A Fernando Lugo le hubiera gustado ser Hugo Chávez

Entrevista de Hugo Ruiz Olazar
Fernando Lugo
tenía ganas de copiar un gobierno similar al de Chávez seguramente. Pero no
tenía lo que hace falta, liderazgo, compromiso, responsabilidad en el trabajo,
afirma Desirée Masi, líder del partido Democrático Progresista (PDP). “Si
hubiera podido, yo no dudo que a Lugo le hubiese gustado ser Chávez, pero no le
da el cuero”, sostiene con crudeza en esta entrevista.
– ¿Desirée Masi
no planea candidatarse? Las mujeres están de moda en la política…
– No. Para este
período que viene por lo menos no. (su esposo) Rafael (Filizzola) es el
candidato. Esa es la prioridad.
– Se hablaba del
perfil suyo como alguien que sobresalió en el grupo de la izquierda…
– Para nosotros,
según nuestras encuestas, la dupla que probablemente la gente acepte es la de Efraín
Alegre y Rafael. Queremos que la gente sea la que arme la candidatura para el
2013. Esta propuesta electoral busca transmitir estabilidad a la gente.
– ¿Cuál fue el
error de esta coalición de izquierda que fracasó con Lugo en el gobierno?
– La izquierda
entró al poder y repitió los mismos vicios que el Partido Colorado:
prebendarismo, clientelismo, nepotismo, corrupción. Yo le he transmitido a Lugo
en privado las denuncias antes de ventilarlas al público. Le pedía que
corrija…
– Usted fue de
las primeras que cuestionó algunas conductas de las autoridades, siendo parte
del mismo gobierno.
– Lugo no puede
decir que no le avisé. Empezamos por el caso Camilo Soares, el caso Teixeira,
el caso de la entrega de plata a los sesameros, y todo lo que tuviera que ver
con negociados…
– ¿Eran
negociados?
– Eran
negociados que al final no se concretaron porque se hicieron públicas las
denuncias. No solamente fueron mis denuncias, eran denuncias del Parlamento, de
la prensa, de otras personas. El presidente estaba en conocimiento mucho antes
de que se desataran los escándalos y no tomaba medidas…
– ¿Era
sobrepasado, hacía la vista gorda?
– Si vamos a
hablar de fracasos del gobierno, uno de los principales fracasos fue la lucha
contra la corrupción. El presidente es culpable por acción o por omisión porque
prometió combatir la corrupción. Lugo no puede decir que no hubo corrupción en
su gobierno. Lo que no hubo fue voluntad política, absolutamente, para combatir
la corrupción.
– Fue un
gobierno cerrado…
– Desde varios
puntos de vista el gobierno de Lugo fue un fracaso. No hubo un pacto con las
demás fuerzas políticas para llevar adelante un programa de gobierno. No hubo
liderazgo presidencial. El tercer aspecto: estaba rodeado de un grupo radical
de la izquierda que todavía cree que vive en los años sesenta, que cree que las
cosas se pueden cambiar solamente a través de la revolución…
– ¿Lugo los
eligió o ellos lo eligieron a Lugo?
– Forman parte
del mismo grupo, ese que hoy está dentro del Frente Guasu.
– ¿Creen que de
forma radical va a sobrevenir el cambio?
– Todos
quisiéramos ser radicales para forzar el cambio, pero siendo honestos. Ser de
izquierda es también ser honesto, más honestos que los demás. Es muy fácil
hablar de revolución a favor de los pobres y al mismo tiempo estar metido hasta
el fondo en la corrupción, en el clientelismo y en el prebendarismo. Para mí
ese grupo representa eso, clientelismo y corrupción, gran parte de ese grupo
por lo menos…
– El caso sonado
fue el de Camilo Soares, que desde el principio tuvo problemas con la
justicia…
– Sí, y el
presidente fue advertido. Yo hablé en muchas ocasiones y él nunca me creyó. Me
iba a mostrarle los documentos en todos los casos.
– ¿Fue una
improvisación ese gobierno?
– Yo creo que
algunos ministerios funcionaron bien. Lastimosamente toda el área social, que
era nuestra principal promesa, se le entregó al grupo radical de izquierda y,
es ahí donde fracasamos. Yo todavía no escucho una sola autocrítica de parte de
ellos. Yo me autocritico porque fui cuatro años oficialista. Hay logros. Eso es
cierto. Pero justo en la parte social es donde más deuda dejamos y donde más
promesas hicimos.
– ¿El proyecto
luguista formaba parte de una trasnacional que bajo la égida de Chávez quería
perpetuarse haciendo tabla rasa de la Constitución como dicen algunos
analistas?
– Tenía ganas de
copiar un gobierno similar al de Chávez seguramente. Pero no tenía lo que hace
falta, liderazgo, compromiso, responsabilidad en el trabajo. Si hubiera podido,
yo no dudo que a Lugo le hubiese gustado ser Chávez, pero no le da el cuero..
– ¿Le hubiera
gustado?
– Le hubiera
gustado, pero no tenía ni tiene las ideas claras ni el liderazgo ni el equipo
para llegar a eso, por suerte.
– La presencia
del canciller Nicolás Maduro fue una expresión gráfica. ¿Le dictaban desde
afuera lo que tenía que decir o lo que tenía que hacer?
