¿Qué hará Newt Gingrich?
Por Cal Thomas
Sentado en su espaciosa oficina en la Calle K en Washington D.C., el líder de la última revolución republicana, el ex Presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, piensa en el futuro y le agrada lo que ve. La intensidad y compromiso de los “tea parties” para “botar a los vagabundos” del gobierno le parece que es tan fuerte como la revolución de 1994 que sacó a los Demócratas del poder y les dio una oportunidad a los Republicanos, oportunidad que Gingrich admite ellos desperdiciaron.
“La gente ahora está más irritada con el sistema de lo que estaba en 1994”, dice. Esto no quiere decir que odien todo lo que es gobierno. Es el proceso lo que odian más. “La gente realmente quiere un proceso abierto, bipartidista, transparente. Así que uno no puede decir, ‘OK, aprobaré estas diez cosas’ (él está pensando en su Contrato con América). Uno tiene que decir, ‘Trabajaremos juntos, abiertamente, en una forma que sea transparente ante el país para lograr estas diez cosas.’ Eso es una gran diferencia.”
Gingrich piensa que una de las 10 cosas debe ser la revocación de la nueva ley sobre el cuidado de salud: “Los republicanos deben prometer que en febrero del 2013 un presidente Republicano y un Congreso Republicano revocarán y reemplazarán el Obamacare. Esto está bien claro y puede hacerse”. El dice que mientras más detalles se conozcan sobre la ley, “más empleos se pierdan, más nos endeudemos, más nos inutilicemos con la burocracia – esta será una posición más y más popular”.
Y ¿qué pasa si los Republicanos están equivocados? “Los Demócratas habrán ganado su gran aventura de crear un país socialista”.
Gingrich describe la Administración Obama como una “maquina seglar-socialista”. El dice que aunque el país es mayormente de centro-derecha, “es un tributo al poder y capacidades del Partido Demócrata y la incompetencia del Partido Republicano – es un esfuerzo dual – que uno termine con un 70 por ciento del país siendo mal gobernado por una minoría militante”.
A medida que el país cambia demográficamente de una mayoría blanca, a una mayoría minoría, yo pregunto por qué al Partido Republicano le ha ido tan mal entre las minorías, especialmente los afroamericanos. Gingrich responde: “En parte hay muy pocos conservadores dispuestos a hacer campaña para sus votos. ¿Por qué no fue el Presidente George W. Bush a la convención del NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color) durante ocho años consecutivos a decir, ‘Nosotros necesitamos su ayuda para liberar a la gente’? Yo recorrí el país con Al Sharpton, que sí dice lo que debe decir, y la reacción de la derecha es, ‘¿Cómo puede usted asociarse con Al Sharpton’?”
Gingrich recuerda a un afroamericano que “se le acercó después de un servicio religioso y le dijo, ‘Yo veo que usted y el Rev. Sharpton se preocupan por los niños’. El no se fijó en mí. Nosotros tenemos que decidir si estamos preparados para ir a cada barrio en los Estados Unidos, cada precinto, tocar en cada puerta y decir, ‘hay un mejor futuro que un modelo burocrático-de estado benefactor-socialista que es seglar y destruirá nuestro país y destruirá el futuro de nuestros niños’.”
Y ¿qué hay de las acusaciones de que los Republicanos y los conservadores están enfrascados en una ardiente retórica que pudiera llevar a la violencia contra figuras públicas?
“Para aquellos que están airados, la respuesta correcta es derrotarlos. Tomen toda su energía, póngase en contacto con otros y atraiga a todos los que pueda, gane la discusión y derrótelos. La satisfacción más grande debe ser el retiro de Pelosi, Reid y Obama…Que los que abusan se quejen de que la gente objeta a voces ser abusado… es un descaro de marca mayor. Que cualquiera de esta gente que deliberadamente ha intimidado, sobornado y abusado el sistema para imponer su voluntad en contra del país ahora estén sorprendidos de que el país está descontento de la máquina, creo yo es otro acto de arrogancia. Ellos quisieran abusar de uno rutinariamente mientras que uno tranquilamente les da las gracias por el privilegio de ser abusado”.
¿Hay alguien en el partido que lo escuche? El sonríe: “Tendría que preguntarles a ellos”.
Gingrich suena como que quiere postularse a la presidencia. ¿Cuándo decidirá?
“Febrero del 2011”, dice. “Usted recibirá un breve correo electrónico que dirá ‘sí’ o ‘no’”.
Yo apuesto al sí. El país necesita el estímulo intelectual que Newt Gingrich ofrece.
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