadas después de la Revolución cubana, finalmente alguien está realizando un intento sistemático por esclarecer sus causas y consecuencias”. — Glenn Garvin, periodista retirado del Miami Herald y autor del obituario de Fidel Castro publicado por ese periódico.

“Si quiere conocer la verdad sobre los 67 años de dictadura cubana, todos los libros y artículos enumerados aquí le ayudarán a hacerlo. Esta exhaustiva bibliografía anotada resultará indispensable para todos aquellos interesados en Cuba y merece una amplia difusión, especialmente porque el país se encuentra actualmente al borde del colapso total y probablemente atraiga más atención de la que ha recibido desde la crisis de los misiles de 1962”. — Carlos Eire, profesor T. Lawrence Riggs de Historia y Estudios Religiosos de Yale University; autor de Waiting for Snow in Havana: Confessions of a Cuban Boy.

Índice

  • HISTORIA DE CUBA
  • Cultura política latinoamericana
  • Críticas al positivismo
  • Fidel Castro y Che Guevara
  • Economía
  • Historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina
  • Historia de la esclavitud y de las relaciones raciales en Cuba
  • La Iglesia Católica
  • CUESTIONES Y PROBLEMAS
  • Las fuerzas armadas
  • Desarrollo económico
  • Moralidad y vida pública
  • Descomunización, depuración y justicia transicional
  • Represión de las libertades civiles
  • Libertad constitucional y reforma jurídica
  • Moneda sana
  • Pensiones
  • Atención médica
  • Prostitución
  • Mujeres
  • EDUCACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA
  • Situación actual
  • Refutación de Paulo Freire
  • Quién podría administrar las escuelas y becas de oportunidad
  • EDUCACIÓN SUPERIOR
  • Situación actual
  • Desventajas de las universidades públicas gratuitas
  • MEJORES PRÁCTICAS EN EDUCACIÓN K-12
  • Enseñanza primaria y secundaria (general)
  • Lectura basada en la fonética y los problemas del método de lenguaje integral
  • Matemáticas

 

HISTORIA DE CUBA

Bethell, Leslie, ed. The Cambridge History of Latin America, vol. 5 (1985).

Descripción de la editorial: The Cambridge History of Latin America es la primera historia autorizada a gran escala de toda América Latina —México y América Central, el Caribe de habla hispana (y Haití), la América del Sur hispana y Brasil—, desde los primeros contactos entre los pueblos originarios de América y los europeos a finales del siglo XV y comienzos del XVI hasta la actualidad. Esta importante obra de investigación académica internacional y colaborativa fue planificada, coordinada y editada por un único editor, el Dr. Leslie Bethell, profesor de Historia Hispanoamericana y Brasileña en University College London. … Cada volumen o conjunto de volúmenes examina un período de la historia económica, social, política, intelectual y cultural de América Latina.

Bulmer-Thomas, Victor. The Economic History of Latin America since Independence, 3.ª ed., vol. 3 (2014).

Descripción de la editorial: Este estudio, presentado ahora en una tercera edición revisada y actualizada, aborda la historia económica de América Latina desde la independencia en la década de 1820 hasta la actualidad. Destaca las diferencias existentes entre los países latinoamericanos, al tiempo que reconoce las influencias externas a las que toda la región ha estado sometida. Victor Bulmer-Thomas señala el fracaso de la región para cerrar la brecha en los niveles de vida respecto de Estados Unidos y analiza las razones de ello.

Bushnell, David, y Neill MacAuley. The Emergence of Latin America in the Nineteenth Century, 2.ª ed. (1994).

Descripción de la editorial: “Completamente revisado y actualizado, este singular estudio en un solo volumen ofrece una cobertura completa y aún más actualizada de toda la región durante la época crucial en la que se produjo la formación y consolidación de sus características instituciones nacionales, sentando las bases de la América Latina contemporánea. […] Los autores se concentran en los primeros experimentos de construcción nacional en toda América Latina y analizan los intentos conscientes … de la mayoría de los dirigentes por adoptar un modelo liberal tanto de desarrollo socioeconómico como político. … Se examinan las persistentes cuestiones de la ‘inestabilidad’ y el ‘subdesarrollo’ latinoamericanos, y se presentan y explican los datos y factores que intervienen en ellas”.

Crabb, Mary Katherine. “The Political Economy of Caudillismo”, en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 10.ª ed. (2001), pp. 160–181. (Este artículo también aparece en la 11.ª edición (2003). En su momento, el libro de Horowitz y Suchlicki fue denominado la “Biblia” de los estudios Cubanos).

Este es un artículo fundamental e importante. La autora señala que, desde el período del dominio colonial de España y Portugal, el Estado en América Latina —incluida Cuba— ha recaudado impuestos elevados, concedido monopolios, facilitado la existencia de parásitos con conexiones políticas y servido como fuente de cargos públicos distribuidos entre personas favorecidas por vínculos personales. Este patrón, que persistió durante la época poscolonial, desalentó la inversión extranjera en Cuba antes del comunismo. La autora plantea “que Cuba, a lo largo de su historia del siglo XX (colonial, republicana y ‘revolucionaria’), se ha caracterizado por el capitalismo político y el caudillismo, en gran medida como legado de su herencia colonial española”. La autora nos recuerda que Fidel Castro no fue el primer caudillo que se autodenominó socialista. Fulgencio Batista hizo lo mismo en 1934.

Domínguez, Jorge I. Cuba: Order and Revolution (1978).

Lester D. Langley: “Cuando Castro asumió el poder, […] heredó un Estado altamente regulador que llegaba prácticamente a todos los sectores de la sociedad cubana, y gobernó a un pueblo profundamente desconfiado de la influencia exterior. El enfrentamiento con Estados Unidos permitió a Castro adquirir mucho más poder que cualquiera de sus predecesores en la república. Mientras que la influencia estadounidense había fomentado la pluralización en Cuba, la intervención soviética promovió la centralización y el fortalecimiento de la autoridad de Castro y, lo que es aún más significativo, la asunción de amplios poderes por parte de la burocracia revolucionaria”.

Palmer, Steven; José Antonio Piqueras y Amparo Sánchez Cobos, eds. State of Ambiguity: Civic Life and Culture in Cuba’s First Republic (2014).

Descripción de la editorial: “La primera etapa republicana de Cuba (1902–1959) se entiende principalmente a partir de sus fracasos y discontinuidades, y suele describirse como un período ilegítimo de la historia de la nación, en el que sus primeras tres décadas y el derrocamiento de [el dictador Gerardo] Machado constituyen, en el mejor de los casos, un prólogo de la ‘verdadera’ revolución de 1959. State of Ambiguity reúne a académicos de América del Norte, Cuba y España para cuestionar esta narrativa. […] Los ensayos de State of Ambiguity reinterpretan la primera república como una época de profunda continuidad en los procesos de construcción de un Estado y una nación liberales. …”.

Barry Carr: “State of Ambiguity cuestiona las visiones predominantes de la historia cubana durante las primeras tres décadas posteriores a la independencia. Gran parte de la historiografía estadounidense y de la historiografía cubana posterior a 1959 ha estado dominada por la preocupación por los vínculos imperiales entre Cuba y su vecino del norte. Los distinguidos colaboradores de esta colección rompen con esa obsesión, aportando perspectivas renovadoras y explorando dimensiones de la historia cubana que hasta ahora habían sido ampliamente desatendidas”.

Pelegrin Taboada, Ricardo. Shades of Liberalism: Lawyers and Social, Political and Legal Transformations in Nineteenth Century Cuba (2018).

Resumen: “En 1819, Fernando VII ordenó la creación de dos Colegios de Abogados en Cuba para impedir el crecimiento del número de profesionales del derecho, así como el ejercicio no autorizado de la abogacía. Sin embargo, la estrategia fracasó, y los abogados se convirtieron cada vez más en una fuerza de cambio político y social en la isla, inspirados principalmente por los debates sobre la implementación de agendas liberales dentro y fuera de Cuba. Algunos Colegios de Abogados acabaron convirtiéndose en centros de conspiración contra España y los abogados llegaron incluso a liderar repetidos levantamientos en favor de la independencia cubana. No obstante, las ideas reformistas entre los abogados cubanos eran diversas y surgieron diferentes interpretaciones del liberalismo. … Esta variedad de ideas se enfrentó en la Convención Constitucional de 1901, donde delegados autoproclamados liberales [debatieron], por ejemplo, la educación gratuita y el sufragio universal, lo que puso de manifiesto los numerosos matices que el liberalismo aún presentaba en Cuba en aquella época”.

Ripoll, Carlos. José Martí, the United States, and the Marxist Interpretation of Cuban History (1978).

José Martí (1853–1895) —patriota cubano, opositor al colonialismo español e ídolo del comunismo castrista— fue, en realidad, un liberal partidario del Estado de bienestar, no un comunista. (Martí estaba comprometido con los derechos humanos y la libertad individual, aunque criticaba los aspectos socialdarwinistas del liberal clásico Herbert Spencer). Martí elogió el movimiento abolicionista contra la esclavitud en Estados Unidos y fue admirador de Jefferson, Wendell Phillips y Grover Cleveland. Criticaba el imperialismo estadounidense de carácter dominante, pero no la inversión productiva, incluida la extranjera. Admiraba numerosos aspectos de la sociedad estadounidense y los ideales de los padres fundadores de Estados Unidos. No era partidario de la propiedad estatal de las explotaciones agrícolas ni de la industria, y escribió un prólogo para los relatos de Rafael de Castro Palomino en el que elogiaba la armonía social y describía como catastrófico el socialismo llevado a la práctica. Martí tuvo poco que decir sobre Marx —apenas dos páginas en total—, quien era una figura poco conocida antes de la Revolución bolchevique de 1917. El capítulo 3 constituye una crítica demoledora de la selección distorsionada y tendenciosa que Philip Foner hizo de los escritos de Martí sobre Estados Unidos.

Thomas, Hugh. Cuba: La lucha por la libertad (1971).

James N. Goodsell: “Algunos de los comentarios más reveladores de Thomas se centran en los años de ocupación estadounidense posteriores a la Guerra de Independencia. Thomas valora positivamente la preocupación de Washington por el futuro gobierno de la isla. Fue a la vez ‘sincera y bien intencionada’. Además, ‘muchos empresarios norteamericanos estaban, al menos en parte, interesados tanto en el desarrollo del premio que ahora se encontraba a su merced como en sus beneficios’. Por otro lado, ‘la combinación del control político, expresado mediante la Enmienda Platt, y la penetración económica inevitablemente despertaría animosidad entre aquellos cubanos que habían esperado y proyectado una independencia más heroica’”.

Roland T. Ely: “Casi cualquier obra con un alcance tan ambicioso como la de Thomas provoca inevitablemente críticas. Lamentablemente, algunas de ellas no siempre son objetivas ni responsables. Por ejemplo, Ramón E. Ruiz descarta a Thomas calificándolo de internacionalista ‘liberal inglés’. … Cuba: La lucha por la libertad debería continuar […] siendo una importante fuente de información durante bastante tiempo. Es poco probable que volvamos a encontrar tanta historia de Cuba reunida entre las tapas de un solo volumen”.

Thomas, Hugh. The Cuban Revolution (1977).

Versión abreviada de Cuba: The Pursuit of Freedom, que abarca el período 1952–1962.

Cultura política latinoamericana

Aguilar Rivera, José Antonio. “Latin American Political Ideologies”, cap. 31, en The Oxford Handbook of Political Ideologies, eds. Michael Freeden y Marc Stears (2013), pp. 583–606.

Resumen: “[E]ste capítulo se concentra en las familias ideológicas que adquirieron relevancia durante el período nacional posterior a que las nuevas naciones [latinoamericanas] alcanzaran la independencia. […] El artículo analiza el liberalismo, el conservadurismo, el socialismo, el nacionalismo/populismo y el multiculturalismo”.

Apuleyo Mendoza, Plinio; Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa. Manual del perfecto idiota latinoamericano (2001).

Los autores son tres defensores de políticas liberal-clásicas: el escritor y diplomático colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, el escritor cubano exiliado Carlos Alberto Montaner y el periodista y escritor peruano Álvaro Vargas Llosa. Los tres fueron anteriormente personas de izquierda.

Glenn Garvin: “Manual del perfecto idiota latinoamericano causó sensación cuando fue publicado por primera vez en español en 1996. En una región donde la izquierda domina el ámbito intelectual, cualquier libro que defendiera los mercados, el libre comercio y a el gran Satán del norte habría provocado desmayos generalizados y gente hablando en lenguas. Pero la ferocidad con la que este libro destrozó a sus blancos —prácticamente a todos, desde Simón Bolívar hasta Fidel Castro— fue algo especial. Las reacciones variaron desde el entusiasmo (en Panamá, el presidente Ernesto Pérez Balladares apareció en televisión para anunciar que había ordenado a los miembros de su gabinete que leyeran el libro) hasta la indignación (en Perú, el dueño de una librería reconoció a uno de los autores y tuvo que ser apartado por su propio personal mientras gritaba insultos)”.

“No es de extrañar. Manual del perfecto idiota latinoamericano no disecciona a los pensadores populistas-nacionalistas de la región: se lanza contra ellos como los agricultores de tala y quema se lanzan sobre un campo cubierto de maleza. Consideremos algunos ejemplos:

  • La teología de la liberación, que presenta a Jesús como un revolucionario marxista y llevó a toda una generación de sacerdotes y monjas latinoamericanos a apoyar activamente movimientos guerrilleros comunistas, no trata en realidad sobre la liberación, escriben los autores. Más bien, es “un reflejo cristiano del fundamentalismo musulmán. […] La consecuencia lógica de esta tesis sería la teocracia, una dictadura política basada en la palabra divina interpretada exclusivamente por una élite platónica de sacerdotes ‘elegidos’ que todo lo saben”.
  • Juan Perón, de Argentina, no fue un liberal humanitario que finalmente sucumbió a las tentaciones del poder después de lograr grandes avances para los pobres del país, sino un fascista paternalista que destruyó por completo una de las economías más modernas y prósperas del mundo para crear un culto a la personalidad. “Si cada argentino lleva un Perón en lo profundo de su alma, hay que extirparlo”, escriben los autores, “con una cruz benigna si es posible y, si no, con un bisturí afilado”.

Goodman, John C., y Ramona Marotz-Baden, eds. Fighting the War of Ideas in Latin America (1990).

Goodman y Marotz-Baden: “Durante la mayor parte del siglo XX, la izquierda (principalmente comunista) ha participado activamente en la guerra ideológica en América Latina. Estados Unidos no lo ha hecho. Aunque hemos sido capaces de “comprar” la lealtad temporal de ciertos políticos, en ningún momento hemos realizado un esfuerzo concertado para convencer a los latinoamericanos de las virtudes de la libertad y la libre empresa. … No solo no nos hemos enfrentado a los oponentes de la libertad y la libre empresa en el campo de batalla intelectual, sino que la política exterior de Estados Unidos ha socavado con demasiada frecuencia los mismos valores en los que creen la mayoría de los estadounidenses. Nuestros fondos de ayuda exterior se han utilizado con frecuencia para crear empresas estatales, que a menudo compiten directamente con las empresas privadas. La ayuda exterior de EE. UU. y las subvenciones de fundaciones privadas estadounidenses se han empleado para fomentar la planificación centralizada y la colectivización de las economías latinoamericanas. En resumen, el dinero de EE. UU. se está utilizando para socavar el capitalismo y la libertad, para consolidar el poder de políticos que se muestran abiertamente hostiles a la libre empresa y para apoyar la corrupción generalizada entre los funcionarios públicos. Entre los defensores de la libertad en América Latina existe un consenso cada vez mayor: el dinero de EE. UU. hace más daño que bien. Aunque la mayoría de la población de Estados Unidos no es consciente de ello, en América Latina se libra una guerra de ideas. Se trata de una batalla entre quienes creen en diversas formas de colectivismo y quienes creen en la libertad y la libre empresa”.

Haber, Stephen H. “Introduction: The Political Economy of Crony Capitalism”, en Stephen H. Haber, ed., Crony Capitalism and Economic Growth in Latin America: Theory and Evidence (2002), pp. xi–xxi.

Extracto: “Lo que importa es que cualquier intento del gobierno de modificar las políticas económicas que benefician a los propietarios de activos tendrá un efecto negativo sobre la riqueza y el bienestar de miembros fundamentales de la élite política que respalda al gobierno. Las actividades de la familia de Suharto en Indonesia constituyen un ejemplo clásico de este fenómeno: la propia familia del dictador recibía rentas de prácticamente todas las empresas del país, lo que limitaba la capacidad del dictador para confiscar activos privados. En resumen, la interrelación entre las élites económicas y políticas significa que resulta extremadamente difícil romper el contrato implícito entre el gobierno y los propietarios privilegiados de activos. […] Existirán industrias que de otro modo no existirían; existirán monopolios y oligopolios en sectores que deberían caracterizarse por una competencia más perfecta; y se negarán oportunidades a empresarios que poseen las habilidades y los activos necesarios, pero carecen del acceso político o de la protección requeridos. En resumen, el capitalismo de amigos es económicamente ineficiente”.

Novak, Michael. This Hemisphere of Liberty: A Philosophy of the Americas, ed. rev. (1992).

Descripción de la editorial: “Este libro explora cuestiones fundamentales sobre la riqueza y la pobreza, la libertad y la responsabilidad, y rastrea nuestras ideas acerca de ellas hasta sus fuentes en Aristóteles, Tomás de Aquino y la tradición judeocristiana. […] Se presta especial atención a las raíces de los problemas latinoamericanos de deuda, fuga de capitales y pobreza”.

Alberto Benegas Lynch (h.: “Con un lenguaje muy atractivo, Michael Novak destaca los fundamentos morales de la libertad y del capitalismo a través de lo que denomina la tradición católica Whig. Un libro sumamente necesario en América Latina”.

Extracto: “Friedrich von Hayek […] incluye como parte de su propio linaje la afirmación de Lord Acton de que Santo Tomás de Aquino fue ‘el primer Whig’”.

Rangel, Carlos. Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987).

Este es uno de los libros más valiosos disponibles sobre América Latina. El autor simpatiza con los socialdemócratas, los apristas [seguidores de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA)] y los demócrata-cristianos de centroizquierda. Sin embargo, la mayor parte de su análisis es compatible con el liberalismo clásico.

Sarmiento, Domingo Faustino. A Sarmiento Anthology, trad. Stuart E. Grummon, ed. Allison Williams Bunkley (1948). [Sarmiento fue presidente de la República Argentina entre 1868 y 1874.]

Milton Bracker: “Domingo Faustino Sarmiento […] murió en 1888. Defensor durante toda su vida del gobierno de la ley en una tierra donde la alternativa siempre había sido el gobierno personalista, deploraba la impronta corruptora de España sobre toda América Latina. Basándose en convicciones morales surgidas de su vida bajo la tiranía y reforzadas por sus viajes por Estados Unidos, procuró orientar a su país hacia el nuestro. Como señala el Sr. Bunkley en su introducción, Sarmiento, aunque apreciaba plenamente el genio individual presente en la tradición española, consideraba que los males políticos que marcaron su juventud eran inherentes al sistema español y a su proyección hacia Occidente. … La tragedia es que Sarmiento, después de retirarse de la Presidencia en 1874, vivió lo suficiente para ver rechazados la mayoría de sus principios”.

Vargas Llosa, Alvaro. Rumbo a la Libertad: Por qué la izquierda y el “neoliberalismo” fracasan en América Latina (2005).

Extracto: “Si la reforma no consiste en un ataque sistemático e integral contra los innumerables mecanismos mediante los cuales el poder distribuye oportunidades y [en cambio] concede a determinados individuos y grupos derechos de los que se excluye al resto de la sociedad, la transición puede terminar sustituyendo una forma de corporativismo, mercantilismo estatal, privilegio, transferencia de riqueza y derecho político por otra”.

Wiarda, Howard J. “Toward a Framework for the Study of Political Change in the Iberic-Latin Tradition: The Corporate Model”, World Politics, vol. 25, n.º 2 (enero de 1973): 206–235.

