Ajuste latino: varios países vuelven a los recortes

La región que generó y hasta exportó alguna de las crisis económicas y financieras más notables de fines del siglo XX inició este siglo con el default más grande de la historia, el de la Argentina.
Pero rápidamente todo cambió. De oveja negra, la región pasó a ser una virtuosa zona de crecimiento con baja inflación, manejo prudente de las cuentas públicas, disminución de la pobreza, aumento de las exportaciones. Incluso, casi toda América latina pasó sin sobresaltos la crisis global de 2008-2009. Todo ello en un marco de políticas que, a grandes rasgos, repudian los ajustes del pasado, del "neoliberalismo" y que, también en general, no requirieron de programas del FMI.
Pero, de golpe, los más entusiastas de la "nueva economía", los enemigos declarados del "neoliberalismo y sus ajustes" fueron los primeros en hacer lo que durante tanto tiempo repudiaron.
Primero fue Rafael Correa en Ecuador, con un recorte sobre las remuneraciones de la policía que derivó en una sublevación. Le siguieron Evo Morales, con su "gasolinazo", y Hugo Chávez, con su devaluación violenta. Y, finalmente, Dilma Rousseff anunció esta semana recortes por 15.000 millones de dólares.
¿Significa esto que el sueño terminó? ¿Es una vuelta atrás en la región que podría llevarnos a crisis financieras y cambiarias? ¿Están los técnicos del FMI sonrientes y listos para venir y tomar revancha contra los díscolos?
En todo caso, ¿habrá en algunos de los países programas draconianos con reducción de gastos sociales, endurecimiento de los sistemas jubilatorios, aumento del desempleo, como en Irlanda, Grecia y la propia España? ¡Otra vez sorpresa! Pues no, al menos en general.
Ni siquiera los expertos más conservadores de las usinas de pensamiento norteamericanas prevén esa clase de calamidades para la región. De hecho, no hay nadie que haga pronósticos, entre los que más siguen a América latina, que no diga que en 2011 habrá crecimiento.
Entonces ¿no hay de qué preocuparse? Ni tanto ni tan poco.
La Nacion consultó, entre otros, a dos especialistas que durante más de dos décadas han seguido con atención esta región del planeta. El argentino Claudio Loser fue director para el Hemisferio Occidental del FMI y le tocó trabajar en algunas de las peores catástrofes de la historia en el subcontinente. Hoy sigue la situación desde el Interamerican Dialogue. El español José Juan Ruiz es el director de Análisis para América latina de uno de los bancos más grandes del mundo: el Santander. ¿Qué ven para 2011? Crecimiento. ¿Y ajuste? También.
Ruiz lo explica así: "La brocha gorda no vale. América latina crecerá del 4,5 al 5 por ciento. Los que seguimos la región tenemos la certeza de que el único escenario posible es ése. Hace mucho que no veía una unanimidad tan grande; 2010 fue un año muy bueno y 2011 también lo será".
"La región se graduó con la crisis. Incorporamos palabras como recesión; paró el crecimiento y después se volvió a crecer sin default , sin hiperinflación, sin crisis. A los países que tienen políticas más sostenibles les va mejor, y el resto debe hacer ajustes", añade.
Loser tiene una visión parecida: "América latina hizo las cosas bien en 2009 y principios de 2010. Entró fortalecida y no tuvo los problemas bancarios serios de Europa, Estados Unidos y algunos países de Asia. Pero ahora, en general, y algunos países más que otros, se volvieron muy complacientes. Piensan que hay un cambio fundamental de circunstancias internacionales, cuando han sido beneficiados por el viento de cola de la recuperación de Estados Unidos y el crecimiento de China, la India y otros países asiáticos. Esto es algo que puede pincharse".
Entonces ¿qué le espera a la región? ¿El escenario europeo? Loser aclara: "No. No hay situación catastrófica, no como en Irlanda y en Grecia, pero hay un debilitamiento". Y subraya: "En Venezuela los recursos no dan para seguir con los subsidios", antes de aclarar que "en 2009 se justificaban las políticas keynesianas [de aliento de la actividad con gasto público], pero ya en 2010, en Brasil y en la Argentina, no. Es como pasa con las fiestas de fin de año: está bien excederse y disfrutar, pero si uno sigue así todo el tiempo, el cuerpo al final se resiente".
Ruiz detalla: "Hay países como Brasil y Chile, las dos grandes historias de éxito, que han demostrado que tienen políticas y reglas que funcionan, transiciones democráticas sin ciclos políticos, no hay que esperar cambios bruscos, tienen crecimiento, instituciones, reglas, aparecen como países muy atractivos. La heterodoxia en Chile y en Brasil tiene que ver con que deben defenderse de unas entradas de capitales extranjeros muy altas que no deben considerarse como permanentes. Uno tiene que proteger esta institucionalidad de un shock positivo que puede revertirse".
Son medidas que en el pasado fueron muy mal vistas por los liberales. Pero esta vez el director del Santander cree que es diferente. "Antes le hubiéramos llamado intervencionismo y hoy decimos “medidas macroprudenciales”, que es mucho más acertado. Sólo los think tanks muy ortodoxos creen que esto es un error."
¿De qué se trata? De impedir que los dólares sean cada vez más baratos y generen oleadas de consumo de importados y de turistas desatados con el "deme dos" en el extranjero y caídas de las exportaciones. Chile ya empezó y en Brasil fue una de las primeras medidas de Dilma.
Pero, entonces, ¿por qué no está todo el mundo hablando del fracaso del ALBA, de las economías heterodoxas, de las medidas bolivarianas y de la necesidad de la región de volver a la ortodoxia?
