La era tecnotrónica en la Casa Blanca
Por Armando Ribas
En un reciente artículo publicado en Foreign Affairs titulado “From Hope to Audacity” (De la Esperanza a la Audacia), Zbignew Brzezinski hace un análisis favorable de la política internacional del presidente Obama. Recordemos que el Sr. Brzezinski fue asesor de política internacional del Presidente Carter entre 1977 y 1981. Antes de obtener esa relevante posición había publicado un libro titulado: ”Between Two Ages; The Technotronic Era”. En el mismo declaraba que el marxismo era la mejor forma de ver la historia del mundo desde una perspectiva del hombre activo frente al pasivo. (SIC) Seguidamente se refirió a un mayor acercamiento entre Rusia y Estados Unidos, pues en la medida que avanzaba la tecnología era más necesaria la planificación. Si mal no comprendí esa “brillante” observación, ella significaba la superación del capitalismo por el socialismo.
Igualmente proponía que Estados Unidos debía colaborar con los nacionalismos emergentes que podían antagonizar con el régimen soviético. Fue igualmente conforme a esta sagaz observación que Carter colaboró con la caída del Sha de Irán, el dictador más prooccidental del Medio Oriente y así llegaron los Ayhatollas a Irán. O sea el retroceso iraní a la edad media del fanatismo religioso, en esta oportunidad con pretensiones nucleares.
Me he referido a estos antecedentes, pues los considero trascendentes para conocer la personalidad de quien en la actualidad es asesor del Presidente Obama. En sus comentarios a la política exterior de Estados Unidos publicado en el citado artículo Brzezinski considera que: “El presidente Obama ha realizado un esfuerzo ambicioso por redefinir la visión del mundo de Estados Unidos y reconectar a Estados Unidos con el contexto histórico emergente del siglo XXI” (SIC). No creo que era Estados Unidos el país que tenía que cambiar su visión del mundo, sino que por el contrario es el resto del mundo, si valora la libertad, el que tendría que cambiar su visión respecto al país al que le debemos no ser Nazis o Comunistas. En otras palabras el representante del sistema ético político que podríamos decir definió la libertad por primera vez en la historia como un presupuesto y un objetivo fundamental. Lamentablemente la visión distorsionada del mundo proviene precisamente de la descalificación de Marx al sistema que denominó capitalismo, y de la vigencia, particularmente en América Latina, del pensamiento de Lenin contenido en Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo.
Por tanto consideramos que la supuesta pretensión de Obama de cambiar la visión del mundo de Estados Unidos, desafortunadamente implica la aceptación de un complejo de culpa histórico, que ignora que el supuesto imperio americano, fuera el único país en el mundo que en lugar de pedir reparaciones a los países vencidos en la Guerra, les reparó la economía y les dio la oportunidad de que conocieran el concepto mismo de libertad.
Según Brzezinski, Obama no considera que el Islam es un enemigo y que el terrorismo global no define el rol de Estados Unidos en el mundo. (SIC) Evidentemente el terrorismo no define per se el rol de Estados Unidos, pero no podemos ignorar que es la Guerra del siglo XXI El riesgo que implica hoy el terrorismo es mayor que las armas nucleares, que como bien dijera Juan Pablo I son disuasivas. A ellas le debemos que la Guerra fría no degenerara en la Tercera Guerra Mundial. Demás está decir que el terrorismo no se agota en el Islamismo. Ha sido el socialismo racionalista el que ha asolado a América Latina y persiste en Colombia a través de las FARC.
No obstante esa realidad, Brzezinski reconoce como una sabiduría política, respetar la sensibilidad cultural e histórica de America Latina y expandir los contactos con Cuba. Esta recomendación pasa de lo sublime a lo ridículo. La supuesta sensibilidad cultural latinoamericana, no responde más que a nuestra histórica incapacidad política para comprender y aplicar el único sistema que creara riqueza en la historia. Por el contrario la demagogia política antiamericana no es siquiera discutible. La posición antiimperialista es que a su condición “sine qua non” de la posibilidad de acceder al poder político en nuestros países.
Recordemos si no el precedente histórico aun prevaleciente en Argentina hoy de ”Braden o Perón” que significara el punto de inflexión que determinara la decadencia argentina. Y recordemos igualmente que fue el único país latinoamericano que en la segunda mitad del siglo XIX se adelantara a Europa y aplicara el sistema que hiciera la grandeza de Estados Unidos, hoy un tanto amenazada.
Pero más ridícula sino criminal es la recomendación de expandir las relaciones con el régimen más criminal que haya sufrido algún país latinoamericano. Para los cubanos, esa recomendación seria equivalente a haber recomendado que en 1939 se expandieran los contactos con Alemania. Por supuesto Cuba no representa un riesgo similar al que fuera la Alemania nazi para el mundo, pero si representa para los países latinoamericanos la amenaza totalitaria que se presenta bajo el supuesto democrático de la repartición de la riqueza.
Pretender ignorar el antagonismo de gran parte de los países latinoamericanos con Estados Unidos y particularmente con lo que se considera el “imperialismo americano”, es decididamente ingenuo en el mejor de los casos y un error político sumamente peligroso en el peor.
Tal fue el error de oponerse al supuesto golpe en Honduras, al tiempo que se pretende ignorar los virulentos ataques verbales y amenazas bélicas de Chávez, apoyado en gran medida por doña Cristina y diría que cuidado con Lula. Ya se ha puesto de manifiesto la colusión de Chávez con Irán así como su colaboración con las FARC, en franca violación de la soberanía colombiana. Por mas que Brasil parezca otra cosa, no olvidemos que Lula pertenece al Foro de Sao Paulo y su apoyo a Zelaya en Honduras representa igualmente una violación de la soberanía hondureña.
La política exterior de Estados Unidos debe partir de una visión realista del mundo y no de una pretensión idílica; Como bien dijera Karl Popper:” La utopia es la madre de la violencia”. Y asimismo como bien dijera Ayn Rand, los europeos no conocen los derechos individuales. Al respecto basta recordar las recientes palabras de la Sra. Merkel, culpando a Estados Unidos por la crisis de Alemania, y declarando la superioridad del sistema de bienestar por sobre el capitalismo.
La historia muestra que para bien o mal los Estados Unidos no serán amados en este mundo traidor donde nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Y lamentablemente el color del cristal parece cada vez más rojo. Por tanto su política exterior tiene que basarse como recomendara Hamilton en ser respetado y si se prefiere temido. Siempre estuve en oposición al embargo, pues creí y sigo creyendo que la solución al crimen castrista era la invasión, tal como Johnson salvara a Santo Domingo, en tanto que Kennedy entregara a Cuba a la órbita soviética. Podemos pues recomendar al Sr. Brzezinski que no confunda audacia con utopía.
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