Resumen: “Las naciones ibérico-latinas quedaron en gran medida al margen de las grandes revoluciones asociadas con la formación del mundo moderno. La Reforma protestante, el surgimiento del capitalismo, la revolución científica, el desarrollo de sociedades socialmente más pluralistas y políticamente más democráticas, la Revolución Industrial y sus múltiples consecuencias: todo ello tuvo escaso efecto sobre las naciones pertenecientes al ámbito cultural ibérico-latino. En las obras tradicionales de teoría política, se busca en vano algo más que una breve mención de la tradición ibérico-latina. La tradición sociopolítica ibérico-latina está estrechamente vinculada con su tradición religioso-cultural. Una vez más, un punto de partida útil para el análisis consiste en imaginar a las naciones ibérico-latinas estructuradas horizontalmente en términos de clases diferenciadas y bastante rígidas y, verticalmente, en términos de una serie de élites e intereses corporativos. … [L]a sociedad y el Estado, en el contexto ibérico-latino, son concebidos como un todo orgánico con un propósito profundamente moral”.

Críticas al positivismo

Nota del compilador: El positivismo es una teoría política que tuvo influencia en América Latina, incluida Cuba, a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Calton, Chris. “The First Socialists: The Saint-Simonians and the Utopians”, Mises Wire (blog), Ludwig von Mises Institute, 13 de julio de 2020.

Extracto: Si Newton fue el profeta de Dios para la física, Saint-Simon fue el profeta de las ciencias sociales. Anticipándose a los positivistas, consideraba que el método empírico de la física debía adoptarse para el estudio del ser humano. Mediante la observación del pasado, los científicos sociales deberían ser capaces de anticipar el futuro, permitiéndoles así derivar científicamente las mejores políticas públicas. Saint-Simon también teorizó que la sociedad progresaría a través de determinadas etapas de desarrollo. Aunque una filosofía predictiva de la historia no era algo nuevo —la filosofía cristiana de la historia había sostenido durante mucho tiempo una concepción semejante a la espera del regreso de Cristo—, Marx, entre otros socialistas, adoptaría una doctrina similar de etapas históricas para argumentar la inevitabilidad del socialismo.

Hayek, F. A., von. The Counter-Revolution of Science: Studies on the Abuse of Reason (1952).

Raico, Ralph. “The Despotism of Democracy”, reseña de Political Messianism: The Romantic Phase, de J. L. Talmon, The Intercollegiate Review, vol. 1, n.º 1 (1965).

Raico, Ralph. The View of the Saint-Simonians” and “The Saint-Simonian Theory of History,” in The Struggle for Liberty (2025), pp. 188-194.

Extracto: “La idea era que, en el futuro, surgiría una clase de individuos a quienes —sin andarse con rodeos— podríamos llamar “sacerdotes del positivism”. Estarían imbuidos de la filosofía del positivismo, de la ciencia social positiva, y sabrían cómo aplicarla mediante una especie de ingeniería social para transformar la sociedad y rehacer la propia naturaleza humana. Con el tiempo, todos los problemas humanos podrían resolverse de la misma manera en que las ciencias naturales resuelven los problemas de ingeniería técnica. Este nuevo positivismo consiste en aplicar la ciencia moderna a todas las cuestiones sociales y humanas. … La sociedad estaría gobernada por los pensadores positivistas y los sacerdotes del positivismo, quienes utilizarían los métodos de la ciencia positiva. Esto tendría consecuencias para todos los aspectos de la sociedad. … Los sansimonianos concibieron la idea de que … expertos de todos los campos se reunirían para elaborar planes destinados a organizar todos los aspectos de la vida económica de la sociedad. De este modo, los sansimonianos fueron, en realidad, los precursores de la idea de la planificación económica centralizada”.

Raico, Ralph. “El despotismo de la democracia”, reseña de El mesianismo político: la fase romántica, de J. L. Talmon, The Intercollegiate Review, vol. 1, n.º 1 (enero de 1965), pp. 40-42.

Extracto: “Probablemente, el grupo más importante de reformadores sociales radicales durante [la primera mitad del siglo XIX] […] fue el inspirado por Henri de Saint-Simon. […] [S]u gran importancia […] radica en que fue el primero en formular, de la manera más clara, un llamado a renovar el orden social sobre la base de la nueva “ciencia de la sociedad” que creía ver surgir. … Lo que la época necesitaba por encima de todo [sostenía Saint-Simon] era una filosofía integral y un grupo comprometido de expertos en asuntos sociales y económicos. … [Rechazaba] el orden burgués moderno [y esperaba encontrar] la salvación […] en una nueva “síntesis social” que incluyera la planificación racional de la sociedad. … [Defendía] la dirección centralizada de la actividad económica y no sentía más que desprecio por los liberales clásicos, quienes buscaban constantemente limitar el poder de sus gobernantes, en lugar de liberarles las manos para llevar adelante la gran obra que tenían por delante.”

Rangel, Carlos. Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987). pp. 222, 228.

Vargas Llosa, Alvaro. Rumbo a la Libertad: Por qué la izquierda y el “neoliberalismo” fracasan en América Latina (2005).

Extracto: “Positivismo fue el nombre que recibió la idea del científico social francés Auguste Comte según la cual el progreso era un proceso deliberado y racional mediante el cual las autoridades centrales, al identificar las leyes históricas inexorables que gobiernan las sociedades, aceleraban el desarrollo a través de la ingeniería social. … Debido a que los políticos [bajo la influencia del positivismo] pensaban que el progreso podía diseñarse desde los niveles superiores del gobierno, el énfasis no se ponía en las reglas que protegían la sociedad contractual, sino en la legislación concebida para acelerar la fuerza ‘científica’ del progreso material. Se creía […] que la legislación por sí sola podía tener efectos positivos sobre la economía. Las decisiones políticas de arriba hacia abajo, y no los arreglos institucionales surgidos de la cooperación voluntaria, constituían la fuente de los incentivos económicos”.

Fidel Castro y Che Guevara

Alexander, Robert J. Review of Castroism: Theory and Practice, de Theodore Draper, Hispanic American Historical Review, vol. 47, n.º 3 (Agosto de 1967): 429–432.

Extracto: “Draper [señala] que han existido tres escuelas de pensamiento fundamentales sobre esta cuestión: que Castro siempre fue comunista; que no lo es ni nunca lo fue; y que no lo era cuando tomó el poder, pero se convirtió en comunista posteriormente. En este libro, el propio Draper se inclina firmemente por la última interpretación. …”

Anderson, Jon Lee. Che Guevara: A Revolutionary Life, ed. rev. (2010).

Extracto: “Había un celo calvinista evidente en la persecución de Che contra quienes se habían apartado del ‘camino correcto’. Había abrazado de todo corazón ‘la revolución’ como la máxima encarnación de las lecciones de la historia y el camino correcto hacia el futuro. Ahora, convencido de tener razón, miraba a su alrededor con ojos de inquisidor en busca de aquellos que pudieran poner en peligro su supervivencia”.

Alma Guillermoprieto, en The New Yorker: “Una obra innovadora. … El libro de Anderson es una maniobra épica para eludir a los guardianes de la leyenda del Che”.

The New York Press: “Jon Lee Anderson ha redescubierto al Guevara histórico, y su biografía, rigurosa y autorizada, contribuye enormemente a eliminar toda la carga sentimental que se ha acumulado en torno a la figura del guerrillero heroico”.

Betancourt, Ernesto F. “Conscience, Courage, and the Cuban Revolution: Studying Thirty-Five Years of a Failed System”, en Ray C. Rist, ed., The Democratic Imagination: Dialogues on the Work of Irving Louis Horowitz (1994), pp. 283–303.

Extracto: “En realidad, Castro es mucho más un caudillo latinoamericano tradicional […] de lo que todavía hoy se reconoce. Su recurso al marxismo-leninismo responde más a su oportunismo que a una profunda interiorización ideológica de esa doctrina. … [L]a institucionalización exige la subordinación de las fuerzas armadas a la autoridad civil, una característica ausente en el régimen de Castro, en el que todos los aspectos de la vida nacional están penetrados por las fuerzas armadas y subordinados a ellas”.

Crabb, Mary Katherine. “The Political Economy of Caudillismo”, en Horowitz, Irving Louis, y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 10.ª ed. (2001), pp. 160–181. Este artículo también aparece en la 11.ª edición (2003).

Véase la descripción en Historia de Cuba.

Cuzán, Alfred G. Is Fidel Castro A Machiavellian Prince? (1999). Véase también la versión revisada (2015).

Extracto: “El ‘gobernante astuto’ de un régimen absolutista, es decir, de una tiranía, ‘debe procurar asegurarse de que sus ciudadanos, cualquiera que sea la situación, dependan siempre del gobierno y de él; entonces siempre le serán leales’. Cualquier ‘príncipe, y especialmente un príncipe nuevo, no puede observar todas aquellas cosas por las cuales los hombres son considerados buenos, puesto que con frecuencia se ve obligado, para conservar su Estado, a actuar contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad y contra la religión’. … [En los Discursos de Maquiavelo se analiza] lo que debe hacer un nuevo príncipe que desea fundar un régimen tiránico: hacer pobres a los ricos y ricos a los pobres; construir y destruir ciudades; cambiar sus nombres; crear nuevas autoridades; trasladar a las personas de un lugar a otro; en definitiva, de manera verdaderamente revolucionaria, no dejar nada intacto y no permitir que exista rango, institución o riqueza alguna que no dependa de él”.

DePalma, Anthony. The Man Who Invented Fidel: Castro, Cuba, and Herbert L. Matthews of The New York Times (2007).

Descripción de la editorial: “En 1957, Herbert L. Matthews, de The New York Times, considerado entonces uno de los principales corresponsales extranjeros de su época, localizó a Fidel Castro en las montañas de la Sierra Maestra cubana y regresó con lo que fue considerado la primicia del siglo. Su retrato heroico de Castro, a quien por entonces se creía muerto, tuvo un poderoso efecto sobre la percepción estadounidense de Cuba, tanto dentro como fuera del gobierno, e influyó profundamente en la caída del régimen de Batista”.

Draper, Theodore. Castrismo: teoría y práctica (1965).

Extracto: “El castrismo no es un movimiento campesino ni un movimiento proletario, del mismo modo que tampoco fue un movimiento de clase media. Los revolucionarios desclasados que han determinado el destino de Cuba han utilizado una clase u otra, o una combinación de clases, para distintos fines en distintos momentos. Su líder actúa por encima de las clases, atraviesa las divisiones de clase o maniobra entre ellas. Pertenece a un tipo de liderazgo, no desconocido en este siglo, que establece una relación directa, personal y casi mística con las masas, liberándolo de la dependencia respecto de las clases”.

Falcoff, Mark. Cuba the Morning After: Confronting Castro’s Legacy (2003).

El libro de Falcoff incluye buenos análisis, entre otras cuestiones, sobre la restitución de propiedades, las relaciones raciales y la Iglesia católica.

Descripción de la editorial: “El autor cuestiona ambos supuestos en Cuba the Morning After, un importante estudio sobre las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Sostiene que la isla está atrapada en la historia y la fantasía, sometida a un sistema económico y social que no funciona y no puede funcionar. El comunismo ha destruido una sociedad civil que anteriormente era rica y dinámica, y que no puede reconstruirse rápidamente, especialmente ante la ausencia de una clase de pequeños empresarios y de un acceso más libre a la actividad política organizada. El temor al futuro, el deterioro demográfico, una cultura de dependencia y la tendencia a optar por la emigración hacia Estados Unidos se suman a este panorama”.

Alfred G. Cuzán: “Falcoff demuestra lo que cualquiera que se tome la molestia de revisar los antecedentes puede confirmar: que, contrariamente a la propaganda del régimen, repetida ad nauseam por sus apologistas, la Cuba anterior a Castro se encontraba entre los tres o cuatro países latinoamericanos con mayor desarrollo económico y social. En algunos indicadores, de hecho, estaba al nivel o por delante de ciertos países europeos. Es cierto que esto se debía en gran medida a la relación especial de Cuba con Estados Unidos, pero precisamente eso desmiente la acusación de explotación estadounidense. … En cierto sentido, la denominada revolución se reduce a un robo a escala gigantesca, proporcionalmente incluso mayor que el ocurrido en la propia Unión Soviética. Los hermanos Castro se enriquecieron al mismo tiempo que el país se empobrecía, como sucede invariablemente en los casos de expropiaciones a gran escala. … En cuanto al futuro, Falcoff prevé que cualquier intento de restaurar una economía de mercado una vez que los Castro ya no estén al mando probablemente termine empantanado en disputas sobre propiedad, restitución y compensación, enfrentando a antiguos propietarios —tanto estadounidenses como cubanos— con los actuales ocupantes o beneficiarios. … La desertificación de la sociedad civil se analiza en el capítulo 7. Una red de asociaciones voluntarias que en otro tiempo había sido próspera fue reemplazada por la esterilidad de organizaciones de transmisión controladas por el partido. Solo la Iglesia católica sobrevivió al ataque del régimen totalitario como institución independiente, aunque intimidada. Cuba ha sido militarizada de manera tan profunda que no solo los niveles superiores del partido-Estado, sino también empresas económicas de todo tipo, se encuentran bajo el control de militares en servicio activo o retirados. Esto es lo contrario de lo ocurrido en la España de Franco”.

Extracto: “Cuba […] constituye un caso aparte [en lo que respecta a los intentos de reconstrucción social radical en el hemisferio occidental], tanto por los extremos a los que ha llegado el régimen de Castro para abolir la propiedad privada, suprimir la iniciativa económica individual y bloquear la expresión política independiente. … Cuba ha ido mucho más allá de los países que pretendía tomar como modelo. En 1988, nada menos que el 92 por ciento de sus tierras agrícolas —históricamente, el principal recurso económico del país— estaba en manos del Estado, frente al 6 por ciento en la Bulgaria socialista, el 8 por ciento en la Polonia socialista, el 14 por ciento en la URSS y el 17 por ciento en la República Democrática Alemana”.

Fontova, Humberto E. Exposing the Real Che Guevara and the Useful Idiots Who Idolize Him (2007).

Descripción de la editorial: “Un retrato crítico del icónico revolucionario que se basa en decenas de testimonios para denunciarlo como un soldado hipócrita e inepto responsable de la muerte brutal de numerosas personas inocentes, en un relato que documenta sus actividades violentas, sus convicciones comunistas y sus valores materiales”.

Fontova, Humberto. Fidel: Hollywood’s Favorite Tyrant (2005).

Descripción de la editorial: “[H]ay muchas cosas que los liberales de Hollywood y otros admiradores de Fidel Castro preferirían que usted no supiera sobre el dictador cubano, [como] que encarceló a más personas, como porcentaje de la población, que Hitler o Stalin; o que los pelotones de fusilamiento de Fidel mataron a miles de cubanos. … Basándose en una amplia investigación, que incluye entrevistas con antiguos funcionarios del régimen de Castro, combatientes anticastristas y presos políticos de Castro, […] el autor Humberto Fontova revela el lado más oscuro del régimen de Castro. En el proceso, desmonta algunos de los mitos más notorios sobre Cuba. … Fidel: Hollywood’s Favorite Tyrant es una impactante exposición sobre el verdadero Fidel Castro y sobre la hipocresía e ignorancia [de] sus admiradores liberales”.

Fontova, Humberto. The Longest Romance: The Mainstream Media and Fidel Castro (2013).

Descripción de la editorial: “Fidel Castro encarceló a presos políticos a una tasa superior a la de Stalin durante el Gran Terror. Mató a más cubanos durante sus primeros tres años en el poder que los alemanes asesinados por Hitler durante sus primeros seis. Entre los líderes mundiales, Castro fue el único que estuvo a centímetros de desencadenar un holocausto nuclear mundial”.

“Pero nunca lo imaginaría leyendo los principales medios estadounidenses. En cambio, encontramos relatos elogiosos sobre Castro liberando a Cuba de las garras de los magnates explotadores estadounidenses y proporcionando atención médica y educación de nivel mundial a sus ciudadanos oprimidos. ‘La propaganda es vital: el corazón de nuestra lucha’, escribió Castro en 1955. …”.

“La historia registra pocas campañas propagandísticas tan extraordinariamente exitosas o duraderas como las de Castro y el Che. The Longest Romance expone el alcance total de este engaño; documenta la complicidad de importantes actores de los medios estadounidenses en la difusión de la propaganda de Castro y en la forma de presentar al mundo su régimen totalitario. … The Longest Romance revela esta historia vergonzosa e identifica a sus principales cómplices”.

Gall, Norman. “How Castro Failed”, Commentary, noviembre de 1971.

Extracto: “Castro ha confirmado la vieja regla de la política caribeña según la cual estas islas son lo suficientemente pequeñas como para permanecer en el bolsillo de un dictador astuto y tenaz durante muchísimo tiempo. … [L]a Revolución cubana había ido ganando cada vez más admiración … por su intención declarada de crear un socialismo agrario que hiciera realidad el ideal guevarista de un ‘Hombre Nuevo’, libre de egoísmo y avaricia y alegremente dedicado a trabajar por el bien común. …  La sociedad cubana se ha militarizado cada vez más, y el gobierno de un solo hombre ha tenido un impacto destructivo sobre todos los esfuerzos destinados a desarrollar instituciones civiles que consolidaran una ‘dictadura del proletariado’ marxista. De hecho, con cada año que pasa, Cuba parece menos una república socialista que una clásica dictadura militar latinoamericana con ropaje marxista-leninista”.

Gregor, A. James. “The New Radicalism: The Caribbean Variant”, en The Fascist Persuasion in Radical Politics (1974).

Gregor, destacado analista de figuras y movimientos fascistas, sostiene que Castro se asemeja más al dictador fascista italiano Benito Mussolini que a un partidario del marxismo clásico.

Hollander, Paul. “Castro, Che Guevara, and Their Western Admirers”, cap. 5, en From Mussolini to Hugo Chavez: Intellectuals and a Century of Political Hero Worship (2017), pp. 204–243.

Resumen de la editorial: “La admiración por Fidel Castro entre intelectuales y no intelectuales por igual destaca como uno de los ejemplos más puros de culto al héroe político de nuestra época. Castro estaba excepcionalmente bien preparado para desempeñar ese papel: era joven —cuando comenzó su veneración y esta alcanzó su máxima intensidad—, atractivo, dinámico, elocuente, un orador poderoso, un auténtico revolucionario y guerrillero que había derrocado a un gobierno opresivo. Con toda probabilidad, fue el más carismático de todos los dictadores considerados en este estudio. Georgie Anne Geyer señaló sus ‘inusuales características físicas y psicológicas: el discurso frenético e incesante […] la energía maníaca que parecía casi sobrehumana, ya que a menudo pasaba días sin dormir’. Con frecuencia recibía a visitantes extranjeros a altas horas de la noche o de madrugada —como Stalin—, impresionándolos con su resistencia”.

Horowitz, Irving Louis. “Castro and the Caudillo”, The National Interest, n.º 91 (septiembre-octubre de 2007): 66–71. Reimpreso en The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008), pp. 555–563.

Extracto: “Ambos dictadores [Francisco Franco y Fidel Castro] asumieron el poder después de un período previo de lucha armada contra un enemigo interno: Franco entre 1936 y 1939, combatiendo contra Juan Negrín López y el Frente Popular; y Castro entre 1956 y 1959, combatiendo a Fulgencio Batista y su Frente Militar. Castro siguió el camino trazado por Franco en la consolidación del poder: la eliminación de la oposición política, la institucionalización del gobierno de partido único, un sistema policial represivo que generó una enorme corriente de exiliados cuando era posible y de encarcelamientos cuando resultaban inevitables, y un culto a la personalidad en torno al máximo dirigente. Castro fusionó las funciones gubernamentales y políticas en un grado mucho mayor que Franco; sin embargo, cinco años después de llegar al poder, Franco combinaba los cargos de jefe de Estado, primer ministro y líder del movimiento falangista, además de disfrutar de autoridad legislativa soberana. … En el terreno económico, tanto Franco como Castro temían un sistema de libre mercado y estaban comprometidos con los principios de una economía dirigida. Ambos abrazaron la autosuficiencia económica nacional, y tanto el falangismo como el comunismo predicaron la idea de una clase trabajadora organizada. Franco fue notablemente hábil para integrar a la clase trabajadora en un frente sindical común, al tiempo que nacionalizaba la producción y establecía controles de precios para todos los bienes. Permitió ciertas actividades empresariales, pero únicamente como mecanismo de apoyo al Estado totalitario”.