Para Ruiz es sencillo. "Antes parecía difícil explicar que las políticas prudentes que había adoptado un país pequeño como Chile podían extenderse a la región, pero lo hizo Brasil, que es más latinoamericano, con más pobres, más grande y le fue muy bien. Entonces todos nos fijamos más en el éxito de Brasil que en los problemas de Venezuela."
¿Y por casa?
¿Por qué entonces son vistos aquí con aprehensión los episodios venezolano y boliviano? Al respecto, Loser afirma: "El país tiene problemas más cercanos a los de Bolivia y Venezuela […]. Hay inversión relativamente de baja calidad, problemas de infraestructura, problemas de precios relativos por los subsidios, déficit fiscal importante e inflación real alta. Lo veo muy vulnerable".
Ruiz sostiene: "No tengo duda de que la Argentina crecerá. En 2010 nadie a Brasil le ha pedido muchas cuentas, por el proceso electoral. En la Argentina pasará algo parecido en 2011, no es un tema de tres meses, sino de apuntar a un proceso de corrección, que no tiene por qué poner al país boca abajo. No tengo la sensación de urgencia inmediata".
¿Y qué pasó en Bolivia y en Venezuela, dos íconos de las políticas antineoliberales que se ven en la necesidad de hacer ajustes ortodoxos? Ruiz explica que mientras en el resto de la región el dólar se abarataba, Venezuela tuvo una devaluación con salida de capitales. "Los ingresos de divisas que protegían la moneda ya no están, porque la economía está desequilibrada. Es una crisis más fiscal. Necesitarían un aumento de la producción para importar menos, pero eso es difícil porque no han sido amigables con los inversores."
En Bolivia, el gobierno dio marcha atrás con el "gasolinazo", pero esto debilitará enormemente la capacidad de gasto del Estado, según el economista boliviano Roberto Laserna. "Así no se puede seguir, porque no hay crecimiento, no hay gestión, no hay representación política con tributación. El paternalismo no se puede sostener en el tiempo", dijo.
El analista energético Francesco Zaratti agregó que tras la derogación del "gasolinazo" los precios de varios productos y servicios no han vuelto atrás: "Es insostenible desde donde se lo mire; estimo que la medida no está anulada, sino sólo postergada por semanas o meses".
Un año de elecciones y desafíos políticos
Con el ajuste económico como telón de fondo, América latina vivirá un año intenso en términos políticos, con una cargada agenda electoral que podría cambiar los equilibrios de poder en la Argentina, Perú, Guatemala y Nicaragua. A esto se suman los desafíos que deberá enfrentar Dilma Rousseff, la flamante presidenta de la principal potencia regional, y el presidente Felipe Calderón, ante el creciente acecho de los carteles de la droga que ponen en peligro la integridad misma del Estado mexicano.
La primera escala en la maratón electoral será Perú, el próximo 10 de abril, en unos comicios que, según los últimos sondeos, se definirán entre el ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006) y el ex alcalde de Lima Luis Castañeda. Según las encuestas, Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex mandatario Alberto Fujimori (1990-2000), está tercera, con el 20 por ciento, y el nacionalista de inspiración chavista Ollanta Humala cuarto, con el 11 por ciento.
Los analistas coinciden en que, salvo un ascenso de Humala en la recta final, de ganar Toledo o Castañeda, Perú mantendrá las políticas económicas que han estado vigentes durante gran parte de los últimos 20 años.
En septiembre habrá comicios en Guatemala. En una sola jornada serán elegidos presidente, vicepresidente, alcaldes y diputados al Congreso y al Parlamento Centroamericano.
La campaña comenzó a calentarse hace pocas semanas, luego de conocerse un cable enviado por la embajada norteamericana en Guatemala al Departamento de Estado, y revelado por WikiLeaks, que se refiere a los esfuerzos de la primera dama, Sandra Torres, para postularse como candidata presidencial. El cable la califica como "la mejor gerente del gobierno, aunque poco transparente".
Según un diplomático norteamericano, la posible candidatura de Torres, esposa del presidente Alvaro Colom, generaría controversia, "dada la politización y corrupción en las instituciones judiciales" guatemaltecas.
Un mes después de las elecciones argentinas, Nicaragua elige a su presidente en noviembre, con la particularidad de que el actual mandatario, el sandinista Daniel Ortega, logró hace poco que la Corte Suprema de Justicia fallara a favor de una sentencia que lo habilita para postularse por tercera vez.
Los primeros sondeos indican que, con la oposición dividida entre el empresario Fabio Gadea, el ex presidente Arnoldo Alemán y el diputado y ex candidato presidencial Eduardo Montealegre, Ortega se perfila como favorito, pero aún el porcentaje de indecisos es demasiado alto.
Cambio y continuidad
Hace una semana concluyó el segundo mandato de Luiz Inacio Lula da Silva y Rousseff tomó las riendas de la principal potencia de América latina. ¿Podrá la primera mandataria brasileña salir de la sombra de su predecesor y mantener la línea ascendente de Brasil con su sello propio?
En apenas 48 horas de gobierno, la primera señal de alarma política ya sonó, y vino desde adentro mismo de su gabinete. El aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, de centro) se quejó por el reducido peso que se les otorga dentro de la flamante administración y los más pesimistas ya vislumbran fisuras en el oficialismo.
México, en tanto, deberá luchar este año para mantener el ritmo de la recuperación luego de una profunda recesión en 2009 y enfrentará crecientes desafíos en la guerra contra los carteles de la droga.
Los inversores y las compañías están preocupados por los ataques de los narcos, que no sólo arruinan la reputación de México como un mercado atractivo para las inversiones extranjeras y para el turismo internacional, sino que también ponen en duda la capacidad del gobierno de mantener la paz.
Aunque Calderón no puede ser candidato en 2012, su Partido Acción Nacional está rezagado en los primeros sondeos de opinión.
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