La amenaza oculta en el baúl
Por Bay Rivera
The New York Times – La Nación
NUEVA YORK.- Durante años ha sido el arma elegida en las zonas calientes del globo, desde Irak hasta Sri Lanka y Colombia: autos o camiones cargados de explosivos, detonados en ajetreados mercados, plazas públicas y edificios gubernamentales.
Desde el 11 de Septiembre, ni la policía ni los neoyorquinos han podido despojarse de la preocupación ni dejar de hacerse una pregunta: ¿por qué no aquí? Había opciones más simples que secuestrar aviones, que podían, en consecuencia, tener un efecto aún más desestabilizador sobre la ciudad y sus residentes.
El sábado a la noche la amenaza de un coche bomba se cernió sobre Nueva York bajo la forma de una humeante Nissan Pathfinder con un rústico e improvisado dispositivo que fue desmantelado antes de que pudiera causar algún daño. Pero para los neoyorquinos fue un inquietante y poco sutil recordatorio de que puede haber amenazas al acecho en los baúles o en los asientos traseros de cualquiera de los miles de vehículos que llegan a la ciudad todos los días.
"Uno sabe que puede ocurrir -dijo Konstantine Pinteris, de 42 años, un psicoterapeuta de Greenwich Village-. Está presente todo el tiempo."
Los agentes antiterroristas están siempre atentos a las amenazas vehiculares, tal como revelan las barreras en las veredas que bloquean el acceso a los edificios importantes de la ciudad y los cientos de cámaras que vigilan el distrito financiero.
Y, por supuesto, los enormes coches bomba no son algo desconocido en este país. En 1995, la explosión en el edificio Alfred P. Murrah, de Oklahoma, mató a 168 personas. La primera explosión provocada en el World Trade Center, en 1993, mató a 6 personas. En ambos casos hubo cientos de heridos.
Pero desde el 11 de Septiembre, pese a que los coches bomba han causado estragos en Bagdad y Kabul, en Peshawar y Glasgow, Nueva York no ha sufrido esa clase de amenaza. Y muchos se extrañan de ello.
"Una de las cosas más notables es que son increíblemente eficaces -dijo Gary LaFree, director del Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo de la Universidad de Maryland-. Son atentados muy letales. Entonces ¿por qué no en Estados Unidos? Esa es la gran pregunta."
Letal, sí, en parte debido a su característica cotidianidad y a su movilidad, dijo Jim Cavanaugh, experto en explosivos que se retiró el mes pasado de su cargo como director de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Nashville.
Desde 1970 hasta 2007, los terroristas usaron coches bomba por lo menos 1495 veces, según el centro de respuesta al terrorismo de Maryland, que rastreó 876 en Medio Oriente y Africa del Norte, 212 en Europa occidental y 163 en el sur de Asia. Entre los principales responsables estaban IRA, ETA, los talibanes y Al-Qaeda, según el centro.
Anteayer, los neoyorquinos tuvieron reacciones contradictorias frente al frustrado ataque. Muchos dijeron que se habían acostumbrado a vivir con temor a ataques terroristas y que en realidad no estaban muy sorprendidos. Otros, que dijeron haberse acostumbrado al hecho de que ningún atentado terrorista había tenido éxito en la ciudad desde el 11 de Septiembre, se vieron súbitamente enfrentados a un recordatorio de que puede volver a suceder.
Roy Otwell, de 53 años, que vive a varias manzanas de Times Square, dijo que siempre siente aprensión cuando cruza un puente o atraviesa uno de los túneles hacia Manhattan. Lo mismo le sucede en Times Square. "Siempre pensé que era un sitio lógico para un atentado", dijo Otwell.
Precauciones
Peter Nash, de 65 años, un neurocientífico que vive en el Upper West Side, afirmó que siempre pensó que podría haber otro atentado en Nueva York. Dijo que había tomado ciertas precauciones, como alquilar una caja de seguridad fuera de la ciudad para guardar documentos importantes, tener un equipo de emergencia (linterna, cinta adhesiva, bolsas plásticas, alimentos envasados) en su departamento y concertar puntos de encuentro con sus amigos.
"Es sólo cuestión de tiempo -dijo-. Por naturaleza, las organizaciones terroristas se dedican a destruir. Lo único que me sorprende es que no hayan tenido más éxito."
Robert W. Gottlieb, de 68 años, un abogado que fumaba un cigarro cerca de la laguna de Central Park, dijo: "La amenaza del terrorismo es algo con lo que debemos convivir".
El 11 de Septiembre, dijo, "se centraron en Nueva York, pero en realidad podrían entrar en cualquier mall del país y hacerlo volar en pedazos". Quien haya dejado la bomba en Times Square eligió un lugar que se supone que es un buen blanco y donde probablemente alguien advertiría su presencia, dijo Gottlieb.
Agregó que el conductor de la Nissan simplemente podría haberla estacionado en un parquímetro de Madison Avenue, para provocar una verdadera matanza.
Pero Michael Sheehan, que ocupó el cargo más alto en la lucha contra el terrorismo en el Departamento de Policía de Nueva York hasta 2006, dijo que un motivo por el que los coches bomba son poco frecuentes en Estados Unidos es que son más difíciles de armar y detonar de lo que se suele creer.
Sara Duffy, de 40 años, que vive en West Village, dijo que aún recordaba el olor del humo después del 11 de Septiembre y que durante muchos meses se había quedado preocupada por la posibilidad de otro atentado.
Pero agregó que se había esforzado por dejar atrás su preocupación y que últimamente incluso había llegado a pensar que la seguridad en los aeropuertos era demasiado rígida. "Siento que debo evitar que mis hijas estén asustadas todo el tiempo", dijo. Después de enterarse de la bomba de Times Square, expresó: "Creo que es un poco alarmante. Camino por allí todo el tiempo, pero me resisto a ceder ante el miedo".
Traducción de Mirta Rosenberg
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por José Baig BBC Mundo Lo normal es que la generación actual tenga...
10 de octubre, 2008- 29 de diciembre, 2017
El Economista, Madrid La competitividad de la economía española ha perdido nueve puestos...
14 de febrero, 2011Es el país más competitivo del mundo en información y comunicación, según reporte...
30 de marzo, 2006