Horowitz, Irving Louis. The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008).

Cincuenta años de estudios sobre Cuba —ordenados cronológicamente según su fecha de publicación— realizados por el sociólogo Irving Louis Horowitz.

Daniel J. Mahoney: “Irving Louis Horowitz fue una de las pocas autoridades académicas sobre Cuba que vio a través del espejismo desde el principio. Como expresó en su magistral libro de 2008, The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism, Castro siempre culpó de los problemas de Cuba a los ‘traidores’, los ‘enemigos’ o simplemente a quienes tenían la osadía de discrepar de él. Su sentimiento de superioridad moral era profundamente inmoral. Al final de 60 años de gobierno sin oposición y de ilimitado ‘oportunismo y autopromoción’, Fidel se enfrentó, en las elegantes palabras de Horowitz, a ‘los problemas de una sociedad (otrora) cristiana sin cristianismo, de una sociedad supuestamente avanzada sin modernización, de una población civil comprometida pero gobernada por una fuerza militar-policial que impregna cada parte del sistema; en resumen, una sociedad civil sin derechos civiles’”.

Katherine Hirschfeld: “La historia del régimen de Castro vista a través del prisma de la estalinización no es agradable. La defensa que hace Horowitz de su postura requiere necesariamente una exposición detallada del lado violento y represivo de la Revolución cubana, incluidos numerosos acontecimientos que habitualmente han escapado a la mirada de visitantes extranjeros simpatizantes, entre ellos muchos académicos extranjeros. El libro está repleto de descripciones del gobierno dictatorial personalista en Cuba, así como de la continua represión de la disidencia, la destrucción de la sociedad civil, la militarización, la exportación de la Revolución por todo el Tercer Mundo con patrocinio soviético, las purgas, los juicios espectáculo y las violaciones generalizadas de los derechos humanos. … The Long Night of Dark Intent ofrece una gran cantidad de material histórico que anteriormente no había sido recopilado, combinado con un análisis sociológico atractivo y directo”.

Howard Schneiderman: La gran virtud de The Long Night of Dark Intent consiste en explorar las distintas facetas de la dictadura totalitaria y la inevitable unión entre el comunismo y el Estado autocrático. La doble afinidad de Castro con el militarismo, por un lado, y con el populismo, por el otro, condujo con el tiempo a soluciones estatistas que exceden los límites de la organización partidaria. Horowitz ofrece una ventana invaluable a la actividad de las ciencias sociales sobre Cuba durante ese mismo período.

Extracto: “[Con] el sistema que [fue] establecido por Castro, […] estamos ante un caudillo tradicional que construye un sistema de caciques y luego consagra esta parodia mediante la retórica del socialismo. Además, se inspira en las peores características totalitarias de los dictadores soviéticos para proporcionar a su régimen una fuerza y una capacidad de permanencia que solo podían despertar la envidia y satisfacción de los dictadores latinoamericanos que lo precedieron”. (p. 401)

Horowitz, Irving Louis. “The Politics of Reality Avoidance: Political Pilgrimage to Cuba 1959–1996”, Humanitas, vol. 9, n.º 1 (1996): 52–64. Reimpreso en The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008), pp. 439–452.

Extracto: “¿Cómo puede ser que profesionales aparentemente en pleno uso de sus facultades y con firmes principios morales sean capaces de ofrecer su apoyo a la dictadura más longeva del mundo? Me refiero a aquellos peregrinos políticos que todavía consiguen entonar alabanzas a Fidel Castro y a su régimen cubano después de treinta y siete años de tiranía demostrada, mientras lamentan el militarismo y la pérdida de libertades civiles en otras naciones de la región. Que algunas personas sean capaces de hacerlo, no solo frente a una abrumadora evidencia empírica de un gobierno singularmente fracasado, sino también después de un siglo de agitación y tiranía asociado con el comunismo en todo el mundo, es, a mi juicio, menos un fracaso de la inteligencia, la percepción o la recopilación de conocimientos que de la fantasía: ilusiones psicológicas y sociológicas que persisten a pesar de las contundentes pruebas en contrario. … [Existe una] polaridad entre quienes consideran la historia del comunismo una catástrofe del siglo XX que culmina lógica e incluso necesariamente en el triunvirato de Stalin, Mao y Castro, y quienes contemplan esa misma historia como un largo y tortuoso camino hacia una democracia superior y hacia el fin de los males del capitalismo. …”.

Horowitz, Irving Louis. “Revolution, Longevity, and Legitimacy in Communist States”, en The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008), pp. 264–285.

Extracto: “Rumania compartía con Corea del Norte y Cuba un Partido Comunista dominado por una red familiar. Este tipo de comunismo de estilo mafioso es probablemente el más difícil de erradicar. … La dictadura familiar, al carecer del potencial mítico de las dinastías reales, quizá sea la forma de gobierno menos legítima del mundo”.

Latell, Brian. After Fidel: The Inside Story of Castro’s Regime and Cuba’s Next Leader (2005).

Descripción de la editorial: “Este es un convincente relato desde dentro sobre los extraordinarios hermanos Castro y la sucesión dinástica del hermano menor de Fidel, Raúl. Brian Latell, analista de la CIA que ha seguido a Castro desde la década de 1960, ofrece una visión sin precedentes de la extraordinaria relación entre Fidel y Raúl, revelando cómo colaboraron en la formulación de políticas, dividieron responsabilidades y resolvieron desacuerdos durante más de cuarenta años, lo que desafía la idea de que Fidel siempre actúa por su cuenta. Latell ha tenido más acceso a los hermanos que cualquier otra persona en este país, y sus informes para la CIA sirvieron de base para buena parte de la política estadounidense”.

Mujal-León, Eusebio, y Eric Langenbacher. “Is Castroism a Political Religion?”, en Roger Griffin, Robert Mallett y John Tortorice, eds., The Sacred in Politics: Essays in Honor of Professor Stanley G. Payne (2009), pp. 51–85.

Extracto: “[L]ejos de ser un ideólogo comprometido, Castro fue, y continúa siendo, un autoproclamado hombre de acción, implacable en su búsqueda del poder y dotado de una extraordinaria intuición para la agitación revolucionaria. … [L]a heterogeneidad ideológica y su evolución a lo largo del tiempo complican cualquier análisis del castrismo. Sin embargo, también existen influencias más constantes, un núcleo duro que, en todos los períodos, muestra claramente que el castrismo se aproxima a una religión política. El estatismo, el nacionalismo, el antiamericanismo y, por encima de todo, su propia figura han sido los factores constantes. Para adaptar el caso cubano, examinamos la teoría y el concepto de religión política y proponemos diversas modificaciones y precisiones”.

Rangel, Carlos. . Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987), pp. 221, 283–287.

Castro como caudillo oportunista. Para más información, véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Ratliff, William, ed. The Selling of Fidel Castro: The Media and the Cuban Revolution (1987).

Alfred Padula: “[L]os ensayos son útiles y los casos bastante interesantes. Su orientación general es que Fidel Castro manipuló hábilmente a la prensa norteamericana y europea durante un cuarto de siglo, aprovechándose de la credulidad y la ambición de los periodistas occidentales para conseguir una cobertura favorable tanto para él como para Cuba”.

“El capítulo del editor William Ratliff, ‘The New York Times and the Cuban Revolution’, analiza la actuación de la página editorial de la ‘dama gris’, con un breve paréntesis en el que [el corresponsal extranjero] Herbert Matthews es criticado por haber idealizado al dictador. …”.

“El ensayo de Wallach, ‘Fidel Castro and the U.S. Press’, sostiene que periodistas desde Dan Rather hasta Barbara Walters quedaron cautivados por Castro como intelectual y guerrero, ‘el reformador con conciencia social’. Cita la observación de Paul Hollander de que, pese a dos décadas de dictadura y prisiones políticas, ‘la imagen de Castro permanece intacta’”.

Sánchez, Yoani. Havana Real: One Woman Fights to Tell the Truth about Cuba (2011).

El libro es una recopilación traducida de cuatro años de entradas del blog de la autora, Generación Y.

Descripción de la editorial: “Yoani Sánchez [ha elaborado] un sencillo diario sobre lo que significa vivir bajo el régimen de Castro en Cuba: las dificultades para hacer las compras y el hambre crónica; el arte de reparar electrodomésticos antiguos; la lucha por obtener noticias reales y la carga de leer el periódico del partido; el temor a ingresar en hospitales que carecen de los suministros necesarios para una esterilización básica; y una vida estructurada por una maquinaria propagandística que penetra profundamente en los medios de comunicación, el espacio público y las escuelas. Cada sensible crónica constituye una descripción brutal y honesta de la vida cubana actual”.

Extracto: “Temo por una nación que recompensa incondicionalmente la ideología en lugar del talento; donde un estudiante que participa en una manifestación política puede recibir una calificación superior a la de otro que domina sus materias; donde las instituciones educativas enseñan a los estudiantes que el camino hacia el éxito consiste en disimular”.

Vargas Llosa, Álvaro. The Che Guevara Myth and the Future of Liberty (2006). El capítulo 2, “La máquina de matar – El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista”, está disponible por separado.

El libro incluye un análisis de la tesis culturalista de Lawrence Harrison sobre el desarrollo. También examina las perspectivas del liberalismo constitucional en América Latina.

Extracto: “De una manera que recuerda escalofriantemente a Lavrenti Beria, Guevara presidió durante la primera mitad de 1959 uno de los períodos más oscuros de la revolución. […] La sed de poder del Che encontró otras formas de expresión además del asesinato. La contradicción entre su pasión por viajar —una especie de protesta contra las limitaciones del Estado-nación— y su impulso de convertirse él mismo en un Estado que esclavizara a otros resulta conmovedora. Al escribir sobre Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, Guevara reflexionó: ‘Pertenecía a esa clase especial de hombres que la especie produce de vez en cuando, en quienes el deseo de poder ilimitado es tan extremo que cualquier sufrimiento necesario para alcanzarlo parece natural’. Podría haber estado describiéndose a sí mismo. En cada etapa de su vida adulta, su megalomanía se manifestó en el impulso depredador de apoderarse de las vidas y propiedades de otras personas y abolir su libre albedrío. … El período durante el cual Guevara estuvo a cargo de la mayor parte de la economía cubana fue testigo del casi colapso de la producción azucarera, el fracaso de la industrialización y la introducción del racionamiento; todo ello en un país que, desde antes de la dictadura de Batista, había sido uno de los cuatro países económicamente más exitosos de América Latina. [La gestión de Guevara al frente del Banco Nacional … ha sido resumida por su adjunto, Ernesto Betancourt: ‘[Él] ignoraba los principios económicos más elementales’”.

Padre Félix Varela y Morales (1788–1853)

Nota del compilador: Varela fue un intelectual católico cubano que impulsó una mayor educación, se opuso a la esclavitud, defendió la autonomía de Cuba y apoyó la libertad constitucional.

McCadden, Joseph, y Helen M. McCadden. Félix Varela: Torch Bearer from Cuba, 2.ª ed. (1984).

Mirow, M. C. “Félix Varela y Morales (Cuba, 1788–1853)”, en M. C. Mirow y Rafael Domingo, eds., Law and Christianity in Latin America: The Work of Great Jurists (2021). Disponible como Florida International University Legal Studies Research Paper n.º 20-14.

Del resumen: “Félix Varela y Morales fue un destacado intelectual cubano del siglo XIX. Educador, filósofo y diputado, defendió la independencia de Cuba mediante una revolución pacífica. […] Varela ejerció como profesor de derecho constitucional en La Habana, escribió uno de los primeros libros de derecho constitucional en español y fue diputado de las Cortes Constitucionales españolas en 1822 y 1823. … Su obra en este ámbito revela una forma de liberalismo [clásico] impregnada del pensamiento católico y compatible con él”.

Extracto: “Portillo Valdés identificó tres fuentes principales para el curso y el libro de Varela sobre derecho constitucional. La primera fue Principes de politique applicables à tous les gouvernements représentatifs et particulièrement à la Constitution actuelle de la France de Benjamin Constant (Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos y particularmente a la Constitución actual de Francia). La segunda fuente de Varela fue la historia constitucional de España de Francisco Martínez Marina, publicada en 1813 y titulada Teoría de las Cortes o grandes juntas nacionales de los reinos de León y Castilla. A estas, Varela añadió una tercera fuente fundamental: las sesiones diarias de las Cortes. Varela complementó estos estudios fundamentales con sus ya amplios conocimientos de filosofía política moderna. Su estudio de la Constitución se situó en la intersección de numerosas corrientes del pensamiento constitucional contemporáneo, incorporando y respondiendo a las obras de [Gaetano] Filangieri, Constant, Martínez Marina y [Jeremy] Bentham”.

Navia, Juan M. The Apostle for the Immigrants: The Exile Years of Father Félix Varela y Morales (1823–1853) (2002), cap. 3, pp. 34–60.

Economía

Bastos, João Pedro; Vincent Geloso y Jamie Bologna Pavlik. “The Forsaken Road: Reassessing Living Standards Following the Cuban Revolution and the American Embargo”, Journal of Development Economics, vol. 183 (septiembre de 2026).

Resumen: “Investigamos los efectos causales de la Revolución cubana de 1959 sobre los ingresos mediante un enfoque de control sintético. Empleamos un nuevo conjunto de datos con estimaciones revisadas del PIB que no dependen de las estadísticas proporcionadas por el propio régimen. También analizamos estimaciones del PIB descontando la ayuda procedente de la Unión Soviética. Nuestra estrategia de identificación nos permite separar los efectos directos de la revolución de los acontecimientos diplomáticos que se produjeron posteriormente. Al superar las preocupaciones de que las estadísticas del PIB cubano estén infladas, ya sea por manipulación directa del régimen o por la ayuda soviética, identificamos una importante caída del PIB per cápita cubano en relación con su escenario contrafactual. La caída es mayor cuando se tiene en cuenta la ayuda soviética. El embargo explica únicamente una pequeña parte del desempeño inferior de Cuba respecto del escenario contrafactual. Nuestros resultados se mantienen después de someterlos a múltiples pruebas de robustez y llevan a la conclusión de que la transición al socialismo fue el principal factor que impulsó la trayectoria económica inferior seguida por Cuba desde 1959”.

Evers, Williamson M. “Los mejores libros sobre la insensatez del socialismo”, Independent Institute (2020).

Lecturas recomendadas, recopiladas y comentadas por el compilador de esta bibliografía.

Geloso, Vincent, y Carlos Luis Martinez. “Sanctions: The Case of Cuba”. En Oxford Research Encyclopedia of Military History, ed. Alexander Watson. Nueva York: Oxford University Press, 2026.

Resumen: “A partir de estimaciones empíricas, la evidencia indica que el embargo impuso costos cuantificables sobre el nivel de vida de los cubanos, en comparación con escenarios contrafactuales plausibles. Sin embargo, estas pérdidas fueron considerablemente menores que las provocadas por las instituciones autocráticas que han prevalecido a lo largo del tiempo. El embargo no logró alcanzar su principal objetivo político: un cambio de régimen. Además, probablemente fortaleció la capacidad del régimen para atribuir a factores externos la responsabilidad por los deficientes resultados económicos. El giro institucional de Cuba hacia la planificación centralizada limitó el crecimiento económico y la adopción de nuevas tecnologías de maneras que no pueden explicarse únicamente por las restricciones externas.  En términos generales, el caso cubano coincide con los hallazgos más amplios de la literatura sobre sanciones económicas: la coerción económica suele perjudicar el bienestar de la población civil, rara vez consigue provocar cambios políticos en regímenes autoritarios y puede resultar especialmente perjudicial —y políticamente contraproducente— cuando las instituciones internas amplifican sus efectos”.

González, Roberto. “Decades Late, Cuba Approves Serious Market Reforms”, Wall Street Journal, 8 de julio de 2026.

Extracto: “El 18 de junio [de 2026], la Asamblea Nacional de Cuba aprobó por unanimidad un paquete de 176 reformas orientadas al mercado, la reforma económica de mayor alcance desde la revolución de 1959. Por primera vez, se permitirá que las empresas privadas empleen a más de 100 trabajadores, podrán operar bancos privados, los inversores extranjeros ya no estarán obligados a formar empresas mixtas con el Estado y los cubanos podrán poseer simultáneamente múltiples empresas. El monopolio estatal del comercio exterior —un pilar de la economía desde las nacionalizaciones de Fidel Castro— ha sido desmantelado. Las cadenas de comida rápida podrán instalarse en La Habana. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el error no había sido plantear estas reformas, sino ‘haberlas postergado’. Al anunciar el paquete de emergencia, citó a China y Vietnam y señaló que había sido diseñado tomando en cuenta las experiencias de ambos países. … Pero las medidas aprobadas el 18 de junio son reformas económicas, no políticas. Cuba sigue siendo un Estado de partido único cuyo régimen prohíbe el pluralismo político, veta los medios de comunicación independientes y reprime la disidencia. La apertura económica y la apertura política no son lo mismo, y los regímenes autoritarios han demostrado reiteradamente que pueden avanzar con una mientras rechazan la otra”.

Kołakowski, Leszek. “Marxist Roots of Stalinism”, en Stalinism: Essays in Historical Interpretation, ed. Robert C. Tucker, 2.ª ed. (1999), pp. 283–298.

Kołakowski sostiene que todo intento de llevar la ideología marxista a la práctica terminará en el estalinismo o en algo bastante similar. También argumenta que la reducción marginal del terror en los países comunistas después de la muerte de Stalin no modificó el carácter esencialmente despótico de esos regímenes. Esa disminución fue simplemente un “pacto de seguridad mutua” entre los dirigentes del partido. Kołakowski sostiene además que el “comunismo de guerra” —abolición de la libertad comercial, confiscaciones a los campesinos, racionamiento universal y trabajo obligatorio— aplicado en la Unión Soviética a comienzos de la década de 1920 no fue una respuesta excepcional a las condiciones de guerra, sino un intento bolchevique genuino de crear una economía marxista, y que muchos de sus efectos fueron duraderos.

Resumen: “Se puede caracterizar el ‘estalinismo’ como una sociedad totalitaria basada en la propiedad estatal de los medios de producción. El totalitarismo, en su forma perfecta, constituye una extraordinaria forma de esclavitud sin amos. Convierte a todas las personas en esclavos y, por ello, presenta ciertos rasgos igualitarios. … En la primera etapa [del desarrollo totalitario soviético] se eliminaron las formas básicas de democracia representativa: parlamento, elecciones, partidos políticos y prensa no controlada. La segunda etapa es conocida bajo el engañoso nombre de ‘comunismo de guerra’. La tercera etapa fue la colectivización coercitiva, que equivalió a destruir la última clase social que todavía no había sido nacionalizada y otorgó al Estado pleno poder para controlar la vida económica”.

Mesa-Lago, Carmelo. “Ideological, Political, and Economic Factors in the Cuban Controversy on Material Versus Moral Incentives”, Journal of Interamerican Studies and World Affairs, vol. 14, n.º 1 (febrero de 1972): 49–111.

