En el Monumento a las Víctimas de la Tiranía

Por Lincoln Díaz-Balart
Emotivo fue el acto en Florida International University el viernes pasado celebrando la construcción del monumento permanente a las victimas conocidas de la tiranía de Castro. Desde hace muchos años se ha recordado a esas víctimas durante un fin de semana cada año en Miami, pero es justo y apropiado que se les honre con este monumento permanente.
Le estoy muy agradecido a todos los que han contribuido su tiempo, su esfuerzo, o sus recursos, a hacer del monumento permanente una realidad, especialmente a los miembros del Comité Permanente del Memorial Cubano, Anolan Ponce, Renato Gómez, Francisco García, Eddie Carreras, Emilio Subil, Eileen Goudie, Maite Argüelles, Osvaldo Herrera y Emilio Solernou. Pude comprobar que el Comisionado Joe Martínez ha sido un factor fundamental en ese esfuerzo, y le doy las merecidas gracias. En el acto pude saludar también a mi gran amigo el Senador Bob Menéndez, que pronunció unas sentidas palabras de solidaridad con las victimas de la tiranía.
Antes que yo pronunciara unas breves palabras en el acto, tuve la oportunidad de conocer a un señor que me dijo que había llegado de Cuba en 2005, Juan José Torres. El señor Torres llevaba con él una pequeña pantalla con un video de su padre, que tenía el mismo nombre, y que fue fusilado por Raúl Castro junto a más de 70 otros hombres y echado en una fosa común en las afueras de Santiago de Cuba en enero de 1959. (Entre esos fusilados hubo dos hermanos, los Olea Gros, que eran primos míos. Ambos eran choferes de carros de patrulla de la policía en Santiago de Cuba, y fueron asesinados por el hecho de ser policías, como parte de ese asesinato en serie que constituyó uno de los primeros actos dantescos para enviar el mensaje del terror al pueblo cubano que le ha permitido a los Castro mantenerse en el poder por más de medio siglo. Otro hermano Olea Gros, al enterarse del asesinato de sus dos hermanos, fue asesinado en una cafetería de Santiago al día siguiente cuando le increpó el hecho del asesinato de sus dos hermanos a unos milicianos castristas).
Dije en mis palabras el viernes pasado en FIU que había sido un honor conocer al hijo del héroe Juan José Torres esa noche.
Dije que todos nosotros, tanto en Cuba como en la diáspora, llevamos una profunda herida en el corazón por el sufrimiento y la destrucción de Cuba. Que el mayor motivo de la duración por más de 50 años de la tiranía ha sido la falta de solidaridad internacional con los cubanos. Y que hechos como éste, la construcción de un monumento recordando a las victimas de la tiranía, es una forma de contrarrestar esa falta de solidaridad. Este monumento perdurará para siempre y será visitado por las generaciones futuras para recordar a las victimas de la tiranía diabólica de Castro, y será otro símbolo más de lo admirable y generoso que ha sido el exilio cubano de esta época.
Al concluir mis palabras se me acercó otro cubano, Gonzalo González Vidal, para decirme que su hermano, Carlos González Vidal, también había sido fusilado por los Castro, el 20 de septiembre de 1961. Le doy las gracias a Gonzalo González Vidal por haberme informado sobre su hermano Carlos. Carlos González Vidal, asesinado por la tiranía de Castro a los 23 años de edad, fue un héroe, extraordinario y admirable.
La última, valiente y emotiva carta, de Carlos González a sus padres, la transcribo a continuación:
“En estos momentos siento grandes deseos de verlos y abrazarlos y decirles lo mucho que los quiero. Estas líneas quizás sean las últimas que pueda hacerles, pues espero ir a juicio mañana y yo sé que seré condenado a muerte. Yo les pido que sepan perdonarme este sufrimiento que les daré, pero Dios y la Patria así lo han querido y esto es mayor que todo el dolor que la muerte pueda ocasionar. Papá tu sabrás comprender lo que quiero decir, pues cuando se lucha con la razón de nuestra parte no importa la muerte si con ella se sirve a la Patria. Yo sé que voy a morir y no tengo miedo, pues sé que Dios me recibirá en sus brazos porque yo he luchado por una causa justa y si dos vidas tuviera igual las ofrecería por defender a mi Patria, de estos asesinos, de estos cobardes y traidores. Mamá, perdóname por éste sufrimiento que te he ocasionado, yo sé que Dios te dará el consuelo necesario. Mamá quiero que el juego de cubiertos se lo guardes a la niña para cuando sea mayor y le digas que se los regaló su padrino que la quiso mucho. Mamá yo sé que mis hermanos sabrán consolarte porque ellos son buenos. Bueno, queridos padres, les digo adiós con todo el cariño que siempre les tuvo, Carlos. Hermanos míos: Háganse dignos del cariño de nuestros padres que tanto nos quieren y se han sacrificado tanto por nosotros. Los quiere mucho, su hermano Carlos”.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por Joaquín Fermandois El Mercurio Este día debería ser celebrado como una jornada...
23 de agosto, 2009The Wall Street Journal Un error de Gregg Kaminsky fue no declarar sus...
20 de marzo, 2015América Economía Bangkok. – La crisis económica global ha reducido el rol de...
6 de octubre, 2009Infobae - Economía Para Todos Todo parece indicar que hay un resurgir de las ideas...
1 de mayo, 2022












