Lo que Ayn Rand me enseñó sobre la filosofía
Para quienes no conozcan a Ayn Rand, filósofa rusoestadounidense, no solo cabe recomendar la lectura de su obra más célebre, ‘La rebelión de Atlas’, sino también reconocer que fue gracias a ella como tomé conciencia de cuán viva está la filosofía en nuestra vida cotidiana.
Empecemos por mencionar que la filosofía tiene una suerte de compartimentos, y que cada uno de ellos trata un tema diferente, de hecho, un tema sobre nuestra existencia de lo que solemos suponer. Empecemos por el principio.
Todos, en algún momento, nos hemos planteado preguntas como estas: ¿Cómo o por qué estamos aquí, en el planeta Tierra? ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Para qué nací y qué finalidad tiene mi existencia? ¿Cuál es mi propósito? Estas cuestiones remiten, al menos en parte, a la metafísica, una de las ramas de la filosofía.
En otro de los compartimentos de la filosofía se aborda el problema del conocimiento. Allí nos planteamos preguntas como estas: ¿Qué sabemos realmente? ¿Qué significa conocer? ¿Hasta qué punto mi opinión es solo eso, una opinión, y no conocimiento? ¿Qué determina que una afirmación pertenezca al campo de la ciencia o quede fuera de él? ¿Qué entendemos por ciencia? De estas preguntas se encarga la epistemología, otra rama de la filosofía.
Cabe preguntarse también, ¿Con qué criterios juzgamos o decidimos si algo es bueno o malo? ¿Justo o injusto? ¿Qué diferencia al bien del mal? ¿Cómo sabemos si nuestro proceder frente al prójimo es adecuado, o perverso? De estas preguntas, se encarga la ética, otra rama de la filosofía.
Contestadas, o en el intento de contestarlas, pues como verán es tarea ardua, también queda responder a ¿Cómo hacemos para gestionar o coordinar nuestra coexistencia como seres humanos? ¿Qué conjunto de reglas o normas son necesarias para poder hacer llevadera la vida en sociedad? ¿De qué forma nos organizamos? De estas preguntas y reflexiones se encarga la política, otra rama de la filosofía.
Y finalmente, ¿Qué criterios utilizaremos para diferenciar aquello que es hermoso, de aquello que “no lo es”? ¿Cuándo estamos ante algo bello o ante algo grotesco o desagradable (visualmente)? De esto amigos se encarga la estética, otra rama de la filosofía.
Como podrán ser testigos estamos rodeados de reflexiones filosóficas, esta ciencia es algo vivo, y trata con temas que son parte de nuestro día a día. Eso me enseñó Ayn Rand, y eso he venido a conversar con ustedes el día de hoy.
Seguimos conversando.
El autor es economista, PhD (c) en Ciencias Sociales y Jurídicas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España y máster en Economía de la Escuela Austriaca. Es liberal, vive en Guayaquil y es director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP).
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