Extracto: “A pesar de la teoría [marxista-leninista], una de las dificultades más serias que han encontrado los gobiernos de los países socialistas ha sido sustituir los incentivos materiales por incentivos morales. [S. I. Shkurko escribió]: ‘El socialismo creó estímulos morales para los trabajadores. […] Sin embargo, […] durante los primeros años, [la experiencia práctica demostró] que los incentivos morales, por sí solos, no bastan para despertar en los trabajadores un profundo interés por aumentar y perfeccionar la producción. […] Esto demostró la necesidad de utilizar incentivos materiales. …’ Una justificación política interna para el uso de incentivos morales, desde el punto de vista oficial, es que la inmadurez de la Revolución exige un aparato centralizado de control, movilizaciones, campañas, emulación y presión constante sobre las masas para evitar la posibilidad de un ‘enfriamiento’ y el riesgo de un golpe contrarrevolucionario. Un sistema socialista liberal al estilo de la Yugoslavia [titoísta] o de la ‘Primavera de Praga’ [de 1968] incrementaría el riesgo. … [E]l método de gobierno personalista y centralizado aplicado por Castro no favorece un sistema de incentivos materiales que respalde la descentralización administrativa y la delegación de la toma de decisiones. En los países de Europa Oriental en los que se ha aplicado una reforma económica, se ha observado una tendencia favorable a la liberalización política y al debate público de algunos problemas nacionales”.

Mesa-Lago, Carmelo. “Conversion of the Cuban Economy to Soviet Orthodoxy”, Journal of Economic Issues, vol. 8, n.º 1 (marzo de 1974): 41–66.

Después del fracaso de la zafra de diez millones de toneladas de azúcar de 1970, Castro y sus funcionarios abandonaron en gran medida el esfuerzo por transformar rápidamente a cada cubano en el Hombre Nuevo de Che Guevara e instaurar una utopía marxista. En su lugar, se orientaron hacia las prácticas de la economía soviética.

Radu, Michael. “Festina Lente: United States and Cuba after Castro—What the Experience in Eastern Europe Suggests: Probable Realities and Recommendations”, Studies in Comparative International Development, vol. 34 (diciembre de 2000): 7–22. Reimpreso en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 11.ª ed. (2003), pp. 590–606. Este artículo también aparece en la 10.ª ed. (2001), pp. 668–786.

Incluye análisis sobre el papel poscomunista de la Iglesia católica y el probable desencanto de la población con la hostilidad de la Iglesia hacia el libre mercado. También analiza la probable fortaleza comparativa de un partido neocomunista poscomunista —que probablemente se denominaría socialdemócrata— y su preferencia por un campo fragmentado de rivales. Examina asimismo la probable ineficacia política de los intelectuales exiliados que regresen al país, así como la probable apatía política y el cinismo de los jóvenes.

Extracto: “[I]ndependientemente de los consejos de los expertos, las tierras actualmente dedicadas al azúcar, incluso las [zonas] marginales, […] pasarán a destinarse a cultivos alimentarios una vez que desaparezca la mano ajena y opresiva de La Habana. Aunque semejante cambio podría resultar teóricamente disruptivo, permitiría la libertad económica de los campesinos —incluida la libertad de fracasar— y destruiría la principal herramienta de control de La Habana sobre el resto de la isla”.

Ratliff, William E. “The Debilitating Legacy of Fidel: A Report from Havana”, The Intellectual Conservative (blog), 16 de noviembre de 2013.

Extracto: “Los Castro nunca han respetado los derechos individuales, aunque afirman hacerlo mediante programas de educación y salud preventiva para todos. Pero en estos y otros ámbitos socioeconómicos, Cuba ocupaba posiciones elevadas entre las naciones latinoamericanas antes de la llegada de los Castro, aunque existía un desequilibrio entre los sectores urbanos y rurales. Bajo los Castro, Cuba ha descendido en las clasificaciones regionales. El Índice de Desarrollo Humano 2013 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sitúa a Cuba en el puesto 59 del mundo y sexto de América Latina, un resultado respetable pero no extraordinario. El informe mundial 2013 de Human Rights Watch concluyó que Cuba ‘reprime prácticamente todas las formas de disidencia política’, y las libertades económicas apenas están comenzando a brotar en un sistema recientemente calificado como ‘capitalismo esposado’”.

“El profesor cubano Carlos Alzugaray […] ha señalado [la] debilitante insistencia [de Fidel Castro] en el control estatal de toda la política económica y su prolongada oposición a los mercados libres, la iniciativa individual y el espíritu empresarial”.

“El plan económico libremente elegido por Fidel fue, a lo largo de medio siglo, uniformemente desastroso en términos de libertades políticas y desarrollo económico. Desde la década de 1960 en adelante, las políticas de Fidel paralizaron a la nación”.

“Fidel Castro fue uno de los líderes más arrogantes de la historia moderna. Nunca aprendió sobre las realidades económicas ni sobre la naturaleza humana a partir de sus propios estudios o de sus desastrosos fracasos políticos, ni tampoco del colapso de sus antiguos aliados del bloque soviético o de la experiencia de sus actuales amigos en China y Vietnam”.

“El propio Fidel reconoció en ocasiones que los mercados podían ser económicamente más productivos que el socialismo, pero únicamente a costa de la ‘justicia social’. Sin embargo, como Juan Antonio Rodríguez Menier y yo mostramos en nuestro libro Inside the Cuban Interior Ministry, algunas de las políticas de Fidel limitaron deliberadamente el crecimiento económico simplemente porque eso mantenía a los cubanos más dependientes de él y de su gobierno”.

Historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y entre Estados Unidos y América Latina

Falcoff, Mark. “Cuba Anti-Americanism: Historical, Popular, and Official”, en Paul Hollander, ed., Understanding Anti-Americanism: Its Origin and Impact at Home and Abroad (2004), pp. 190–213.

Extracto: “Junto con Filipinas, […] Cuba fue la primera experiencia de Estados Unidos en la ‘construcción nacional’. […] [N]o fue particularmente exitosa. … Dado que el fundamento de la ideología [de Fidel Castro] ha sido el antiamericanismo más que el comunismo —siendo este último simplemente un instrumento para llevar a la práctica el primero—, la implosión de la Unión Soviética tuvo sobre él y sobre su régimen un impacto psicológico mucho menos devastador de lo que de otro modo podría haberse esperado. … Se ha escrito muchísimo sobre la cuestión de si Castro era marxista-leninista antes de llegar al poder. Quizá sería más apropiado preguntarse si alguna vez lo fue realmente, en lugar de ser un oportunista político y aventurero que simplemente adoptó la única ideología capaz de atraer el tipo de aliados extranjeros [el bloque soviético] que le permitirían implementar la agenda nacionalista cubana en su forma más extrema. … En lugar de parecerse a un país comunista de Europa Oriental, la Cuba de Castro actual se asemeja más a una típica dictadura patrimonial latinoamericana con algunos adornos ideológicos inusuales, aunque ciertamente continúa utilizando algunas de las características organizativas asociadas con los regímenes de tipo soviético. Aun así, en este momento las fuerzas armadas cubanas son posiblemente una institución mucho más importante que el partido (comunista) oficial, una característica que el régimen de Castro comparte con la República Dominicana de Trujillo o la Nicaragua de Somoza”.

Hall, Abigail R. “La ilusión de Washington sobre Cuba”, Orange County Register, 15 de mayo de 2026.

Extracto: “[S]i bien el gobierno de Estados Unidos puede derrocar o eliminar poderes políticos extranjeros, sus funcionarios son fundamentalmente incapaces de exportar sistemáticamente instituciones democráticas al exterior. Los datos sobre los intentos estadounidenses de exportar la democracia son tan inequívocos como desalentadores. … Esto plantea una pregunta evidente: ¿por qué Estados Unidos no puede exportar eficazmente la democracia? Existen dos razones principales. En primer lugar, los funcionarios estadounidenses enfrentan verdaderas limitaciones de conocimiento. En muchos casos, estos problemas epistemológicos se reducen a un asombroso desconocimiento de hechos históricos básicos. … Incluso si suponemos una competencia básica por parte de quienes elaboran las políticas, existe una amplia literatura sobre construcción nacional y exportación de la democracia que destaca que ese conocimiento no puede estar en manos de una sola persona o entidad. Incluso si pudiera estarlo, la naturaleza cambiante e individualizada del conocimiento haría que cualquier información recopilada quedara obsoleta en el momento de utilizarla. La segunda razón del fracaso constante está relacionada con los incentivos y las patologías políticas inherentes a las democracias. La falta de alineación de incentivos, los objetivos contradictorios de los actores gubernamentales nacionales y extranjeros, las presiones de grupos de intereses especiales y los deficientes mecanismos de rendición de cuentas constituyen obstáculos adicionales para una construcción nacional exitosa. Es importante señalar que estos problemas no pueden solucionarse simplemente asegurándose de que las ‘personas correctas’ estén en el poder”.

Hollander, Paul. Anti-Americanism: Irrational and Rational (1995).

Irving Louis Horowitz: “El mejor volumen único sobre la ideología global que alimenta muchos de los resentimientos seudointelectuales característicos de los primeros partidarios del régimen de Castro”.

Horowitz, Irving Louis. “One Hundred Years of Ambiguity: U.S.-Cuba Relations in the 20th Century”, National Interest, n.º 67 (primavera de 2002): 58–64.

Extracto: “Quizá nadie captó mejor el espíritu de ambigüedad que Hubert Herring, quien en su gran History of Latin America escribió que la República cubana de 1902–1934 ‘era ahora libre, pero no libre para cometer sus propios errores’. Añadió filosóficamente que ‘una clara lección sobre la educación de las naciones, al igual que sobre la de los niños, [es] que ninguna aprende a ordenar su vida a menos que se le conceda el privilegio de equivocarse además de acertar’”. … Fidel Castro llegó al poder no como una reivindicación viviente del marxismo-leninismo, sino como parte de un esfuerzo por llevar a Cuba más allá de la ambigüedad y hacia un cierre nacionalista y, en consecuencia, más allá de la asfixiante esfera de influencia estadounidense”.

Katzenstein, Peter J., y Robert O. Keohane. Anti-Americanism in World Politics (2007).

Analiza cómo políticos nacionalistas en Cuba y en otros lugares han utilizado el antiamericanismo para estimular y movilizar a potenciales partidarios.

Miranda, Francisco de. The New Democracy in America: Travels of Francisco de Miranda in the United States, 1783–84, ed. John S. Ezell, trad. Judson P. Wood (1963).

Miranda (1750–1816) fue un latinoamericano que —al igual que el francés Alexis de Tocqueville— visitó Estados Unidos entre 1783 y 1785 y escribió sobre sus observaciones. Sin embargo, acerca del desprecio de Miranda por los artesanos y comerciantes, véanse Rangel, The Latin Americans, p. 204, n. 9; y Vargas Llosa, Liberty for Latin America, p. 109.

Radu, Michael. “A Matter of Identity: The Anti-Americanism of Latin American Intellectuals”, en Paul Hollander, ed., Understanding Anti-Americanism: Its Origin and Impact at Home and Abroad (2004), pp. 144–164.

Extracto: “[U]na importante concepción errónea [es] compartida tanto por la izquierda como por la derecha latinoamericanas: la creencia de que son incapaces de hacer algo importante independientemente de la manipulación o el control de Washington. Así, generales o coroneles no podrían organizar golpes de Estado sin que la CIA les dijera cuándo y cómo hacerlo, y las guerrillas no podrían convertirse en una amenaza sin que sectores de izquierda en Washington las alentaran y debilitaran a sus adversarios patrióticos. Desde esta perspectiva paternalista, los latinoamericanos son niños bajo el cuidado de Washington, una creencia compartida tanto por marxistas elitistas como por oficiales nacionalistas conservadores. [José Antonio Aguilar Rivera] observa el hecho, muchas veces ignorado, de que el antiamericanismo tiene múltiples fuentes ideológicamente incompatibles. Aunque la izquierda continúa siendo el portavoz más ruidoso, eficaz y persistente del rechazo hacia Estados Unidos, cuanto más se avanza hacia la derecha, más frecuente se vuelve el antiamericanismo. La misma confluencia de extremos también resulta evidente en Europa”.

Rangel, Carlos. Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987).

Véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Vargas Llosa, Alvaro. “Balas amigas”, cap. 3, en  Rumbo a la Libertad: Por qué la izquierda y el “neoliberalismo” fracasan en América Latina (2005). pp. 98-127.

Extracto: “Aunque la responsabilidad principal por el fracaso de la economía recae en los propios latinoamericanos, una estrategia [estadounidense] que hubiera tenido en cuenta la naturaleza corporativista, mercantilista-estatal, plagada de privilegios, redistributiva de la riqueza e inspirada en el derecho político del subdesarrollo latinoamericano podría, al menos, haber evitado reforzar esas condiciones. El intervencionismo [estadounidense] en el Caribe y América Central sostuvo gobiernos tan corruptos como los enemigos contra los que luchaban. Y representaban, como en los casos de Anastasio Somoza en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba y muchos otros, prototipos del mercantilismo estatal que favorecía a determinados inversores, tanto locales como extranjeros. … El efecto del intervencionismo ha sido doble. Por un lado, reforzó instituciones autoritarias, corruptas y mercantilistas. Por otro, las acciones estadounidenses en la región hicieron que muchos latinoamericanos dirigieran su resentimiento hacia los […] valores que Estados Unidos afirmaba representar”.

Historia de la esclavitud y las relaciones raciales en Cuba

Falcoff, Mark. Cuba the Morning After: Confronting Castro’s Legacy (2003), pp. 190–201.

Véase la descripción en Fidel Castro y Che Guevara.

Magness, Philip J. “Classical Liberalism and the ‘New’ History of American Capitalism”, en Michael J. Douma y Phillip W. Magness, eds., What Is Classical Liberal History? (2018), pp. 17–37, especialmente pp. 25–27.

Describe y analiza los errores de los denominados Nuevos Historiadores del Capitalismo.

Piqueras, José Antonio. “Historical Slavery and Capitalism in Cuban Historiography”, cap. 3, en Slavery and Historical Capitalism during the Nineteenth Century, ed. Dale Tomich (2017).

Muestra que la esclavitud obstaculizó la adopción de prácticas capitalistas.

Rangel, Carlos. Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987), pp. 189–195.

Para más información, véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Schmidt-Nowara, Christopher. “National Economy and Atlantic Slavery: Protectionism and Resistance to Abolitionism in Spain and the Antilles, 1854–1874”, Hispanic American Historical Review, vol. 78, n.º 4 (1998): 603–629.

En España, los proteccionistas y los defensores de la esclavitud trabajaron conjuntamente para impedir la abolición en el Caribe.

La Iglesia católica

Falcoff, Mark. Cuba the Morning After: Confronting Castro’s Legacy (2003).

Extracto: “En tiempos recientes, según se informa, el gobierno [cubano] ha rechazado solicitudes para establecer centros permanentes de alimentación para los pobres, comprar alimentos o suministros al por mayor o, en algunos casos, traer sacerdotes del extranjero. ‘El dinero no es el problema’, dijo un dirigente laico a un periodista católico estadounidense durante los preparativos para [la visita del papa Juan Pablo II en 1997]. ‘El problema es que el gobierno no nos permite comprar las cosas que necesitamos: papel, equipos de impresión, etcétera’. Estas restricciones tienen una lógica implacable. Como explicó una fuente cercana a la jerarquía: ‘El gobierno considera a la Iglesia como el único verdadero partido de oposición del país’”.

Novak, Michael. This Hemisphere of Liberty: A Philosophy of the Americas, ed. rev. (1992).

Véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Radu, Michael. “Festina Lente: United States and Cuba after Castro—What the Experience in Eastern Europe Suggests: Probable Realities and Recommendations”, Studies in Comparative International Development, vol. 34 (diciembre de 2000): 7–22. Reimpreso en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 11.ª ed. (2003), pp. 590–606. El artículo también aparece en la 10.ª ed. (2001), pp. 668–786.

Incluye análisis sobre el papel de la Iglesia católica después del comunismo y el probable desencanto de la población con la hostilidad de la Iglesia hacia el libre mercado. También analiza la probable fortaleza comparativa del partido neocomunista poscomunista —que probablemente adoptaría la denominación de socialdemócrata— y su preferencia por enfrentarse a un campo fragmentado de rivales.

Para una descripción más amplia, véase Economía.

Rangel, Carlos. “Latinoamérica y la Iglesia”, cap. 6, en Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987), pp. 141–171.

Analiza la adaptación de la Iglesia a los partidos comunistas gobernantes de Europa Oriental antes de 1989. Describe la reciente “fijación obsesiva” de la Iglesia con las “amenazas gemelas del materialismo y el liberalismo” (especialmente el liberalismo clásico). Señala que la tentación de los cristianos de caer bajo la influencia de un utopismo milenarista centrado en este mundo “no es nueva”: se remonta a la Iglesia primitiva. Los comunistas suelen intentar conseguir aliados cristianos aprovechando esta tentación utópica.

CUESTIONES Y PROBLEMAS

Las fuerzas armadas

Abi-Habib, Maria, y Lazaro Gamio. “The Secretive Conglomerate That Controls Cuba’s Economy”, The New York Times, 16 de mayo de 2026.

Extracto: “La entidad más poderosa de Cuba no es el Partido Comunista. Es un conglomerado secreto dirigido por las fuerzas armadas conocido como GAESA [Grupo de Administración Empresarial S.A.], que se estima controla entre el 40 y el 70 por ciento de la economía cubana. … GAESA funciona como un Estado dentro del Estado. No permite que el gobierno cubano audite sus cuentas. GAESA conserva todas las ganancias que obtiene, acumulando dinero fuera del Banco Central de Cuba y canalizándolo nuevamente hacia la clase dirigente militar”.

Horowitz, Irving Louis. “Cuba after Castro: The Historical Limits to Dictatorship”, en The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008), pp. 494–498.

Extracto: “Las características corrosivas del sistema económico comunista son tales que, incluso después de una década [1990–2000] de reunificación alemana, la zona de Alemania Oriental continúa muy rezagada respecto de Alemania Occidental en economía y estilo de vida. … Alemania Oriental constituye un testimonio de que quinientos años de ética protestante alemana del trabajo pudieron ser dramáticamente erosionados por menos de cincuenta años de régimen comunista alemán. Dada una serie aún mayor de obstáculos sociales que superar, sería peligroso e insensato esperar que Cuba ingresara inmediatamente en las primeras filas de las naciones del hemisferio occidental, incluso con una asistencia masiva de la comunidad cubana radicada en Florida. … Cuba bajo Castro, e incluso durante algún tiempo antes de él, ha sido un régimen militarista que opera bajo el manto del socialismo y el comunismo. Por lo tanto, antes de que sea posible cualquier transición hacia la democracia, debe producirse una transición del control militar al control civil de los órganos del poder estatal”.

Horowitz, Irving Louis. “Military Origins of the Cuban Revolution”, Armed Forces & Society, vol. 1, n.º 4 (verano de 1975): 402–418; y “Castrology Revisited: Further Observations on the Militarization of Cuba”, Armed Forces & Society, vol. 3, n.º 4 (verano de 1977): 617–631. Reimpresos como “Military Origins and Evolution of the Cuban Revolution”, en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 10.ª ed. (2001), pp. 482–511; 11.ª ed., pp. 388–414.

Extracto: “Uno de los aspectos singulares de la Revolución cubana es que las FAR [Fuerzas Armadas Revolucionarias] consolidaron el control del aparato estatal para los revolucionarios. Como consecuencia, ya en 1960–1961 el partido [comunista] pasó a depender de la toma de decisiones militares. El propio cuadro revolucionario absorbió la burocracia y, con ella, un estilo de trabajo tecnocrático, para posteriormente regresar a un estilo militar característico de guerrilleros en el poder”.

Desarrollo económico

Bauer, P. T. Dissent on Development.

Helen O’Neill: “El profesor Bauer […] cuestiona no solo la necesidad y eficacia de esas ‘dádivas externas’, sino que además lanza un contundente ataque contra lo que denomina el ‘consenso espurio’ de la economía del desarrollo contemporánea. Entre los blancos de sus críticas se encuentran: la noción del círculo vicioso de la pobreza y de una brecha cada vez mayor; la necesidad de una planificación integral del desarrollo y de ayuda exterior; y la afirmación de que los países ricos, especialmente las potencias coloniales, han causado la pobreza de los países subdesarrollados. Respecto de la ayuda exterior —excluyendo la inversión privada, que él defiende—, el argumento del profesor Bauer es que, cuando se reciben recursos del extranjero ‘a cambio de nada’, se pierde el valioso proceso de generarlos y se desalienta el desarrollo de las actitudes e instituciones necesarias para utilizarlos eficazmente. Sostiene que los únicos resultados significativos hasta la fecha de los flujos de ayuda exterior desde los países ricos hacia los pobres han sido un aumento del poder y el prestigio de los gobiernos receptores y de las agencias internacionales que administran esos recursos”.

