Preparar la transición con Chávez vivo: ¡una decisión a la cubana!
Los rumores sobre la enfermedad del presidente Chávez fueron
confirmados por él mismo. El presidente sigue afectado del cáncer en la
pelvis y tiene fuertes dolores en la pierna derecha. En este contexto,
Chávez se ve obligado a regresar a La Habana y a practicarse una nueva
operación.
Los rumores sobre la salud del presidente
fueron muy repetitivos desde los comienzos del mes de noviembre de 2012.
Su desaparición de la esfera pública indicaba que “algo” estaba
pasando. La gravedad del asunto lo obligó a pedir permiso para ir a La
Habana. Los exámenes practicados confirmaron que el cáncer no ha desaparecido.
Las consecuencias políticas son muy claras y transcendentes. En primer lugar, las elecciones de este próximo día 16 de diciembre pasan a un segundo plano y se convierten en “fiambre”, tal como se dice en el ambiente periodístico cuando una noticia es vieja o no es importante.
En segundo lugar, la decisión de
nombrar a Nicolás Maduro como encargado del poder Ejecutivo y como
eventual candidato del oficialismo es muy importante. Da igual,
sea el caso de que Chávez esté impedido para ejercer lo que le quede de
este período presidencial o no pueda comenzar el nuevo período. Esto no
quita que se siga abriendo un debate sobre quién hereda a Chávez.
En tercer lugar, el anuncio de la enfermedad
-grave, pero no terminal-, coloca muchas dudas sobre qué va a pasar con
la oposición.
En cuanto al prime punto, nuestra visión es que en estas elecciones se va a generar una alta abstención, sobre todo en el sector de oposición. Es tal la crisis general del país, institucional, política y económica, que el potencial elector estará distraído por la noticia de Chávez y no va a ir a votar.
De alguna manera, a la oposición, ya
en desventaja frente a la maquinaria electoral del gobierno, le cae como
un baño de agua fría la noticia de la enfermedad de Chávez. El
elector racional piensa que nada va a pasar por el resultado electoral.
Estas elecciones del próximo domingo serán tristemente recordadas por
inútiles y cuidado si a última hora el Consejo Nacional Electoral (CNE) las suspende.
En cuanto a la designación de Nicolás Maduro,
esto tiene una ventaja para él. Pero esto no significa que se quede
ejerciendo la jefatura del Estado, entre otras cosas porque en tan solo
algunos días Chávez puede volver a Caracas.
Recuérdese que el Ministro de Información
cometió la gaffe de decir que Chávez regresaría para la toma de posesión
de su nueva presidencia. Este tema en consecuencia está abierto a
cualquier posibilidad. Nosotros hemos planteado que la variable
-enfermedad de Chávez- es independiente y uno no sabe a ciencia cierta
qué puede pasar.
La noticia de la enfermedad recurrente de Chávez afecta mucho a la oposición.
En primer lugar, tal como lo dijimos previamente, disminuye el número
de votantes que pudieran sufragar por la oposición el próximo domingo
16.
En segundo lugar, la posibilidad de una
eventual nueva elección presidencial abre el debate de sobre la
candidatura presidencial de la oposición. Desde ya se están
formando pequeños comandos -por “si acaso” en torno a las figuras de
Henrique Capriles, Antonio Ledezma y Leopoldo López. Y no es
descartable que salga a la palestra una figura nueva. Desde luego que
una eventual derrota de H. Capriles en la elección de gobernador del
estado Miranda sería una especie de “jaque-mate”- para su aspiración de
repetir como candidato presidencial.
Otra consecuencia para la oposición, en
cuanto al estado de salud de Chávez, es que al abrirse el compás de los
escenarios posibles para Venezuela en estos meses, la unidad opositora, ya fragmentada en estas semanas, se va a reducir aún más. Y
esto lo decimos no sólo por el hecho de la falta de unidad en algunas
candidaturas para gobernador y para los Consejos Legislativos, sino que varias iniciativas políticas se están dando al margen de la MUD, tal como la que llevan adelante AD y COPEI,
cuyos dirigentes no sólo están promoviendo una amnistía general en
ocasión de la Navidad, sino que también están tratando participar en el
juego político del gobierno.
Así las cosas, el común denominador en la
prensa internacional, en las agencias de noticias y en círculos
diplomáticos es que se está asistiendo al comienzo del fin de la era
Chávez y que sólo un golpe de suerte puede frenar la degeneración de su
salud. Al mismo tiempo, se abren puentes con la directiva del PSUV y con
gente del gobierno a fin de montar una plataforma de relaciones en el
caso de que Chávez salga del poder.
En síntesis, la realidad venezolana vuelve a
“sacudirse” con esta importante noticia y acelera el cuadro general de
incertidumbre y crisis que se proyecta para el próximo año. En
este momento, la mayoría de los factores de poder no descartan que
Chávez regrese a la presidencia y gobierne unos años más. Otros más
pesimistas proyectan un cambio de dirigentes muy pronto, con una tendencia a endurecer la práctica del poder.
¿Una jugada electoral? Sí, para apuntalar el voto oficialista y dejar atrás el voto opositor. Y al mismo tiempo, para preparar la transición desde adentro y con Chávez vivo; ¡una decisión a la cubana!
- 28 de septiembre, 2026
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