En Argentina, el “Ir por todo” nos está dejando sin nada
Por Tomás Bulat
La Presidente
de la Nación ha ratificado el rumbo de su gobierno y llamó a sus militantes y
seguidores a continuar por otra década ganada. No voy a referirme tanto a lo que pasó en esta
década, sino en qué condición queda la economía para arrancar
la próxima década.
Pero antes de avanzar en esta nota, me voy a tomar el atrevimiento de explicar
algo que en economía es muy importante: La diferencia entre flujo y stock.
El flujo es lo
que a una persona le ingresa de dinero y lo que le egresa en un tiempo
determinado. Es, por ejemplo, el sueldo (ingreso) y los gastos que tenemos en
nuestra casa (egresos). Todos los meses entra plata y todos los meses sale
plata (siempre sale más fácil de lo que entra).
Por otro lado
está el stock. Esto es lo que una persona tiene en un momento dado. Por
ejemplo, cuánto tenés ahorrado al día de hoy. Cuánto era tu saldo en el banco
el 31 de diciembre, etc. La respuesta es por ejemplo 10.000 pesos. Es como una
foto.
A nivel de los países pasa lo mismo, el PBI es lo que produce y consume a lo
largo de un año, mientras que el stock es lo que le queda a fin de cada año. Si
durante un año, gastaste más de lo que ingresaste, tu stock bajó. Si por el
contrario tu ingreso fue mayor a tu gasto, tu stock subió.
A nivel
individual, yo puedo incrementar mi consumo durante un año, aunque mi ingreso
no suba, lisa y llanamente comiéndome los ahorros. Es decir, consumir stock me permite
gastar más de lo que ingresa.
El flujo
Cierto es que
el crecimiento del PBI se ha dado en la economía argentina desde 2003, pero
desde el 2010 muchos de los ingresos fueron menores a los egresos.
Esto pasó con
los recursos del Estado. La recaudación fue subiendo, pero el gasto lo hizo aún
más y es así que mientras en el 2010 el superávit primario alcanzaba los 25.000
millones de pesos, en el 2012 ya había un déficit de 4.300 millones. Es decir
que el flujo de ingresos no alcanzó al flujo de egresos.
Con el
crecimiento económico también vino un incremento del consumo de energía, algo
absolutamente normal, el problema es que la provisión anual de energía crecía
pero por debajo del consumo. Por lo que nuevamente el superávit de comercio
exterior que tenía la Argentina, a partir del 2011, se convirtió en déficit.
Para dimensionar de lo que hablamos: de un superávit de casi 2.100 millones de
dólares en 2010 pasó a un déficit de cerca de 5.000 millones este año.
Luego el ingreso de moneda extranjera (dólares principalmente) ha venido
creciendo en estos años acompañados por el crecimiento de las exportaciones,
tanto de bienes como de servicios. Sin embargo en los últimos 2 años la
cantidad de dólares que ingresa al BCRA no compensa la cantidad de dólares que
salen.
Los flujos, por
lo tanto, desde el punto de vista fiscal, energético y de dólares, desde hace 2
años son todos negativos.
Los stocks
El tema es que
la economía Argentina recibió algunos stocks como herencia, principalmente el
superávit energético y fue originando otros desde el 2002, como ser el
superávit fiscal y las reservas. Estos dos sustentados en la gran devaluación,
al default de la deuda y la rápida recuperación económica de esos años.
No obstante, en
estos 2 últimos años todas las diferencias de flujos, es decir más egresos que
ingresos, se están comiendo los stocks que supimos conseguir.
Así, para
financiar al estado se consumen los fondos que habían acumulado las AFJP y
otras cajas que obligan a invertir en bonos del gobierno. Pero la mayor pérdida
es el valor de la moneda por la inflación de los últimos años.
Para mantener
el gasto en energía se fueron consumiendo las reservas de petróleo y de gas. Y
estamos importando cantidades crecientes de ambos.
Debido a que la
inflación se fue comiendo el tipo de cambio competitivo que solíamos tener,
para mantener forzadamente el consumo del estado, ahora se están consumiendo
las reservas del BCRA, que ya están a los mismos niveles que en enero del 2001
con el blindaje.
Por lo tanto el
mayor gasto en los flujos se pudo mantener porque se fueron liquidando en estos
dos años los stocks acumulados por este gobierno y por el anterior.
La próxima década
El problema es
que pedir que tengamos otra década ganada cuando el gobierno está dejando como herencia cada
vez menos stocks, es una paradoja. Es como un padre que le dice al hijo: espero
que tengas otros años tan buenos como los míos y cuando vas a ver las cuentas
se ve que en los últimos dos años su papa se está dilapidando todo lo que había
logrado juntar.
Argentina
necesita comenzar a recomponer los stocks que se llevaron en estos años.
Recuperar el superávit fiscal, el superávit energético, volver a acumular
reservas, y para eso lo que se necesita no es seguir fomentando el consumo,
sino incentivar la inversión, para lo cual necesita otras reglas de juego que
las vigentes.
Lo más preocupante es que el desempleo comienza a crecer nuevamente y todos
sabemos que de ese círculo vicioso no se sale fácilmente. El empleo no se
genera con más consumo, sino con más inversión y para ello hay que dar un
horizonte de estabilidad. Mientras sigamos teniendo la inflación de dos
dígitos, estas condiciones serán cada vez más esquivas.
No es cuestión
de hacer cosas extrañas, sino de recuperar lo que hizo crecer la economía entre
el 2003 y el 2007.
El problema del
gobierno es que de tanto ir por todo, no está dejando nada.
- 28 de septiembre, 2026
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