Bauer, P. T. Equality, the Third World, and Economic Delusion (1981).

T. Bauer: “El poder político permite a los gobernantes restringir por la fuerza las opciones disponibles para sus súbditos. Pero la posesión de riqueza no confiere por sí misma semejante poder coercitivo en este sentido crucial. […] En cualquier caso, la riqueza como tal no implica poder coercitivo. De hecho, quienes son ricos son vulnerables a la envidia y a críticas basadas en una presunción irracional a favor de la igualdad económica. Estas actitudes han conducido en ocasiones a la persecución e incluso destrucción de grupos productivos o prósperos, con frecuencia minorías étnicas. La posesión de riqueza no ofrece ninguna protección segura contra tales peligros. … El éxito económico depende de los atributos de las personas, actitudes, motivaciones, costumbres y estructuras políticas. … Además, las políticas de muchos gobiernos del Tercer Mundo son claramente perjudiciales para el progreso económico. … La ayuda [exterior] fomenta la ilusión de que una sociedad puede pasar de la indigencia a la prosperidad sin atravesar la etapa intermedia del esfuerzo y los logros económicos”.

Bauer, P. T. “Western Guilt & Third World Poverty”, Commentary, vol. 61, n.º 1 (enero de 1976): 31–38.

Extracto: “El profesor [Peter] Townsend no puede tener razón al afirmar que el atraso de los países pobres solo puede explicarse en términos de una estratificación social internacional o de dominación colonial: los países más pobres y atrasados, hasta hace poco tiempo, no habían tenido contactos económicos externos y, con frecuencia, nunca habían sido colonias occidentales. La afirmación de [Paul A.] Baran también es evidente y completamente falsa, ya que en todo el Tercer Mundo se han construido grandes complejos agrícolas, comerciales e industriales mediante ganancias reinvertidas localmente. La afirmación de [Kwame] Nkrumah tampoco guarda demasiada relación con la realidad. Por ejemplo, antes del dominio colonial no existía ni un solo árbol de cacao en la Costa de Oro (Ghana); cuando terminó el dominio colonial, las exportaciones de cacao —procedentes íntegramente de explotaciones de propiedad y gestión africanas— ascendían a cientos de miles de toneladas anuales, y lo mismo ocurría con el comercio exterior en general. Lejos de haber causado Occidente la pobreza del Tercer Mundo, el contacto con Occidente ha sido allí el principal agente del progreso material”.

Harrison, Lawrence E. Underdevelopment Is a State of Mind: The Latin American Case, 2.ª ed. (2000).

Robert D. Crassweller: “Un veterano funcionario de USAID examina en profundidad el desempeño histórico de varios países latinoamericanos y de Australia, tratando de identificar las fuentes de un desarrollo exitoso. Concluye que el principal factor determinante es la cultura, definida para este propósito como valores y actitudes. En cada uno de los países exitosos, ‘la visión del mundo de la sociedad se ha expresado de maneras que han afectado la cohesión de esa sociedad, su inclinación hacia la justicia y el progreso, y el grado en que aprovecha el potencial creativo humano’”.

Véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

North, Douglass C. Institutions, Institutional Change, and Economic Performance (1990).

John V. C. Nye: “North intentó combinar y revisar sus ideas de The Rise of the Western World (North y Thomas, 1973) con nuevas reflexiones sobre el papel de las normas sociales y la ideología, que aparecieron en Structure and Change in Economic History (North, 1981). … Continuó desarrollando estas nuevas ideas y, al incorporar aportes de la literatura sobre dependencia de la trayectoria (path dependence) y de los nuevos trabajos de teoría política de elección racional, profundizó sus explicaciones acerca de por qué a las naciones les resulta difícil desarrollar estructuras que promuevan sistemáticamente el crecimiento. Este trabajo culminó en su libro Institutions, Institutional Change, and Economic Performance (1990). En particular, desarrolló la idea de que, debido a que las estructuras institucionales —incluidas las restricciones sociales informales— eran especialmente susceptibles a la dependencia de la trayectoria, las naciones podían quedar “atrapadas” en reglas y derechos que, vistos desde afuera, resultaban evidentemente disfuncionales, pero que eran extremadamente resistentes al cambio”.

Rangel, Carlos. “Latinoamérica y la Iglesia”, cap. 6, en Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987).

Véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Rangel, Carlos. El tercermundismo (1982).

Scott McConnell: “En el presente estudio, Rangel va mucho más allá de América Latina. En una obra de amplio alcance histórico, especulativa y a menudo intensamente polémica, explora por qué, cuando los sistemas socialistas de todo el mundo han chocado con tanta frecuencia contra las aspiraciones humanas, el socialismo continúa siendo el nombre que los líderes del Tercer Mundo dan con mayor frecuencia a sus programas y objetivos políticos. … Rangel destaca hasta qué punto la ideología tercermundista se ha convertido, para los occidentales, en un vehículo para esperanzas utópicas y milenaristas de naturaleza cuasirreligiosa”.

Roberts, Paul Craig, y Karen LaFollette Araujo. The Capitalist Revolution in Latin America (1997).

Descripción de la editorial: “Paul Roberts y Karen Araujo … muestran que las naciones latinoamericanas tardaron en desprenderse del clima económico y social heredado de sus gobernantes coloniales españoles, quienes habían gobernado mediante la venta de cargos públicos —creando una red de privilegios— y suprimiendo, mediante una regulación excesiva, el desarrollo de mercados de bienes, servicios y capital. La actitud cultural predominante en América Latina era hostil al comercio, al intercambio y al trabajo; de hecho, resultaba socialmente más aceptable buscar privilegios gubernamentales que competir en los mercados. Los autores muestran además que los paquetes de ayuda estadounidense destinados a la región reforzaron en realidad esta cultura del privilegio y obstaculizaron aún más el crecimiento de una economía libre”.

Soto, Hernando de. El misterio del capital: por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo (2000).

Extracto: “Con demasiada frecuencia, los occidentales [culpan] a los pueblos del Tercer Mundo por su falta de espíritu empresarial u orientación hacia el mercado. Si no han conseguido prosperar a pesar de todos los excelentes consejos recibidos, se supone que algo está mal en ellos: no tuvieron la Reforma protestante, están incapacitados por el debilitante legado de la Europa colonial o sus coeficientes intelectuales son demasiado bajos. Pero sugerir que es la cultura la que explica el éxito de lugares tan diversos como Japón, Suiza y California, y que nuevamente es la cultura la que explica la pobreza relativa de lugares igualmente diversos como China, Estonia y Baja California, es algo peor que inhumano: no resulta convincente. La disparidad de riqueza entre Occidente y el resto del mundo es demasiado grande para explicarla únicamente mediante la cultura. La mayoría de las personas desean los frutos del capital; tanto es así que muchas, desde los hijos de Sánchez hasta el hijo de Jrushchov, acuden en masa a las naciones occidentales. …”.

“Pero si las personas de los países que están haciendo la transición hacia el capitalismo no son mendigos dignos de lástima, no están irremediablemente atrapadas en formas de vida obsoletas y no son prisioneras acríticas de culturas disfuncionales, ¿qué impide que el capitalismo les proporcione la misma riqueza que ha proporcionado a Occidente? ¿Por qué el capitalismo prospera únicamente en Occidente, como si estuviera encerrado bajo una campana de cristal?”

“En este libro pretendo demostrar que el principal obstáculo que impide al resto del mundo beneficiarse del capitalismo es su incapacidad para producir capital. El capital es la fuerza que eleva la productividad del trabajo y crea la riqueza de las naciones”.

“Es la sangre vital del sistema capitalista, la base del progreso y aquello que los países pobres del mundo parecen incapaces de producir por sí mismos, por más entusiasmo que sus habitantes demuestren al participar en todas las demás actividades características de una economía capitalista”.

“También demostraré, con la ayuda de hechos y cifras que mi equipo de investigación y yo hemos recopilado, manzana por manzana y finca por finca en Asia, África, Medio Oriente y América Latina, que la mayoría de los pobres ya poseen los activos que necesitan para hacer del capitalismo un éxito. Incluso en los países más pobres, los pobres ahorran. …”.

“Pero poseen estos recursos de formas defectuosas: casas construidas sobre terrenos cuyos derechos de propiedad no están adecuadamente registrados; negocios no constituidos formalmente con responsabilidades jurídicas indefinidas; industrias ubicadas donde los financistas e inversores no pueden verlas”.

“Como los derechos sobre estas posesiones no están adecuadamente documentados, estos activos no pueden convertirse fácilmente en capital, no pueden negociarse fuera de estrechos círculos locales donde las personas se conocen y confían unas en otras, no pueden utilizarse como garantía para obtener un préstamo y tampoco pueden utilizarse como participación en una inversión”.

Soto, Hernando de. El otro sendero (1989).

David Levy: “Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las principales ciudades del Perú experimentaron una inmigración interna de campesinos pobres, en su mayoría analfabetos. Llegaron a las ciudades con pocas habilidades o ninguna y prácticamente no encontraron redes gubernamentales de protección social. Sistemáticamente, fueron excluidos de la participación en la economía formal por lo que De Soto denomina la tradición redistributiva. Es decir, el orden establecido mostraba poco interés en crear nueva riqueza y se conformaba con repartirse de manera automática entre sí porciones de la riqueza económica ya existente. Una burocracia impenetrable delimitaba la economía formal”.

“Para ayudar a sus lectores a comprender mejor aquello con lo que se encontraron estos campesinos, De Soto compara el gobierno y la política del Perú con los de los mercantilistas de la Europa de los siglos XV al XIX. Históricamente, los mercantilistas buscaban el bienestar económico mediante el control estatal de los derechos monopólicos. En el contexto de su libro, De Soto se refiere más específicamente a un ‘Estado burocratizado y saturado de leyes que considera la redistribución de la riqueza nacional más importante que la producción de riqueza’”.

“Así, quienes llegaron tarde a las ciudades no podían obtener una posición privilegiada en la economía; en realidad, no podían obtener posición alguna. Peor aún, no encontraron empleos, transporte, vivienda ni siquiera alimentos y agua”.

“Los informales respondieron creando espontáneamente un mercado para sostenerse a sí mismos. […] Abandonadas a su suerte, con una necesidad urgente de eficiencia y con muy pocos recursos, ¿cómo se organizaron estas personas? ¿Cuál fue su inclinación ‘natural’? Sin lugar a dudas, eligieron a Adam Smith antes que a Karl Marx. Eligieron la economía de mercado. …”.

“Al organizarse y obedecer voluntariamente sus propias normas extralegales, proporcionaron servicios públicos prácticamente adecuados, vigilaron sus comunidades y administraron un sistema de justicia diseñado para la subcultura emergente. …”.

“ [L]os pobres del Perú están encontrando una manera independiente de salir adelante por sus propios medios. Por elección consciente, optan por la iniciativa y la empresa privadas para superar su propio subdesarrollo y pobreza”.

“De Soto sostendría que Perú no es muy diferente de la mayor parte de América Latina y de una gran parte de los países del Tercer Mundo: todos poseen economías informales. Pero están atrapados en distintas versiones de sistemas mercantilistas heredados hace mucho tiempo. Las posibilidades de desarrollo son escasas hasta que las economías de mercado sean legitimadas en lugar de ser consideradas ellas mismas como un problema. Esta idea pone de cabeza el pensamiento tradicional sobre el desarrollo”.

Moralidad y vida pública

Aron, Leon. Roads to the Temple: Memory, Truth, Ideas, and Ideals in the Making of the Russian Revolution, 1987–1991 (2012).

Todos hemos oído decir que el estancamiento económico o la presión de la carrera armamentista provocaron la caída del socialismo en la Unión Soviética. Este libro sostiene, en cambio, que fue la repulsión moral la que provocó la caída del socialismo. Primero, buena parte de la élite gobernante comunista en los niveles superiores y, posteriormente —a medida que el sistema comenzó a abrirse—, el resto de la sociedad expresaron su rechazo ante la degradación moral y los ataques contra la dignidad humana inherentes al socialismo realmente existente.

Aron escribe: “La falta de libertad permaneció, como expresó [Vasili] Grossman, en los cimientos del edificio iniciado por Lenin, levantado por Stalin y ampliado por sus sucesores. Su peso mortificante no recaía únicamente sobre la intelligentsia: el intelectual, el escritor, el académico. La libertad, concluye el protagonista de [Todo fluye] de Grossman, no es solamente libertad de expresión, de prensa o de religión. La libertad era el derecho del campesino a sembrar lo que quisiera, o el derecho de cualquier comerciante a fabricar zapatos y botas, hornear pan y vender a quien quisiera, o incluso no vender en absoluto. La libertad era la misma para el tornero o el trabajador siderúrgico que para el artista: vivir y trabajar como uno quiera, no como se le ordene”.

Crossman, Richard, ed. The God That Failed: A Confession (1949).

Ensayos de Louis Fischer, André Gide, Arthur Koestler, Ignazio Silone, Stephen Spender y Richard Wright sobre su desilusión personal con el comunismo y su posterior abandono.

Extracto de la introducción de Richard Crossman: En este libro, seis intelectuales describen el viaje hacia el comunismo y el regreso. […] Vieron […] una visión del Reino de Dios en la Tierra; dedicaron sus talentos a trabajar humildemente para lograr su llegada, […] hasta que cada uno descubrió la distancia existente entre su propia visión […] y la realidad del Estado comunista, y el conflicto de conciencia alcanzó su punto de ruptura.

Edwards, Jorge. Persona non grata (1993), prólogo de Octavio Paz.

Octavio Paz: “Este libro […] es una crónica, a la vez fascinante y aterradora, de las altas esferas de la jerarquía política y literaria de La Habana durante los años en los que el régimen de Castro comenzó a mostrar los dientes. En este sentido, Persona non grata es la historia del desencanto de una generación de intelectuales; gracias a este libro, muchos hombres y mujeres pudieron contemplar la verdadera naturaleza del régimen cubano, que combina los elementos tiránicos de las supuestamente superadas dictaduras latinoamericanas con la gris impersonalidad de todas las burocracias totalitarias del siglo XX. Sin embargo, este libro no es simplemente una crónica: es simultáneamente un estudio psicológico, social y moral del funcionamiento interno de una dictadura y de las relaciones de ese gobierno con los intelectuales”.

Steve Wasserman: “Edwards, un reconocido novelista, fue el representante del presidente chileno Salvador Allende en La Habana durante el invierno de 1970–1971, enviado allí para abrir una embajada y establecer una presencia diplomática para el incipiente gobierno socialista de Santiago. Sin embargo, su amistad con el poeta cubano disidente Heberto Padilla provocó que Castro lo acusara de ‘conducta hostil a la revolución’ y lo expulsara de la isla. Sus indispensables memorias aparecieron por primera vez en inglés en 1977”.

Hollander, Paul, ed. The End of Commitment: Intellectuals, Revolutionaries, and Political Morality in the Twentieth Century (2006).

Ronald Radosh: “En Cuba y Nicaragua, Hollander relata la historia de disidentes como Carlos Franqui y Heberto Padilla, del desertor de alto rango Rafael del Pino y de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, todos los cuales comenzaron creyendo en el mito de la revolución, aprendieron rápidamente que la realidad era una represión política impuesta por los dirigentes comunistas y comprobaron de primera mano que hombres como Fidel Castro no eran santos desinteresados, sino dirigentes megalómanos que no toleraban ninguna disidencia y exigían un control total sobre todos los aspectos de la vida personal y social”.

Hollander, Paul. Political Will and Personal Belief: The Decline and Fall of Soviet Communism (1999).

Extracto: “En una época en la que los sistemas comunistas se han convertido en cosas del pasado, existen razones especialmente poderosas para tratar de comprender no solo las fuerzas políticas y económicas que los socavaron, sino también el papel que desempeñaron determinados seres humanos y sus creencias en su decadencia y caída. A diferencia de la mayoría de los estudios sobre el colapso de los sistemas comunistas, que se concentran en los fracasos institucionales, económicos y políticos, el presente estudio parte de los seres humanos individuales —sus creencias, aspiraciones, ilusiones y decepciones— para llegar a las instituciones y los sistemas de gobierno. … Lo que importaba para el mantenimiento de un sistema comunista eran las creencias y actitudes de la élite política, especialmente de sus dirigentes. La pregunta fundamental es, como plantea el historiador Charles Maier: ‘¿Cómo comienza a debilitarse entre la élite gobernante de un sistema imperial la determinación de gobernar?’ … Cuatro aspectos del desencanto político resultan particularmente interesantes. El primero es: ¿qué originó inicialmente el compromiso? ¿Por qué la persona en cuestión se sintió atraída por el Partido y por las ideas que este pretendía llevar a la práctica? Segundo, ¿qué sostuvo ese compromiso inicial, a veces frente a las numerosas contradicciones perceptibles entre la teoría y la práctica y frente a las consecuencias no previstas de los programas y políticas oficiales? Tercero, y más importante, ¿qué inició o contribuyó a la erosión de las creencias, los conflictos internos y la pérdida final de convicción, que culminaron en una desilusión definitiva? Finalmente, especialmente ante el desmoronamiento de los Estados comunistas, ¿qué impacto tuvieron los conflictos internos y la pérdida de fe sobre el desempeño político cotidiano de quienes ejercían el poder? ¿De qué manera esos conflictos pudieron haber debilitado su capacidad para ejercer el poder y supervisar la sociedad?”

Horowitz, Irving Louis. “The Cuban Revolution: The Myth of Theory and the Theory of Myths”, en The Long Night of Dark Intent: A Half Century of Cuban Communism (2008), pp. 365–385. Reimpreso en The Conscience of Worms and the Cowardice of Lions: Cuban Politics and Culture in an American Context, 1959–1992 (1993), pp. 57–80.

“Desde el principio, la Revolución de Castro sostuvo que, si el capitalismo es un mal absoluto y el socialismo un bien puro, entonces esas propiedades opuestas se manifestarían en el ámbito del comportamiento personal. Concretamente, Castro adoptó de la Unión Soviética el modelo estajanovista. […] [L]as personas [se comportarían de una manera que] trascendería el utilitarismo económico. Se trataba de una ética impulsada por el autosacrificio, la comprensión social de las leyes de la historia y la fusión total del bien público con la voluntad privada. … La población de Cuba percibió inmediatamente que, lejos de constituir un imperativo ético, el concepto de hombre moral era […] un esfuerzo destinado a extraer de los trabajadores una elevada proporción de tiempo de trabajo no remunerado. … Cuanto mayores eran las pretensiones de moralidad, más se degradaba la actividad política. […] [L]a noción del hombre moral se desgastó hasta convertirse en objeto de burla y desprecio; no obstante, eliminó hasta el más mínimo vestigio de oposición política o independencia social”.

Klitgaard, Richard. Controlling Corruption (1991).

Chukwuemeka Ifegwu Eke: “La teoría de Klitgaard, conocida como la ‘fórmula de la corrupción’, sugiere que la corrupción se produce cuando existe un monopolio del poder, una rendición de cuentas limitada y un Amplio margen de discrecionalidad. Según Klitgaard, estos tres factores crean un entorno propicio para las prácticas corruptas. Sostiene que reducir la corrupción exige aumentar la competencia, mejorar la transparencia y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas”.

Ratliff, William. “Development and Civil Society in Latin America and Asia”, The Annals of the American Academy of Political and Social Science, vol. 565, Civil Society and Democratization (septiembre de 1999): 91–112.

Resumen: Para eludir burocracias anquilosadas, que operaban bajo gobiernos en gran medida democráticos y con elementos de sociedad civil, las reformas latinoamericanas fueron impulsadas por hombres fuertes o caudillos, que emprendieron reformas macroeconómicas por convicción, conveniencia o una combinación de ambas. Los líderes recurrieron a equipos de tecnócratas que operaban junto a las burocracias preexistentes y por encima de ellas. Las reformas comenzaron primero y llegaron más lejos en Chile. Tras presentar estudios de caso sobre Chile, Argentina, Perú, México y Venezuela, el autor concluye que las reformas latinoamericanas no servirán realmente a sus pueblos ni estarán aseguradas hasta que, como las reformas asiáticas, hagan hincapié en un gobierno competente y honesto, un crecimiento compartido y servicios básicos de educación y salud.