– Él dice una
cosa en un minuto, otra al siguiente minuto y hace otra al tercero. Pero esos
cambios que operaron tan rápido en Lugo tuvieron relación directa con sus
conversaciones con los presidentes del Mercosur que le alentaron a cambiar de
conducta.
– Usar la
estrategia de tachar de golpista al nuevo gobierno…
– Probablemente
al no tener un candidato potable, ahora tienen una nueva estrategia, la de
tratar de desprestigiar las elecciones del 2013, cuando fue este mismo tribunal
electoral el que nos adjudicó la victoria en el 2008.
– ¿Por qué nunca
germinó la izquierda? Aquí estuvieron 4 años en el gobierno y casi no queda
nada…
– Generalmente
la izquierda tiene mayores adeptos en una clase media importante. Nosotros, en
el Paraguay, no tenemos. Nuestros sindicatos, la mayoría de ellos, siguen los
mismos vicios de los partidos. Entonces hay una serie de factores sociales que
hace que en este momento, las fuerzas de izquierda sean débiles, y encima nos
pasó lo de Lugo. La gente cree que la izquierda es Lugo y su grupo. Para
nosotros esa no es una izquierda, o es una izquierda desfasada. La izquierda
para nosotros es la izquierda de Bachelet, la de Lula. Es la izquierda que
nosotros los del PDP ambicionamos ser…
– Una izquierda
con resultados…
– La izquierda
está para reducir las desigualdades y buscar el bienestar de la población más
excluida. Esa es la verdadera izquierda, no la de los discursos violentos, de
las barricadas y la confrontación permanente. Acá hay políticos de izquierda
que creen que solamente pueden crecer en el conflicto. Permanentemente están
creando conflicto. Lastimosamente ese sector del Frente Guasu es ese tipo de
izquierda.
– ¿Pueden
deparar todavía muchas sorpresas las alianzas?
– Nosotros
queremos que se conforme la dupla lo antes posible, en este mes de setiembre.
Este es casi un año perdido. Restan seis meses. No podemos esperar a los
colorados hasta diciembre para arrancar. Tenemos que hacerlo antes. Lo
inteligente es resolver la dupla en este momento.
– El Partido
Colorado, el principal rival a vencer, ¿cuál es su principal debilidad?
– Sus
candidatos, su dirigencia. Es una dirigencia reciclada de gobiernos que vienen
de 60 años. Vuelven vestidos de corderos, con un discurso moderno, empresarial.
Pero la manera de hablar los pinta de cuerpo y alma. “Queremos ganar para
volver al poder”, dicen. No hablan de cambio para la gente. Hablan de volver al
poder exclusivamente. Alguien que habla de poder solamente no es confiable.
– Cómo define a
Cartes, a Zacarías, los que van a competir por el partido. ¿Cuál es el mejor
para ustedes?
– Para mí,
cualquiera es un candidato de cuidado. Pero no les tenemos miedo ni al dinero
de Cartes. El señor Cartes va a aprender en estas elecciones que en la política
no se gana solamente por dinero.
– ¿Cuáles son
las chances de Lino Oviedo para usted?
– Él ya fue para
mí. No tiene posibilidades en las mediciones. Él se está jugando a lo que es en
este momento, a una bisagra dentro del Congreso. Tal vez llegue a tener una
fuerza parlamentaria importante en Diputados y en Senadores en el 2013. Yo no
creo que llegue a presidente y él lo sabe, pero quiere mantener esa fuerza que
lo convierte en árbitro dentro del Parlamento.
– ¿Y Ferreiro
del Frente Guasu?
– Mario Ferreiro
es una buena persona. En realidad es candidato del P-MAS. Y si alguien quiere
repetir esa pesadilla, que lo vote o que se alíe con ese grupo. Nosotros ya
tuvimos la experiencia y ya aprendimos la lección.
– ¿Se dedica a
la medicina?
– Estoy dedicada
a la política enteramente.
– ¿Cuál es su
especialidad?
– Yo estoy
especializada en salud pública en España.
– ¿Cómo es el
trato con sus demás colegas médicos de los distintos grupos políticos?
– Nos peleamos a
veces y otras veces congeniamos. Yo formo parte de cinco comisiones en la
Cámara de Diputados. Yo soy muy confrontacional. Puedo discutir en plenaria
mal, pero en comisiones encontrar puntos de coincidencia.
– ¿Cuál es la
relación con colegas médicos como Carlos Filizzola, primo de su esposo, que
califica de golpista a este gobierno que ustedes apoyan?
– Yo lo conocí a
Carlos Filizzola mucho antes que a Rafael. Lo conozco desde el Hospital de
Clínicas. Me ha decepcionado. No hablo desde el punto de vista político porque
puede pensar distinto. Me ha decepcionado porque en las instituciones que
manejaron personas pertenecientes a País Solidario son los lugares donde más
corrupción he visto. Se lo he dicho a él. Todos saben la corrupción del IPS y
cuando estuvo al frente del Ministerio del Interior. Hubo mucha corrupción y él
no hizo absolutamente nada. Y para mí sinceramente, yo puedo decepcionarme
políticamente de las personas o la gente puede decepcionarse de mí, pero hay
una cuestión que está escrita en piedra. La honestidad es algo que yo no negocio,
ni los principios ni la honestidad. Y él me ha decepcionado lastimosamente en
el tema de la honestidad.
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