Cuba: Se desploma el mito
Por Juan Larraín
Las recientes declaraciones de Fidel a un periodista de la revista “Atlantic”, en el sentido de que el modelo cubano había fracasado y ya no servía, deben haber sido un balde de agua helada para la izquierda trasnochada del continente que todavía lo admira y ve en él la verdadera vía para el desarrollo.
Aunque la sorprendente confesión fue luego desmentida por el propio líder y sus corifeos y muchos calificaron el desliz como una consecuencia de su senilidad, los hechos posteriores han venido a confirmarla. En efecto, el gobierno de la isla ha anunciado el despido de medio millón de empleados del Estado, pues éste ya no puede continuar sustentándolos y se trata con esta medida de reflotar la economía que está a punto de colapsar, como lo ha advertido hasta la propia Iglesia Católica cubana.
El fracaso de este modelo socialista de corte estaliniano, realmente no es motivo de sorpresa para nadie. Dondequiera que se haya implantado, desde la revolución bolchevique a la bolivariana, ha producido hambre, escasez y atraso, unidos a la pérdida paulatina de todas las libertades y derechos fundamentales, como está ocurriendo hoy en Venezuela y los demás países del ALBA.
Si antes los pobres cubanos tenían poco de que echar mano, ellos están ahora en serios aprietos que se harán todavía más duros al tener que compartirlo con aquella masa de gente que quedará cesante y sin recursos para subsistir. El gobierno de Raúl estima, ingenuamente, que esas personas pueden ser absorbidas por el “sector privado”, como si este fuera una realidad en un país donde el Estado controla el 95% de la economía.
Para ayudar en este proceso de reinserción, el régimen ha decidido “privatizar” algunas actividades, la mayoría en el área de los servicios menores, a fin de que se pueda acomodar a los desplazados y crear así una nueva “clase empresarial” que lo rescate de la total bancarrota en que se encuentra. Dichas actividades comprenden, por ejemplo, producción de conservas, embutidos y vinos, reparación de colchones y muebles, organizadores de fiestas, limpieza de viviendas, cuidado de niños, reparación y pintura de automóviles, servicios de belleza y masajes, etc.
Resulta particularmente irónico que los apóstoles del marxismo-leninismo en la región, se vean forzados a reconocer y aceptar el desastre de su sistema y tengan que recurrir a la iniciativa y el emprendimiento individual que tanto desprecian. El vilipendiado mercado impone una vez mas su realidad, inescapable aun para sus más tenaces detractores. Aunque cueste darse a la razón, no hay segundas ni terceras vías para el desarrollo, el crecimiento y la creación de riqueza; quienes se resisten a verlo así a pesar de haber quedado de manifiesto en la historia reciente, tendrán que tragarlo a regañadientes como seguramente lo estarán haciendo los hermanos Castro. Pero de lo que ellos no se han percatado es que la libertad económica, por limitada e incipiente que pueda parecer, gatilla inexorablemente en el tiempo una contrapartida en materia política, que puede ser el principio del fin de la dictadura.
Por otra parte, esta tímida apertura económica no será suficiente ni tendrá efectos en el corto plazo para paliar la crítica situación existente, que se agravará con el despido masivo de empleados públicos. El “sector privado” es prácticamente una ficción en Cuba y por rápido que este se mueva no podrá ir muy lejos. Ello arriesga una fuerte inquietud social, acentuada por la desesperación de aquellos que perderán sus fuentes de trabajo e ingresos, que puede no ser tan fácil de reprimir. Asimismo, este desasosiego civil puede ser aprovechado por la disidencia, todavía desarticulada, pero que ya ha empezado a manifestarse y a perderle el miedo a la dictadura.
Da una enorme curiosidad saber qué pensarán en su interior aquellos líderes preclaros de nuestra región tales como Chávez, Evo, Correa y Ortega, que veían en Fidel al Mesías a seguir e imitar y en la doctrina de su régimen al Evangelio inspirador, luego de sus sinceras revelaciones y las medidas adoptadas por su gobierno. A todos ellos y a muchos otros en nuestros países, Castro los ha dejado con un palmo de narices y tratando de dilucidar las causas del derrumbe del mito… como si lo ocurrido fuera una desagradable pero real pesadilla.
El autor es profesor de la Universidad de Miami y ex Embajador de Chile en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la OEA..
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Libertad Digital, Madrid El Gobierno y organizaciones privadas de Sudáfrica aprovecharon al máximo...
21 de julio, 2010BBC Mundo Los presidentes de los cuatro países que integran el Mercosur -Brasil,...
5 de julio, 2006, Madrid La lista de hombres poderosos cuyas carreras fueron ensombrecidas por un...
18 de mayo, 2011Ideas – Libertad Digital, Madrid La presente crisis de deuda está dando aire...
12 de julio, 2011