Schoeck, Helmut. Envy: A Theory of Social Behaviour (1969; reimp. 1987).

Art Carden: “La persona que te envidia no quiere lo que tú tienes. Simplemente no quiere que tú lo tengas, y puede estar dispuesta a llegar bastante lejos para asegurarse de que no lo tengas. Resulta desalentador que la evidencia de la economía experimental demuestre que las personas están dispuestas a pagar ‘para atormentar’ a quienes son objeto de su envidia (p. 138): ‘El hombre envidioso está perfectamente dispuesto a perjudicarse a sí mismo si, al hacerlo, puede perjudicar o herir al objeto de su envidia’ (p. 28). A su vez, las personas llegan a extremos —mucho más allá de lo exigido por la modestia y el decoro— para ocultar a los demás lo que poseen. [L]a envidia común del tipo ‘¿quién te crees que eres?’ … puede obstaculizar la innovación. Reina el escepticismo: ¿por qué deberíamos arreglar algo que no está roto? ‘La tradición afirma, con un efecto fatal sobre las innovaciones deliberadas, que lo que fue suficientemente bueno para el padre también lo es para el hijo’ (p. 55). Según este tipo de envidia, ¿quién eres tú para pensar que necesitamos un montón de nuevos artefactos y hábitos novedosos, como la escritura, cuando la simple transmisión oral de la sabiduría y el conocimiento ha funcionado razonablemente bien durante tanto tiempo? Desde hace mucho, personas de todas partes han contemplado la innovación y la prosperidad con profunda sospecha. ¿Prosperaste? Debe ser porque, de alguna manera maliciosa, le quitaste algo a otra persona. ¿Fracasó tu vecino? Debe ser porque tú, de alguna manera, lo maldijiste. Algo debe estar mal para que la persona envidiada tenga tanto y quien la envidia tenga tan poco. Al escribir sobre un pueblo africano, Schoeck explica: ‘Un niño inteligente que madura tempranamente es considerado por los Lovedu como un futuro brujo’” (p. 50).

Whaples, Robert M. “Thorstein Veblen”, cap. 4, en Robert M. Whaples et al., eds., Unsung Heroes of the Market: The 24 Underrated Economists You Need to Know (2026), pp. 33–46.

Whaples analiza las ideas de Veblen sobre el papel de la envidia y la búsqueda de estatus en la vida moderna. Whaples reconoce que las motivaciones vinculadas a la posición relativa o al rango pueden ser malévolas. Sin embargo, dado que el impulso de alcanzar un estatus superior está tan extendido, propone formas de canalizarlo hacia fines beneficiosos y no perjudiciales.

Descomunización, depuración y justicia transicional

Albon, Mary. Democracy and Decommunization: Disqualification Measures in Eastern and Central Europe and the Former Soviet Union (1993).

Tanya Glaser: “Los casos de Hungría y Alemania ilustran algunas de las dificultades jurídicas para procesar antiguos delitos. Hungría intentó suspender el plazo de prescripción para poder juzgar delitos de asesinato y traición cometidos durante el antiguo régimen [comunista]. Sin embargo, el Tribunal Constitucional de Hungría anuló esa suspensión, argumentando que era más importante preservar los principios básicos del Estado de derecho que abordar las injusticias políticas del pasado. Alemania, en general, no ha procesado los abusos cometidos durante el antiguo régimen de Alemania Oriental. Muchos de esos abusos no eran ilegales conforme a la legislación de Alemania Oriental, y la Constitución de Alemania Occidental prohíbe la legislación penal retroactiva. Albon sostiene que la comunidad internacional debería presionar a los Estados para que procesen las violaciones de los derechos humanos. ‘El objetivo del derecho internacional de los derechos humanos es obligar a los Estados a proteger los derechos de sus ciudadanos; si un Estado no castiga a quienes violan los derechos humanos … está incumpliendo sus deberes como gobierno’”.

Birzea, Cesar. Learning from Post-Communist Transitions: The Case of Educational Reforms in Central-Eastern Europe (2012).

Este especialista rumano en política educativa escribe que las sociedades experimentan los siguientes cambios después del comunismo:

  • Los valores característicos del comunismo, como el fervor revolucionario, el trabajo obligatorio no remunerado, la lucha de clases y la obediencia sistemática al Estado y al partido, comienzan a desaparecer.
  • Después del comunismo, las personas vuelven a expresar valores liberales que eran considerados tabú durante el régimen comunista: libertad, esfuerzo individual, espíritu empresarial, pluralismo social y político, derechos humanos y crítica sin dirección ni límites. …
  • Regresan valores tradicionales prohibidos por el régimen comunista, como el elitismo, la religión, la privacidad y la propiedad. …
  • Algunos valores que el régimen comunista intentó apropiarse y utilizar para el adoctrinamiento, como la igualdad y el altruismo, recuperan sus significados anteriores al comunismo.

Dvořáková, Vladimíra, y Andjelko Milardović, eds. Lustration and Consolidation of Democracy and the Rule of Law in Central and Eastern Europe (2007).

Vladimíra Dvořáková, en la introducción: “Tres términos que definen el tema de este volumen —‘depuración, consolidación de la democracia y Estado de derecho’— plantean una pregunta importante: ¿son realmente compatibles o existe entre ellos una fuerte tensión, o incluso una contradicción? ¿Contribuyen los procesos de depuración a la consolidación de la democracia y son compatibles con el Estado de derecho las prácticas utilizadas en esos procesos? La respuesta es bastante compleja y, en los casos particulares estudiados en este volumen, podemos encontrar argumentos a favor y en contra a la hora de abordar este problema”.

Grzyzlo, Dariusz. Lustration: The Case of Poland (2007).

Este trabajo analiza la lustración o depuración en la Polonia poscomunista. El autor también contrasta las prácticas polacas con las de la República Checa y Eslovaquia. Los argumentos a favor de la depuración se presentan como basados en principios morales, psicológicos y políticos.

Horne, Cynthia M., y Lavinia Stan, eds. Transitional Justice and the Former Soviet Union (2018).

Descripción de la editorial: “En los veinticinco años transcurridos desde la disolución de la Unión Soviética, los países de la antigua Unión Soviética se han enfrentado a circunstancias diferentes y han respondido de distintas maneras a la necesidad de reconocer su pasado comunista y reparar el sufrimiento de sus pueblos. Mientras algunos adoptaron medidas de justicia transicional y rendición de cuentas, otros optaron por rechazarlas; estas decisiones han afectado directamente los esfuerzos de construcción estatal y reconciliación social. Este es el estudio más completo realizado hasta la fecha sobre los esfuerzos postsoviéticos destinados a abordar, distorsionar, ignorar o reformular el pasado mediante el uso, la manipulación y la obstrucción de medidas de justicia transicional e iniciativas de políticas de la memoria”.

Krtolica, Marko. “The Influence of the Lustration Processes on the Postcommunist Transitions in Europe” (2019).

Resumen: “[Catorce] países poscomunistas de Europa decidieron implementar [un] proceso de depuración para afrontar [su] pasado comunista. […] Algunos países decidieron crear procesos de depuración basados en la justicia retributiva, mientras que otros optaron por vincular la depuración con la justicia restaurativa. … En algunos países, el proceso de depuración mejoró la democracia, mientras que en otros dividió al país y tuvo un impacto negativo sobre la democracia. … La conclusión general [de este trabajo] es que, aunque el proceso de depuración deja un amplio margen para la manipulación, una depuración bien implementada y correctamente regulada, que siga las recomendaciones del Consejo de Europa, ha tenido un impacto positivo sobre la consolidación democrática de los países poscomunistas de Europa”.

Mayer-Rieckh, Alexander, y Pablo de Greiff, eds. Justice as Prevention: Vetting Public Employees in Transitional Societies (2007).

Roger Duthie, en la introducción: “Este volumen […] contiene nueve estudios de caso específicos por país: Argentina, El Salvador, Grecia, Sudáfrica, Bosnia y Herzegovina, Polonia, Hungría, República Checa y Alemania Oriental. Cuatro de los casos proceden de antiguos países comunistas de Europa Oriental y Central y se concentran en las leyes y procedimientos de lustración y depuración desarrollados allí; ofrecen una comparación reveladora de cómo los procesos de evaluación y depuración pueden diferir en contextos similares”.

Radu, Michael. “Cuba’s Transition: Institutional Lessons from Eastern Europe”, en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 9.ª ed. Publicado también en Journal of Interamerican Studies and World Affairs, vol. 37, n.º 2 (verano de 1995): 83–111.

Radu examina la posibilidad de una Cuba no comunista pero todavía socialista.

Stan, Lavinia, ed. Transitional Justice in Eastern Europe and the Former Soviet Union: Reckoning with the Communist Past (2009).

Descripción de la editorial: “Durante las últimas dos décadas, los países de Europa Oriental y de la antigua Unión Soviética han intentado abordar las numerosas violaciones de los derechos humanos que caracterizaron las décadas de gobierno comunista. Este libro examina los principales procesos de justicia transicional que permitieron a las sociedades de esos países enfrentarse a su pasado reciente. Analiza la lustración; la prohibición de que antiguos funcionarios comunistas, agentes de la policía política secreta e informantes participen en la política poscomunista; el acceso de los ciudadanos comunes a los archivos que la policía secreta comunista recopiló sobre ellos; así como los juicios y procedimientos judiciales iniciados contra antiguos funcionarios comunistas y agentes secretos por sus violaciones de los derechos humanos. Los capítulos individuales analizan el progreso de la justicia transicional en Alemania, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Albania, Eslovenia y los Estados sucesores de la antigua Unión Soviética. Los capítulos explican por qué distintos países han empleado diferentes modelos para enfrentarse a su pasado comunista; evalúan los éxitos y fracasos relativos de cada país y examinan la eficacia de la legislación específica de cada uno para alcanzar los objetivos de justicia transicional para los que fue creada”.

United States Institute of Peace. Transitional Justice: Information Handbook (2008).

Descripción de la editorial:

“Este manual ilustra brevemente enfoques que han sido utilizados en numerosos países para promover la justicia transicional después de un conflicto. … Las medidas judiciales, como los juicios y las reformas legales, y las medidas no judiciales, como las comisiones de la verdad y los programas de compensación, pueden y deben complementarse entre sí. Esta guía también identifica algunas de las difíciles decisiones que las sociedades deben tomar en su lucha por reconstruir su sociedad y su Estado al mismo tiempo que afrontan el legado del pasado: a quién responsabilizar, cómo satisfacer a las víctimas y cómo reformar las instituciones de los sectores de seguridad y justicia”.

Verdery, Katherine. “Postsocialist Cleansing in Eastern Europe: Purity and Danger in Transitional Justice”, cap. 3, en Socialism Vanquished, Socialism Challenged: Eastern Europe and China, 1989–2009 (2012), eds. Nina Bandelj y Dorothy J. Solinger, pp. 63–82.

Resumen: “Este capítulo aborda distintas formas de justicia transicional en Europa Oriental después de 1989, especialmente aquellas destinadas a privar a funcionarios de la era comunista de funciones políticas en los nuevos sistemas. Resume las medidas adoptadas en toda la región, concentrándose en la lustración, y posteriormente ofrece algunas reflexiones abiertas sobre el proceso y la manera en que ha sido formulado. Al considerar la lustración como un recurso político ampliamente disponible y potencialmente productivo, cuyo uso va mucho más allá de la creación prevista de un Estado regido por la ley, el capítulo sugiere maneras en que las formas heredadas de la era comunista afectan la justicia transicional. Ofrece algunas evidencias procedentes del propio expediente de la autora en la policía secreta para plantear, desde una perspectiva antropológica, preguntas sobre las relaciones entre el Estado y la sociedad después de 1989”.

Represión de las libertades civiles

Arenas, Reinaldo. Antes que anochezca [edición inglesa: Before Night Falls, trad. Dolores Koch] (1993).

The New York Times seleccionó esta autobiografía como una de sus “elecciones del editor” entre los mejores libros de 1993.

Roberto González Echevarría: “Reinaldo Arenas … fue encarcelado varias veces en Cuba por el gobierno de Fidel Castro y sus manuscritos fueron confiscados con frecuencia. En una ocasión fue encerrado bajo una vaga acusación relacionada con la moral y sometido a innumerables humillaciones y crueldades, incluida la tortura. Llegó a Estados Unidos durante el éxodo del Mariel de 1980, la precipitada huida de Cuba de más de cien mil personas, que Arenas describe vívidamente en sus memorias, Antes que anochezca. …”.

“Antes que anochezca es […] un libro absorbente, con la fascinación que se encuentra en los relatos de sobrevivientes de campos de exterminio o en las vidas de santos. Arenas es traicionado por amigos, espiado por otros escritores que trabajaban para la Seguridad del Estado, golpeado por amantes y carceleros, obligado a firmar confesiones infames, forzado a trabajar en sofocantes campos de caña y obligado a ‘reformarse’ sexual y políticamente. …”.

“En prisión, desde diciembre de 1974 hasta comienzos de 1976, Arenas encuentra una imagen especular de la sociedad cubana, salvo que este espejo no solo refleja sino que también amplifica. Pasan meses antes de que sea llevado a juicio por una acusación relacionada con la moral. Mientras tanto, sufre abusos sexuales, es obligado a vivir en las condiciones más degradantes e insalubres y queda reducido a una dieta de subsistencia que complementa comiendo, entre otras cosas, gorriones que otro recluso le había enseñado a capturar”.

“Cuando la acusación relacionada con la moral no se sostiene, [Arenas] es obligado a confesar actividades contrarrevolucionarias, incluido el envío de sus manuscritos al extranjero. También se le obliga a prometer que escribirá novelas optimistas y que se abstendrá de mantener actividad homosexual. Posteriormente es enviado a un campo de rehabilitación. …”.

“Arenas … estaba obsesionado con la libertad, y su segunda novela, El mundo alucinante (1969), tomó como protagonista al fraile mexicano Servando Teresa de Mier, cuya lucha a favor de la independencia de su país a finales del siglo XVIII lo convirtió en un visitante frecuente de las prisiones españolas —una de ellas, con una inquietante premonición, la fortaleza de El Morro a la entrada de la bahía de La Habana, donde el propio Arenas sería encarcelado. …”.

“[Durante] el éxodo del Mariel, [Arenas] recibió permiso para abandonar Cuba y consiguió cruzar el estrecho de Florida en una embarcación repleta de otros ‘indeseables’”.

“En Estados Unidos, Arenas sufrió algunas amargas decepciones, especialmente en varias universidades. […] [L]e resultaba irritante encontrar académicos bien alimentados que se permitían apoyar al gobierno de Castro como parte de lo que Arenas percibía como un izquierdismo de moda, carente de riesgo y profundidad. …”.

“Antes que anochezca … es un registro de la crueldad humana y de los esfuerzos de un individuo por sobrevivir a ella. Cualquiera que sienta la tentación de ser indulgente al juzgar al gobierno de Castro debería leer primero este apasionado y bellamente escrito libro”.

Rodríguez, Ana, y Glenn Garvin. Diary of a Survivor: Nineteen Years in a Cuban Women’s Prison (1995).

Descripción de la editorial: “Diary of a Survivor es la historia de Ana Rodríguez, una joven estudiante de medicina arrestada por la Seguridad del Estado cubana a comienzos de 1961 debido a su participación en la resistencia clandestina anticastrista. Durante su adolescencia había participado activamente en la lucha contra la dictadura de Batista y, en un principio, recibió con satisfacción el triunfo de Castro. Pero, a medida que el carácter represivo del régimen de Castro se hizo cada vez más evidente, Ana también se incorporó a la incipiente lucha contra Castro. Traicionada ante las autoridades por un informante, fue juzgada, declarada culpable y condenada a treinta años de prisión. Diary of a Survivor es un relato extraordinariamente cautivador en la tradición de Prisoner Without a Name, Cell Without a Number y Papillon, pero con una diferencia fundamental: mientras esos libros trataban sobre hombres, Ana Rodríguez cuenta la historia de un grupo absolutamente extraordinario de mujeres encarceladas como presas políticas. Golpeadas, privadas de alimentos, amenazadas e intimidadas, encerradas durante meses en celdas completamente oscuras y privadas durante largos períodos de agua y atención médica, estas mujeres resistieron con un valor extraordinario, astucia, violencia ocasional y una voluntad inquebrantable, quebrando a sus captores en lugar de dejarse quebrar ellas mismas, al tiempo que derrotaban por completo al aparato represivo de un Estado totalitario”.

Valladares, Armando. Contra toda esperanza [edición inglesa: Against All Hope: A Memoir of Life in Castro’s Gulag, trad. Andrew Hurley], ed. Modern Memoir (2001).

Autobiografía, publicada originalmente en 1986, de un preso político que pasó 22 años en las prisiones de la Cuba comunista.

Descripción de la editorial: “Contra toda esperanza es el relato de Armando Valladares sobre más de veinte años en el gulag tropical de Fidel Castro. Detenido en 1960 por su oposición filosófica y religiosa al comunismo, Valladares no fue liberado hasta 1982, cuando ya se había convertido en uno de los ‘presos de conciencia’ más conocidos del mundo. Internado durante todos esos años en la tristemente célebre prisión de Isla de Pinos (desde cuyas ventanas observó el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos), Valladares sufrió interminables días de violencia, comida putrefacta y condiciones de vida miserables, mientras escuchaba a los pelotones de fusilamiento de Castro ejecutar a ‘contrarrevolucionarios’ en el patio situado debajo de su celda. Valladares sobrevivió gracias a la oración y a la escritura de poemas cuya publicación en Europa hizo que su caso llamara la atención de … organizaciones de derechos humanos, cuya constante presión sobre el régimen de Castro finalmente condujo a su liberación”.

Libertad constitucional y reforma jurídica

Constitución de Guáimaro (vigente entre 1869 y 1878)

Extracto — Artículo 28: “La Cámara no puede vulnerar el derecho a la libertad religiosa, la libertad de prensa, la reunión pacífica, la educación y el derecho de petición, ni ningún derecho inalienable del pueblo”. William T. D’Zurilla señala que muchos académicos cubanos consideran que la Constitución de Guáimaro incorporó teorías procedentes de la doctrina de Montesquieu sobre la separación de poderes y del concepto de derecho natural de los derechos inalienables.

Jonathan Wachs: “[L]a Constitución de Guáimaro reconoció muchas de las libertades asociadas con la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y proclamó el fin de la esclavitud al establecer que ‘todos los habitantes de la República son enteramente libres’. El tono filosófico del documento señaló un cambio progresivo hacia la protección de la libertad individual y una transformación en el enfoque del movimiento constitucional cubano”.

Constitución de Cuba de 1901

Los artículos III y IV contienen varias disposiciones de carácter liberal clásico destinadas a proteger los derechos económicos. Estas disposiciones establecen que los extranjeros residentes en Cuba disfrutarán de la misma protección jurídica que los ciudadanos cubanos; que el gobierno no podrá privar a una persona de su propiedad sin causa justificada e indemnización; y que el gobierno no podrá imponer bajo ninguna circunstancia la pena de confiscación de bienes.

Constitución de Cuba de 1940

Incluye —contrariamente a lo que preferirían los liberales clásicos— un derecho constitucional al empleo (art. 60), una jornada laboral de ocho horas, semanas laborales de 44 horas, un mes de vacaciones anuales pagadas y 12 semanas de licencia de maternidad remunerada (arts. 66–68).

