El alfajorcito de Maidana
Por Juan Salinas Bohil
Correo de Buenos Aires
Como era de esperar, el boxeador argentino que perdió la pelea el sábado pasado en las Vegas dijo haberla ganado ya que, según su particular manera de ver la vida, se la “robaron”. La realidad, aunque se la intente llevar por delante y a los golpes como ciertos hombres hacen con las mujeres a veces devuelve con creces lo recibido.
Al final de la noche el peleador representó a la perfección la “viveza” criolla que no suele reconocer clase ni ideología. Sobre el ring y mientras era entrevistado desenvolvió un alfajor y se lo comió al tiempo que intentaba lucir la marca del producto que es, también, su principal auspiciante. De manera inmediata el periodista que efectuaba la entrevista a través de un intérprete le arrebató el envase de las manos para impedir una publicidad no permitida.
La “transgresión” del luchador fue una de esas típicas avivadas argentinas del típico lelo que cree, además, que en todo el mundo se permiten sin ser sancionadas.
Por supuesto que detrás, delante, arriba y abajo del peleador existen personas que lo aconsejan dentro y fuera del cuadrilátero. Son un todo.
Pero Maidana, porque así se llama el luchador, es simplemente uno más. Uno más de aquellos que tienen poco apego por el cumplimiento de la ley y que suelen fundar sus “transgresiones” en base a retorcidas interpretaciones de las leyes, la hermenéutica y la realidad, por ejemplo, al decir que “todo lo que no está prohibido, está permitido”. O con la simpleza de no cumplir o hacer cumplir disposiciones en vigencia. Gobiernos que no acatan fallos del Poder Judicial, jueces que se protegen ocultando a la opinión pública su patrimonio o no pagando impuestos, legisladores que aprueban raras privatizaciones y más extrañas estatizaciones, partidos políticos que no rinden cuentas de sus gastos electorales, usurpaciones de terrenos, viviendas y colegios, ocupación indebida de los espacios públicos, palabras dichas fuera de lugar a toda hora en los medios de prensa, particulares que a plena luz del día estacionan en doble o triple fila o conductores de colectivos que no usan cinturones de seguridad, son “transgresiones” que en otras tierras se castigan muy duramente y que aquí quedan sin pena. Para todas ellas el “transgresor” tiene una trillada excusa cómo las que suele esgrimir cuando tiene que pagar a regañadientes las fiestas que les ofrecen los gobernantes aduciendo que no tiene dinero: pero bien que bebió de la copa de champán una y otra vez cuando se la ofrecieron.
Por eso, los muchos que callan lo hecho por Maidana o lo aplauden son, en verdad, talibanes de la desobediencia.
Pero no nos comamos a Maidana, el alfajor sólo es el mensajero.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
HuffPost Voces WASHINGTON. – Con la visita del presidente electo de México, Enrique...
27 de noviembre, 2012Por Trino Márquez Webarticulista En vista de que los sondeos de opinión muestran...
23 de enero, 2009- 10 de febrero, 2022
Por Carlos Fuentes La Nación Albert Camus llamó al siglo XX “el Siglo...
19 de enero, 2007












