Pensando en el Nobel
Alan García regresó a la presidencia de su país en 2006 y le envió a Vargas Llosa, su antiguo contrincante político, un mensaje de felicitación: “El mundo reconoce la inteligencia y la voluntad libertaria y democrática de Vargas Llosa y es un acto de justicia enorme que en verdad esperábamos de nuestra juventud”. El concepto de “juventud” es un tanto elástico en el juicio de Alan García, ya que Vargas Llosa, que nació el 28 de marzo de 1936 en la ciudad peruana de Arequipa, tiene hoy 74 años y sigue activo no solo en su creación literaria: su último libro, “El sueño del celta”, rescata del olvido el genocidio que cometió el rey Leopoldo II de Bélgica en el Congo, en 1910, y la violencia que ejerció contra los recolectores de caucho en el Amazonas, a través de los testimonios dejados por Roger Casement (1864-1919), diplomático irlandés entonces en aquel rincón de Africa y que luego de muchas peripecias terminó siendo ejecutado; también mantiene una columna quincenal que se publica en decenas de países a través de “El País” de Madrid, y enseña literatura en la Universidad de Princeton, en Nueva York.
Vargas Llosa fue uno de los autores más notables del llamado “boom” literario hispanoamericano al lado de escritores como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alejo Carpentier y otros que, por derecho propio o contagio, entraron en el mismo grupo. Desde luego que apoyó la Revolución Cubana pero a mediados de los años sesenta, a poco de asumir Fidel Castro, rompió con el régimen represivo de la isla, lo que le costó la condena y el castigo de muchos intelectuales. El tiempo le daría la razón, aunque para él debe ser un episodio olvidado.
“La ciudad y los perros” nos deslumbró a quienes entonces éramos jóvenes y primerizos en la literatura, cuando hacíamos nuestros primeros garabatos sobre una hoja de papel en blanco y soñábamos alcanzarlos. “Los cachorros”, una historia contada a varias voces, siguió alimentando nuestro asombro y siguió esa misma línea, la que alimenta nuestra curiosidad de abrir las hojas de su nuevo libro y adentrarnos en el Congo, esta vez de la mano de Vargas Llosa, como años atrás lo hicimos con Josep Conrad.
La Academia de Suecia dio a conocer ayer su veredicto a través de su secretario Meter Englund, quien se limitó a justificar el premio con un escueto comentario: “Por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota”. ¿Qué más decir? Es suficiente abrir cualquiera de sus obras, por la página que se desee, o al azar, y allí encontraremos todo lo que hace a un gran escritor, a un intelectual serio, comprometido en el mejor sentido del término, incapaz de decir ninguna tontería como proponer que se haga tabla rasa de la ortografía y que cada uno escriba el castellano como le entre en gana. Refiriéndose al Premio Nobel ya lo había dicho meses atrás cuando fue entrevistado por el diario “El País” de Madrid con motivo de su próxima obra: “Pensar en el Nobel es malo para el estilo”. Que muchos lo escuchen y que piensen, no ya en el Nobel, sino que piensen. Esto es suficiente.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por David Weinberger Fundación Heritage - Libertad Digital, Madrid El miércoles se cumplió un...
27 de marzo, 2011La Tercera La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que ha agrupado hasta...
29 de octubre, 2017Por Guillermo Arosemena Arosemena El Expreso de Guayaquil Creo conocer la historia empresarial...
25 de marzo, 2007- 6 de septiembre, 2008