Jonathan Wachs: “Las garantías sociales y económicas ocupan una posición dominante tanto en el texto como en el espíritu de la Constitución de 1940 [promulgada por Fulgencio Batista]. De los 286 artículos del documento, cincuenta y cuatro se ocupan exclusivamente de derechos sociales y económicos. En varias disposiciones, el documento eleva a rango constitucional derechos que otros países establecen únicamente mediante legislación ordinaria. En otras, reconoce derechos con un nivel de especificidad que la mayoría de los países ni siquiera incluye en sus leyes ordinarias. Los representantes comunistas en esta Asamblea [Constituyente] consideraban que estas garantías constituían derechos inalienables que el gobierno no debía negar a ninguna persona bajo ninguna circunstancia”.

Cuban American Bar Association (CABA), Borrador: Ley Fundamental de Transición de la República de Cuba.

Incluye —contrariamente a lo que preferirían los liberales clásicos— el derecho a una educación primaria y secundaria gratuita y el derecho a atención médica gratuita.

Constitución argentina de 1853

Alberdi, Juan Bautista. Extracto de “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina” (1852), en Liberal Thought in Argentina, 1837–1940, eds. Natalio R. Botana y Ezequiel Gallo (2013), pp. 115–176.

Wikipedia: Juan Bautista Alberdi … influyó en el contenido de la Constitución argentina de 1853, [que se] basó en sus ideas constitucionales liberales clásicas y federalistas. Alberdi intentó al mismo tiempo satisfacer intereses sociales [en competencia] y establecer un equilibrio entre la centralización política nacional y la descentralización administrativa provincial. …

“Chile overwhelmingly rejects progressive new constitution”, Reuters, 5 de septiembre de 2022.

Extracto: “El texto propuesto que los votantes rechazaron fue una respuesta a las generalizadas protestas violentas que sacudieron al país a finales de 2019 y se centraba en los derechos sociales, el medio ambiente, la paridad de género y los derechos indígenas. …”.

Cuzán, Alfred G. “A Constitutional Framework for a Free Cuba”, Cuban Affairs: Quarterly Electronic Journal, vol. 8, n.º 3 (2013). Una versión más breve fue publicada en español como “Sugerencias para la confección de una Cuba libre”, Meridiano (Miami, FL: Centro de Estudios para una Opción Nacional), 2, 5, pp. 3–10.

Resumen: “Este ensayo propone el marco de una constitución mixta para una Cuba libre. Por ‘libre’ entiendo un régimen republicano, es decir, representativo, en el que el gobierno sea producto de elecciones competitivas y la población disfrute de derechos políticos y civiles protegidos judicialmente. Por ‘mixta’ entiendo una constitución que, siguiendo el consejo de Aristóteles, incorpore varios principios o valores políticos en competencia dentro de una estructura coherente. Finalmente, por ‘constitución’ no me refiero simplemente a ‘una mera delimitación en el papel de los límites constitucionales de los distintos departamentos’, como acertadamente expresó James Madison, ya que eso ‘no constituye una protección suficiente contra aquellas usurpaciones que conducen a una concentración tiránica de todos los poderes del gobierno en las mismas manos’. Más bien, tengo en mente lo que [el politólogo Giovanni] Sartori denomina la constitución ‘viva’ o ‘material’, es decir, ‘la configuración real del sistema’. Lo que se pretende aquí es una estructura o patrón de poder político que se espera surja de un conjunto de reglas exigibles especificadas en el texto constitucional”.

Raisbeck, Daniel. “Chile’s Student-Protester Generation Plays with Constitutional Chaos”, Reason, 3 de agosto de 2022.

Antecedentes de la crisis constitucional chilena de 2021–2022.

Extracto: “En 2017, durante la segunda presidencia de la socialista Michelle Bachelet, quien se desplazó mucho más hacia la izquierda en comparación con su primer mandato de 2006–2010, [Gabriel] Boric y sus compañeros encabezaron una nueva ola de protestas callejeras, esta vez contra el emblemático sistema privado de pensiones de Chile. En 2019, una vez que [Sebastián] Piñera regresó al poder después de ganar un segundo mandato, el gobierno anunció moderados aumentos en las tarifas del metro de Santiago. … A continuación se produjeron algunas de las protestas más violentas de la historia reciente de la región, calificadas eufemísticamente por los medios como un ‘estallido social’. Percibiendo una oportunidad política, los antiguos estudiantes manifestantes dirigieron entonces sus esfuerzos contra la propia Constitución chilena”.

Rojas, Ricardo Manuel. Elementos de teoría constitucional: una propuesta para Cuba (2008).

Gabriel Gasave: “En esta obra, Rojas procura sistematizar elementos de teoría constitucional que deberían servir de fundamento para una futura Constitución de Cuba, al mismo tiempo que ofrece un proyecto de texto básico que toma elementos de las constituciones cubanas de 1901 y 1940”.

Sánchez, Ignacio E. “Cuban Property Rights and the 1940 Constitution”, Florida State University Journal of Transnational Law & Policy, vol. 3, n.º 1 (1994): 135–148.

Relato de la destrucción gradual, por parte del gobierno de Castro, de las protecciones constitucionales de la propiedad privada. Para 1961, ya no existía protección alguna y el gobierno —para entonces, reconocidamente socialista— había llevado a cabo expropiaciones en todo el país.

Travieso-Díaz, Matías F., y Steven R. Escobar. “Cuba’s Transition to a Free-Market Democracy: A Survey of Required Changes to Laws and Legal Institutions”, Duke Journal of Comparative and International Law, vol. 5, n.º 2 (1995): 379–424.

Los autores analizan las reformas jurídicas necesarias para convertir a Cuba en una sociedad comercial normal, respetuosa de los derechos de propiedad privada y del Estado de derecho. La expresión “libre mercado” en el título del artículo no debe interpretarse como que los autores sean partidarios de un laissez-faire absoluto. Desean que la orientación durante el período de transición exprese “un compromiso con alguna forma de red de protección social. Los autores sí se oponen a mantener como garantías constitucionales la multitud de subsidios y privilegios especiales enumerados en la Constitución cubana de 1940. La industria azucarera debería tener éxito o fracasar por sus propios medios. Los extranjeros —incluidos los exiliados— deberían poder poseer tierras y recuperar las que les fueron confiscadas. Las normas detalladas sobre trabajo y empleo no deberían formar parte de una Constitución, si es que deben existir. Los autores favorecen la eliminación de los numerosos privilegios especiales, en parte porque consideran que la economía cubana no será lo suficientemente rica como para financiarlos —tampoco lo era en 1940— y, en parte, porque esas extensas listas sobrecargan el texto y pueden quedar obsoletas fácilmente. En lo que respecta a garantizar la medicina socializada y la educación pública gratuita, los autores son favorables a dichas garantías, aunque aciertan al señalar que estos temas deberían debatirse seriamente desde el principio y no simplemente darse por sentado que deben formar parte del documento. Yo mismo no apoyo la medicina socializada. También considero que tanto las escuelas públicas como las privadas deberían cobrar cuotas, por lo que no creo que las promesas de atención médica gratuita o educación sin matrícula deban constituir garantías constitucionales. Los autores señalan que la exención del Estado respecto de las leyes contra la contaminación es algo que debería derogarse. En cuanto a la reforma jurídica, presentan las alternativas del gradualismo o de una transformación rápida y general —un big bang—. Yo mismo favorezco un big bang. La reforma gradual puede ser capturada con demasiada facilidad por los intereses establecidos. Respecto de la restitución de las propiedades confiscadas, los autores exponen la tensión entre hacer justicia a los reclamantes y facilitar la tarea de los tecnócratas encargados de supervisar la economía nacional. Yo mismo favorezco la justicia para los reclamantes, aunque será un proceso arduo”.

Travieso-Díaz, Matías F. The Laws and Legal System of a Free-Market Cuba: A Prospect for Business (1997).

Extracto: “[Este] libro está diseñado para proporcionar una ‘lista de verificación’ de los cambios legales que deben producirse antes de que resulte prudente para el empresario promedio —ya sea radicado en Estados Unidos o en cualquier otro lugar— participar en actividades significativas de comercio o inversión en Cuba. El libro supone que se está produciendo en Cuba una transición que transforma el sistema económico actual del país en uno basado en principios de libre mercado. …”.

Moneda sana

Dorn, James A. “How the Classical Gold Standard Can Inform Monetary Policy”, Cato Journal, vol. 40, n.º 3 (otoño de 2020): 777–790.

Extracto: “El funcionamiento del patrón oro clásico ofrece numerosas lecciones a los responsables de formular políticas, entre ellas la importancia de un compromiso creíble con un régimen monetario basado en reglas y con contratos privados exigibles bajo un Estado de derecho justo. Esto no significa que necesariamente debamos regresar al patrón oro, sino simplemente que no deberíamos descartar ese sistema como una ‘idea disparatada’. El patrón oro debería entenderse como uno de los enfoques posibles para alcanzar la estabilidad monetaria. Es un sistema basado en reglas que genera estabilidad de precios a largo plazo mediante las fuerzas del mercado y el libre flujo del oro. También es un régimen monetario compatible con la libertad individual y el Estado de derecho. Para que pueda funcionar, el dinero de uso común —es decir, moneda y depósitos bancarios disponibles mediante cheques— debe ser plenamente convertible en oro a su valor de paridad —es decir, definiendo el dólar como un peso determinado de oro—. No es necesario un banco central para el funcionamiento de un auténtico patrón oro”.

Dorn, James A. “Money Still Matters: The Case of Argentina”, Cato at Liberty (blog), 21 de marzo de 2024.

Extracto: “[E]s esencial que los poderes monetarios de los bancos centrales estén estrictamente limitados y que exista una separación clara entre la política monetaria y la política fiscal, de manera que el banco central no pueda monetizar la deuda pública. El desafío consiste en hacer cumplir una regla monetaria que ancle el nivel de precios a largo plazo y evite un crecimiento monetario excesivo o insuficiente. Es una tarea difícil porque los políticos suelen tener una visión de corto plazo. Tienden a pensar en políticas que produzcan resultados inmediatos en lugar de pensar en lo que debe hacerse para alcanzar la prosperidad a largo plazo”.

Hanke, Steve H., y Kurt Schuler. Currency Reform for a Market-Oriented Cuba (1992).

Extracto: “La Cuba [poscomunista] debe convertir el peso en una moneda estable y convertible. […] Para disponer de una moneda estable, la Cuba [poscomunista] necesita retirar la política monetaria de la influencia política. Necesita otorgar credibilidad inmediata a su reforma monetaria para evitar, por un lado, los peligros de una inflación persistente y, por otro, los de una depresión. La mejor manera de hacerlo es retirar al Banco Nacional de Cuba las funciones de emisión monetaria y establecer una caja de conversión (currency board), como la existente en Hong Kong y, de forma modificada, en Singapur. La única función de la caja de conversión sería emitir una moneda convertible de acuerdo con reglas estrictamente definidas”.

Hanke, Steve H., y Kurt Schuler. “A Dollarization Blueprint for Argentina”, Friedberg’s Commodity and Currency Comments Experts’ Report, 1 de febrero de 1999.

Steve H. Hanke (2020): “La dolarización […] permitiría a Argentina evitar el caos monetario, la inflación extremadamente elevada y las consiguientes devaluaciones e incumplimientos de deuda que han perjudicado a Argentina desde 1999”.

Extracto: “Los ‘consumidores’ de dinero son quienes lo utilizan: prácticamente todos, excepto los niños pequeños. En lugar de tomar como punto de partida la determinación de qué características consideran deseables los consumidores en el dinero, los economistas simplemente suponen que un banco central bien intencionado, competente y políticamente independiente produciría el mejor resultado, y desde allí comienzan sus cálculos. En el caso de Argentina, esto es tan poco realista como suponer que un monopolio telefónico propiedad del gobierno proporcionaría un servicio eficiente y de bajo costo. Los argentinos han demostrado que las características que desean en una moneda son las que posee el dólar: baja inflación, plena convertibilidad, perspectivas de un buen desempeño continuado en el futuro y aceptación internacional”.

Pensiones

Piñera Echenique, José. “Empowering Workers: The Privatization of Social Security in Chile”, Cato’s Letter, n.º 10 (1996). Publicado también en Cato Journal, vol. 15, n.º 2.

Extracto: “Bajo el sistema chileno de Cuentas de Ahorro Previsional (PSA), lo que determina el nivel de la pensión de un trabajador es la cantidad de dinero que acumula durante sus años de actividad laboral. Ni el trabajador ni el empleador pagan al Estado un impuesto de seguridad social. Tampoco recibe el trabajador una pensión financiada por el gobierno. En cambio, durante su vida laboral, su empleador deposita automáticamente cada mes el 10 por ciento de su salario en su propia cuenta individual de ahorro previsional. El trabajador puede aportar voluntariamente cada mes un 10 por ciento adicional de su salario, que también es deducible de sus ingresos imponibles, como forma de ahorro voluntario”.

Piñera Echenique, José. “Liberating Workers: The World Pension Revolution”, Cato’s Letter, n.º 15, Cato Institute (2001).

Extracto: “El modelo chileno de pensiones constituye una alternativa integral al colectivismo social iniciado por el canciller alemán Otto von Bismarck a finales del siglo XIX, que sirvió de modelo para los Estados de bienestar del siglo XX. Al romper el vínculo entre las contribuciones individuales y los beneficios —es decir, entre esfuerzo y recompensa— y al confiar a los gobiernos no solo la responsabilidad sino también la administración de estos complejos programas, el sistema bismarckiano de pensiones de reparto terminó convirtiéndose en el pilar central del Estado de bienestar. En él, la posibilidad de ganar elecciones comprando votos con el dinero de otras personas —incluso con el dinero de otras generaciones— condujo a una inflación de los derechos sociales y, por consiguiente, a gigantescas obligaciones estatales ocultas y sin financiamiento. En Chile, la misma lógica que se aplica al sistema privado de pensiones ya se ha extendido, aunque de manera imperfecta, a las áreas de salud y desempleo, mediante seguros individuales —en salud— o cuentas individuales —en desempleo— administradas por el sector privado”.

Atención médica

Berdine, Gilbert; Vincent Geloso y Benjamin Powell. “Cuban Infant Mortality and Longevity: Health Care or Repression?”, Health Policy and Planning, vol. 33, n.º 6 (julio de 2018), pp. 755–757.

Puntos destacados:

  • Las estadísticas cubanas sobre atención médica presentan deficiencias.
  • Los logros en materia de salud son, en parte, resultado de métodos represivos.
  • Los logros en materia de salud son, en parte, resultado de políticas que no están relacionadas con la prestación de servicios de atención médica.

Geloso, Vincent, y Jamie Bologna Pavlik. “The Cuban Revolution and Infant Mortality: A Synthetic Control Approach”, Explorations in Economic History, vol. 80 (2021).

Resumen: “El gobierno cubano suele presumir de que la tasa de mortalidad infantil del país ha sido baja y ha disminuido desde la revolución de Fidel Castro en 1959. Sin embargo, dado que muchos países latinoamericanos han experimentado reducciones similares y que Cuba históricamente disfrutaba de tasas de mortalidad infantil más bajas que el resto de América Latina, no está claro si el gobierno debería recibir el mérito por ello. Utilizamos el hecho de que Cuba experimentó cambios políticos trascendentales y singulares para analizar el efecto del régimen de Castro sobre la mortalidad infantil. Empleamos un método de control sintético para determinar qué proporción de la reducción, si la hubo, puede atribuirse al régimen. Encontramos que, durante la primera década del régimen, la mortalidad infantil aumentó en relación con el escenario contrafactual, pero que —después de la introducción de los subsidios soviéticos— volvió parcialmente a su tendencia. Para medir el efecto de los subsidios, realizamos una segunda prueba de control sintético relacionada con el colapso de la Unión Soviética y el consiguiente fin de los subsidios. Este control sugiere que los subsidios no desempeñaron un papel importante”.

Luxenburg, Norman. “A Look at Castro’s Statistics”, Encounter, marzo de 1984, pp. 58–61.

Extracto: “El gobierno de Fidel Castro, al menospreciar el nivel de la medicina cubana, la salud pública, las tasas de mortalidad infantil, la esperanza de vida, etc., durante el período anterior a Castro, ha presentado una imagen inexacta y exagerada de los logros de la medicina cubana durante estos últimos 25 años y los ha atribuido al ‘castrismo’. Quienes deseen llegar a una evaluación justa de los logros del castrismo en materia de salud pública harían bien en regresar a las fuentes de las cifras anteriores a Castro y luego extraer sus propias conclusiones. La primera victoria de la propaganda siempre se produce sobre el conocimiento histórico, y el análisis sociológico no queda muy atrás. Siempre es necesario observar los patrones del pasado y las tendencias sociales fundamentales”.

Prostitución

Frisby, Dominic. Life After the State: Why We Don’t Need Government (reimp. 2024).

El prólogo, “Why Every Cuban Father Wanted his Daughter to Be a Hooker”, pp. 1–5, es un relato periodístico de primera mano sobre cómo el diseño de la economía cubana después del fin de los subsidios soviéticos empujó a mujeres jóvenes hacia la prostitución.

Paternostro, Silvana. “Sexual Revolution: Communism versus Prostitution”, The New Republic, 10 de julio de 2000.

Extracto: “La campaña de Castro contra la prostitución no se relaciona principalmente con estándares morales más elevados; se trata fundamentalmente del control estatal. Al ganar grandes cantidades de divisas y adoptar un consumo ostentoso, las jineteras habían llegado a encarnar la ‘mentalidad del dólar’ que el gobierno cubano percibía como una amenaza. … Castro temía que los cubanos estuvieran perdiendo los ‘anticuerpos’ necesarios para resistir el ‘virus capitalista’. En el extraño mundo de la Cuba de Castro, la prostitución estaba comenzando a representar una amenaza política. Hubo un tiempo, no mucho antes, en que el gobierno cubano tenía una actitud diferente hacia las jóvenes que ahora prohibía. Necesitada de divisas después de la caída de la Unión Soviética, Cuba se abrió un poco al capitalismo y utilizó a sus mujeres como atractivo. El Ministerio de Turismo inició una campaña internacional de marketing que promocionaba el atractivo de las “mulatas revolucionarias” del país: invitó a Playboy a realizar una edición fotográfica en Cuba y distribuyó a agencias de viajes de todo el mundo carteles de playas de arena blanca con cubanas en topless. El gobierno se refería a estas mujeres como “promotoras del turismo” y, en un discurso ante la Asamblea Nacional en 1992, Castro afirmó: ‘No hay mujeres obligadas a venderse a un hombre, a un extranjero, a un turista. Las que lo hacen, lo hacen por su cuenta, voluntariamente y sin ninguna necesidad. Podemos decir que son jineteras con un alto nivel de educación y bastante saludables, porque estamos en el país con el menor número de casos de sida. … Por lo tanto, realmente no existe un turismo más saludable que el de Cuba’”.

Mujeres

Smith, Lois M., y Alfred Padula. Sex and Revolution: Women in Socialist Cuba (1996).

Esta es una mirada feminista y de izquierda sobre las políticas realmente existentes en Cuba. No evalúa las cuestiones desde una perspectiva liberal clásica, pero contiene material interesante.

Extracto: “Aunque el socialismo cubano era celebrado por su programa de igualdad, por su afán de distribuir, lo único que no podía —o no estaba dispuesto a— distribuir era el poder. Simplemente no existía ningún mecanismo que funcionara regularmente mediante el cual los ciudadanos comunes pudieran influir sobre el Estado. … La ausencia —incluso exclusión— de mujeres de los puestos de toma de decisiones se refleja en las normas que durante casi treinta años impedían que las amas de casa fueran miembros del partido [comunista]. Esto también se evidencia, según los autores, en la orientación militarista y patriarcal de la educación cubana y en el gran silencio oficial respecto de la violencia doméstica y la violación. … [L]as mujeres eran […] en gran medida sujetos del sistema cubano. Este hecho queda demostrado por la movilización constante de mujeres, movilizaciones que a menudo recurrían al trabajo voluntario o no remunerado de las mujeres. Desde la fuerza laboral hasta las brigadas agrícolas y sanitarias, los órganos de vigilancia social y las milicias, el gobierno cubano procuró garantizar que las mujeres participaran activamente en apoyo del régimen y de sus políticas predeterminadas. … Las mujeres cubanas quedaron aisladas por la propia ideología que supuestamente debía liberarlas. Todas las ideas que no alentaran a las mujeres a marchar según las órdenes del gran patriarca, el comandante [Fidel Castro], eran consideradas ‘desviacionistas’, propaganda enemiga. La revolución presentaba a las mujeres como un grupo unido en propósitos y creencias, infinitamente leal a Castro, cuya única manifestación pública necesaria era la [Federación de Mujeres Cubanas (FMC), controlada por los comunistas]. … El socialismo cubano [ha] demostrado los límites del poder estatal para producir cambios sociales duraderos. De hecho, treinta y cinco años de revolución han demostrado la enorme persistencia de la cultura tradicional, del machismo —o del machismo-leninismo, como algunos bromistas lo han denominado—”.

EDUCACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA

Situación actual

Bunck, Julie. “Castro and the Children: The Struggle for Cuba’s Young Minds”, en Fidel Castro and the Quest for Revolutionary Culture in Cuba (1994), pp. 21–86.

Extracto: “[A] pesar de la inclinación de los dirigentes a coaccionar a los ciudadanos para que se comportaran de manera apropiada, simplemente no pudieron obligar a los jóvenes cubanos a pensar y actuar de acuerdo con los dictados de la ideología marxista-leninista. … Décadas después de la Revolución, los jóvenes continuaban siendo en gran medida resistentes y hostiles hacia los dirigentes cubanos.”

La autora simpatiza con el liberalismo clásico.

Edward González: “Julie Marie Bunck nos ofrece un muy necesario análisis crítico de más de tres décadas de costosa y fallida experimentación social por parte del régimen de Castro. Demuestra por qué el régimen fracasó en la búsqueda de sus escurridizos objetivos de lograr un cambio cultural radical debido a la resistencia de la cultura y las costumbres tradicionales cubanas. Documenta cómo el régimen se vio obligado a modificar sus políticas, pasando de los incentivos morales a los materiales e incrementando sus controles totalitarios sobre la sociedad”.

Cruz-Taura, Graciella. Condiciones de la educación en Cuba y recomendaciones para su rehabilitación (2003), Cuba Transition Project, Institute for Cuban and Cuban-American Studies, University of Miami.

Recomendaciones de Cruz-Taura con las que Williamson Evers está de acuerdo:

  • “Legalizar las escuelas privadas y las vinculadas a instituciones religiosas”.
  • “Poner fin a la clasificación política de estudiantes y profesores”.
  • “[Restablecer] la autoridad de los padres sobre el tipo de educación que desean para sus hijos: pública o privada, religiosa o laica, en internados o en el hogar”.
  • Eliminar el pensamiento y la terminología marxista-leninista de los materiales educativos. Sustituir los libros de texto existentes por otros nuevos.

Puntos con los que Williamson Evers no está de acuerdo:

  • “Acceso gratuito y universal a la educación hasta el noveno grado”. Cobrar matrícula —tanto en escuelas privadas como públicas— hace que las escuelas presten mayor atención a los padres. Una inversión económica incentiva a los padres a lograr que sus hijos se concentren en el trabajo de clase y las tareas. Deberían existir becas para ayudar a las familias de bajos ingresos.
  • Basarse en los escritos de José Martí como fundamento del patriotismo y los valores cívicos. Martí fue convertido en ídolo por el régimen comunista, que distorsionó sus verdaderas creencias para sus propios fines. Sería prudente reducir el énfasis puesto en Martí, restablecer el conocimiento de sus verdaderas ideas y elevar al padre Félix Varela y Morales como figura digna de admiración.

Cruz-Taura, Graciella. “Revolution and Continuity in the History of Education in Cuba”, en Annual Proceedings, The Association for the Study of the Cuban Economy, vol. 18 (2008), pp. 168–180.

Cruz-Taura cita las palabras de un activista católico dentro de Cuba, Dagoberto Valdés Hernández. Se han realizado enormes esfuerzos en el país para llevar la educación pública a “todos”. Ese no es el problema. El problema es que a los cubanos no se les permite elegir: “la posición filosófica, los métodos pedagógicos, la orientación religiosa o el tipo de escuela que queremos para nuestros hijos”. El “problema esencial” de la educación en Cuba, escribe Valdés, no es el acceso a la escolarización, sino la ausencia de “pluralismo” debido al “carácter ideológico exclusivamente monolítico” de la educación existente.

Eberstadt, Nicholas. “Did Fidel Fudge the Figures? Literacy and Health: The Cuban Model”, Caribbean Review, vol. 15, n.º 2 (febrero de 1986): 4–7, 37–38. Reimpreso como “Literacy and Health: The Cuban ‘Model’”, cap. 9, en Eberstadt, The Poverty of Communism (1988), pp. 196–206.

Resumen: Sostiene que, si el progreso social de Cuba está reflejado correctamente en sus estadísticas, el país no obtuvo mejores resultados en la mejora de la salud y la reducción del analfabetismo que la mayoría de las demás sociedades relativamente prósperas del Caribe y América Latina. También pone en duda que Cuba haya conseguido siquiera esos resultados porque, desde comienzos de la década de 1970, han aparecido importantes inconsistencias en las estadísticas sociales cubanas.

Evers, Williamson M. “¿Qué deberían hacer las escuelas cubanas en la era poscomunista?”, Tampa Bay Times, 27 de abril de 2026.

Extracto: “¿Cómo debería ser la educación en Cuba después del comunismo? … [E]l país tendrá que sustituir la nacionalización por el pluralismo, una pedagogía desacertada por métodos científicos y el adoctrinamiento por la liberalización”.

Peterson, Paul E. “Cuba Is an Academic Fraud”, Wall Street Journal, 16 de marzo de 2020.

Extracto: “No resulta sorprendente que un régimen comunista falsifique sus propios logros. Lo desalentador es que políticos, educadores y académicos estadounidenses caigan en el engaño”.

Peterson, Paul E. “Cuban Schools: Too Good To Be True”, versión sin notas al pie y sin los datos completos, Education Next, 16 de marzo de 2020.

Extracto: “Dado el compromiso de Fidel Castro con el socialismo estatal, difícilmente se le puede reprochar que hiciera trampas. Engañar a simpatizantes crédulos responde al interés nacional, entendido desde su punto de vista. Después de todo, la educación era fundamental para la misión original de la Revolución cubana; miles de cubanos fueron [movilizados], supuestamente para eliminar el analfabetismo … en las zonas rurales de Cuba. …”.

Peterson, Paul E. “Cuban Schools: Too Good To Be True” (versión completa, con notas al pie y datos completes), Education Next, 16 de marzo de 2020.

Shimoniak, Wasyl. Communist Education: Its History, Philosophy, and Politics (1970).

Analiza no solo Cuba —pp. 415–422, incluida la cobertura de las escuelas privadas anteriores a 1930—, sino también Rusia, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria, Yugoslavia, Alemania Oriental, Hungría, Rumania, Albania, China continental, Corea del Norte y Vietnam.

Tupy, Marian L., y Chelsea Follett. “Senator Sanders Is Wrong on Cuban Education and Healthcare”, Cato at Liberty (blog), Cato Institute, 25 de febrero de 2020.

Extracto: “[T]odas las dictaduras comunistas a lo largo de la historia se han asegurado de que sus pueblos estuvieran alfabetizados, en parte para que pudieran asimilar la desinformación impresa por los ministerios gubernamentales de propaganda. Además, un análisis de los datos revela que prácticamente todo el progreso en materia de alfabetización que se produjo bajo el comunismo en Cuba casi con seguridad se habría producido bajo un sistema político y económico diferente. Aunque resulta difícil obtener datos confiables, libres de la propaganda cubana, el Departamento de Estado de Estados Unidos intentó hacerlo comparando las mejoras en el bienestar humano en Cuba entre la década de 1950 —la última década del odiado régimen de Batista— y el año 2000. Según esos datos, la tasa de alfabetización de Cuba aumentó un 26 por ciento entre 1950/53 y 2000. Pero la alfabetización aumentó aún más, un 37 por ciento, en Paraguay”.

Refutación de Paulo Freire

Lindsay, James. The Marxification of Education: Paulo Freire’s Critical Marxism and the Theft of Education (2022).

Descripción de la editorial: “Durante los últimos cuarenta o cincuenta años, activistas han ido tomando el control de la educación y transformándola en algo diferente: no simplemente adoctrinamiento, sino lavado de cerebro. La transformación de la educación, desde la enseñanza hacia una reforma del pensamiento neomarxista, deriva en gran medida del trabajo de un marxista brasileño llamado Paulo Freire, poco conocido fuera de América del Sur y de las facultades de educación. En este libro, The Marxification of Education, James Lindsay, fundador de New Discourses, analiza el contenido y el impacto de la desastrosa obra de Freire. …”.

Quién podría administrar las escuelas y becas de oportunidad

Chubb, John E., y Terry M. Moe. Politics, Markets, and America’s Schools (1990).

Jeanne Allen: “Este importante estudio, publicado este verano por Brookings Institution, concluye que la estructura organizativa del sistema de escuelas públicas constituye el principal obstáculo para mejorar la educación estadounidense. Como tal, el estudio Chubb-Moe ofrece un sólido respaldo al movimiento de elección educativa. Sus datos son exhaustivos y sin precedentes: un estudio de diez años sobre 500 escuelas y 20.000 directores, profesores y estudiantes. A partir de estos datos, los autores concluyen que los esfuerzos de reforma que se han apoyado en soluciones gubernamentales han fracasado porque el propio gobierno constituye el problema. Los autores concluyen que una verdadera competencia de mercado, en la que los padres puedan elegir entre escuelas privadas y públicas, resulta esencial para alcanzar el éxito. Al clasificar las escuelas como “eficaces” o “ineficaces”, el estudio concluye que las escuelas eficaces se caracterizan por un mayor control de los directores sobre las decisiones de personal, objetivos claros, liderazgo sólido, alto profesionalismo docente y programas académicos ambiciosos. La capacidad del estudiante, la organización escolar y los antecedentes familiares, respectivamente, son las causas más importantes del rendimiento estudiantil. Un estudiante de una escuela organizada eficazmente puede esperar obtener más de un año adicional de progreso académico durante los cuatro años normales de la escuela secundaria. Las investigaciones de Chubb y Moe confirman estudios anteriores sobre escuelas eficaces realizados por James S. Coleman, profesor de Sociología y Educación de la Universidad de Chicago; Herbert Walberg, profesor de Educación de la Universidad de Illinois; y Eric Hanushek, profesor de Economía de la Universidad de Rochester. Sin embargo, a diferencia de las investigaciones anteriores, el estudio de Brookings mide directamente la influencia de la organización escolar y otros factores sobre el rendimiento de los estudiantes”.

Murray, Charles. In Pursuit: Of Happiness and Good Government (1988), pp. 222–259.

Chester E. Finn Jr.: “La alternativa que Murray ofrece para resolver […] los difíciles problemas relacionados con las escuelas es una descentralización radical de la actividad educativa. Que cien padres se reúnan y determinen qué tipo de educación desean para sus hijos, qué tipo de profesores quieren que proporcionen esa educación y cuánto dinero —junto con otros incentivos, recompensas y condiciones— deberán aportar para conseguir esos profesores. Elimínense todas las restricciones respecto de a quién pueden contratar. Que utilicen únicamente los recursos que sean capaces de reunir. Y que establezcan el tipo de escuela que prefieran. Esto funcionará, afirma Murray, porque una política de ese tipo reduce las barreras para hacer aquello que a las personas les importa y que están naturalmente inclinadas a hacer: ‘Den a los padres el control sobre la educación de sus hijos … y liberarán una enorme cantidad de energía e imaginación, toda ella orientada hacia el excelente objetivo de tener niños educados’. En la medida en que el objetivo sea la ‘búsqueda de la felicidad’ de las personas ‘de todas las clases y en todas las ocupaciones’, insiste en que, tanto en educación como en otras áreas de política social, las estructuras deben fomentar el ejercicio de los mejores instintos y preferencias privadas de las propias personas”.

Vedder, Richard K. Can Teachers Own Their Own Schools?: New Strategies for Educational Excellence (2000).

Descripción de la editorial: “Inspirándose en la privatización de las viviendas municipales del gobierno llevada adelante por Margaret Thatcher en Inglaterra, en las reformas de privatización de América Latina y en el movimiento E.S.O.P. (Employee Stock Ownership Plan) de Estados Unidos, Vedder presenta un audaz plan en el que profesores, administradores y otras personas involucradas en el proceso educativo se convertirían en propietarios de las escuelas, adquiriendo una atractiva participación financiera en el proceso. Esas reformas de privatización podrían empoderar a quienes participan directamente y se ven afectados por el desempeño escolar y eliminar las barreras impuestas por grupos de interés, abriendo el camino hacia nuevas formas rentables de mejorar los resultados educativos. Como resultado, las escuelas en las que profesores, administradores y padres poseyeran una participación financiera significativa fomentarían comunidades escolares dinámicas, con mayor participación de los padres y con la innovación y eficiencia esenciales para producir excelencia educativa”.

EDUCACIÓN SUPERIOR

Situación actual

Mujal-León, Eusebio. The Cuban University Under the Revolution (1988).

Extracto: “[L]a violencia y la intimidación política entre los estudiantes y contra los profesores se generalizaron durante la década de 1940. […] Aunque afirmaban tener motivaciones políticas, muchos de los miembros de estas [pandillas] estaban bastante más interesados en obtener su parte de los beneficios del sistema. … Fidel Castro alcanzó la madurez política dentro de este ambiente.  … Ardiente nacionalista, Castro también mostró de forma extrema una inclinación hacia el caudillismo y la disposición a creer que él, y solo él, comprendía el nacionalismo cubano. De esta perspectiva personalista extrema surgió l  necesidad de Castro de gobernar como dictador. Encontró en el marxismo-leninismo la justificación para su propio papel supremo y, en su virulento antiamericanismo, la legitimación de su alineamiento y eventual dependencia de la Unión Soviética. … Al igual que otros sectores [de la sociedad civil], la universidad y el sistema educativo en su conjunto quedaron rápidamente sometidos al control completo y asfixiante del Estado”.

Mujal-León, Eusebio. “Higher Education and the Institutionalized Regime”, en Irving Louis Horowitz y Jaime Suchlicki, eds., Cuban Communism, 10.ª ed. (2001), pp. 281–302. Este artículo también aparece en la 7.ª edición (1989), 8.ª edición (1995), 9.ª edición (1998) y 11.ª edición (2003).

Resultan especialmente valiosas las secciones “Censorship and Intellectual Control” y “The Absence of Academic Freedom”.

Extracto: “La vida del estudiante en la universidad cubana no está menos regimentada ni menos sometida a la interferencia gubernamental que la del profesor”.

Rangel, Carlos. “Latinoamérica y la Iglesia”, cap. 6, en Del buen salvaje al buen revolucionario: mitos y realidades de América Latina [edición inglesa: The Latin Americans: Their Love-Hate Relationship with the United States], ed. rev. (1987), pp. 211–215.

Para más información, véase la descripción en Cultura política latinoamericana.

Ripoll, Carlos. “The Cuban Scene: Censors and Dissenters”, Partisan Review, vol. 48, n.º 4 (otoño de 1981): 574–587. Reimpreso en 1982.

Extracto: “[L]os dirigentes de Cuba parecen haber llegado a la conclusión de que no solo los escritores, sino también la propia literatura, en el sentido más amplio, es siempre culpable de alguna transgresión porque es inherentemente subversiva. Así, su objetivo parece consistir en alcanzar un estado —que Marx predijo que llegaría con la consecución de una sociedad comunista— en el que el escritor desaparecería y solo existirían hombres y mujeres para quienes escribir sería simplemente otra función de la vida cotidiana. Castro ha decretado que la literatura no tiene derechos fuera de la revolución. La forma más expeditiva de garantizar que la literatura nunca pueda reclamar sus derechos ha sido silenciar, encarcelar, exiliar y destruir a los escritores. Y a la propia literatura”.

Urrutia Lleó, Manuel. “The Control of Education”, cap. 17, en Fidel Castro and Company Inc.: Communist Tyranny in Cuba (1964), pp. 92–99.

Escrito por el primer presidente de Cuba después de la Revolución de 1959. Renunció en protesta por el creciente control comunista.

Extracto: “[N]ingún gobierno dictatorial puede conceder [a las universidades y otros centros de enseñanza] el libre ejercicio de su autonomía. Perfectamente consciente de ello, Castro adoptó las medidas necesarias para silenciar las protestas y dominar la rebelión dentro de los cuerpos estudiantiles. Esta tarea fue llevada a cabo por sus comunistas. … Con el apoyo de los dirigentes estudiantiles comunistas, Castro […] emprendió la transformación de la Universidad de La Habana en un instrumento de su política totalitaria. … [E]l gobierno […] se apoderó de todos los centros educativos, incluidas las escuelas y universidades privadas, con el fin de imponer un currículo de adoctrinamiento marxista”.

Desventajas de las universidades públicas gratuítas

Alchian, Armen A. “The Economic and Social Impact of Free Tuition”, en Economic Forces at Work: Selected Works (1977), pp. 203–226. Publicado originalmente en New Individualist Review, vol. 5, n.º 1 (invierno de 1968): 42–52.

David R. Henderson: “Mi favorito personal entre sus trabajos publicados es ‘The Economic and Social Impact of Free Tuition’ (1968). Alchian señaló que la ayuda gubernamental a la educación superior constituye una transferencia hacia quienes son relativamente ricos. Esto se debe a que las personas capaces de completar una educación universitaria, aunque puedan tener ingresos actuales bajos, poseen una elevada riqueza potencial. Comparó subsidiar la universidad con subsidiar los gastos de perforación de alguien que está sentado sobre un gran yacimiento de petróleo. El potencial todavía no explotado del estudiante es el equivalente al petróleo aún no extraído. Alchian sostuvo que la falta de ingresos actuales podría justificar préstamos para estudiantes universitarios aspirantes, pero no subsidios directos. Alchian cerró su argumento con la siguiente historia: Un residente pobre y ‘sin educación’ de Watts, al escuchar a Ralph Bunche [conocido educador y diplomático afroamericano] decir que no habría podido obtener una educación universitaria si la matrícula no hubiera sido gratuita, comentó: ‘Quizá haya llegado el momento de que devuelva, con sus mayores ingresos, el costo de ese privilegio que le fue concedido mediante los impuestos que pagamos nosotros, los negros que nunca fuimos a la universidad’”.

Hansen, W. Lee, y Burton A. Weisbrod. “The Distribution of Costs and Direct Benefits of Public Higher Education: The Case of California”, Journal of Human Resources, vol. 4, n.º 2 (primavera de 1969): 176–191.

Análisis clásico sobre quién paga y quién se beneficia de la educación universitaria gratuita.

Resumen: “Este trabajo explora la naturaleza general de los efectos redistributivos sobre los ingresos derivados del financiamiento de la educación superior pública en California. …  La distribución de los subsidios favorece en realidad a las familias de mayores ingresos. Estos subsidios se comparan posteriormente con el total de impuestos estatales y locales pagados. Los resultados muestran que las familias con hijos matriculados en instituciones públicas de educación superior reciben transferencias netas positivas —subsidios menos impuestos pagados— y que estas transferencias netas representan una proporción creciente del ingreso monetario familiar promedio”.

MEJORES PRÁCTICAS EN EDUCACIÓN K–12

Enseñanza primaria y secundaria (general)

Evers, Williamson M. “K–12 Education: Subject Matter, Curriculum, and Teaching Methods – Recommended Readings on Foundational Issues”, Independent Institute (2021).

Lecturas recomendadas, recopiladas y comentadas por el compilador de esta bibliografía.

Lee, Hee Seung, y John R. Anderson. “Student Learning: What Has Instruction Got to Do With It?”, Annual Review of Psychology, vol. 64 (2013), pp. 445–469.

Reder, Lynne; John R. Anderson y Herbert A. Simon. “Situated Learning and Education”, Educational Researcher, vol. 25, n.º 4 (mayo de 1996): 5–11.

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  • es Asociado Senior y Director del Centro para la Excelencia Educativa en el Independent Institute.

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