La mano invisible de Adam Smith
Por Luis Enrique Pérez
El colapso financiero que sufrió Estados Unidos de América, provocado por la Reserva Federal, ha suministrado la oportunidad para que se exhiba una vasta y cosmopolita ignorancia sobre teoría económica.
Con jactancioso esplendor se ha exhibido la peor especie de ignorancia, que es aquélla que no sólo pretende saber lo que no sabe, sino que también pretende ser la sabiduría misma.
Es una ignorancia tan pavorosa que ni aún sabe cuál es el significado de la expresión mano invisible, que Adam Smith empleó; pero inventa un significado. Orgullosa de esa invención, esa ignorancia pretende que Smith predicaba una misteriosa y suprahumana fuerza que dirigía el mercado para asignar óptimamente los recursos, y lo dotaba de un fabuloso poder para autopurificarse espontáneamente cuando los gobernantes no sólo lo corrompían sino que persistían en corromperlo.
Por primera vez Smith empleó la expresión mano invisible en su obra Historia de la Astronomía, publicada en el año 1749. En esta obra Smith afirmó que el fuego quema, el agua refresca, los cuerpos pesados descienden y los cuerpos ligeros ascienden por su propia naturaleza; y que la mano invisible de Jupiter no tiene que intervenir en esos sucesos.
Por segunda vez Smith empleó la expresión mano invisible en su obra Teoría de los Sentimientos Morales, publicada en el año 1759. En esa obra afirmó que los propietarios de la tierra son dirigidos por una mano invisible para distribuir los bienes necesarios para la vida, casi del mismo modo como se hubieran distribuido si la tierra hubiera sido dividida en porciones iguales, entre todos sus habitantes. Y entonces, afirmó Smith, sin intentarlo, sin saberlo, los propietarios de la tierra contribuyen al progreso de la sociedad, y suministran medios para multiplicar las especies.
Por tercera y última vez Smith vez empleó la expresión mano invisible, una sola vez, en su obra Investigación de la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones, publicada en el año 1776. En esta obra afirmó que el individuo que prefiere invertir su capital en la industria de su propio país y no en la de otro, intenta procurar su propio beneficio; pero necesariamente contribuye a la máxima producción económica de su país. Y entonces, afirmó Smith, en este caso, como en muchos otros casos, el individuo es dirigido por una mano invisible para promover una finalidad que no es parte de su intención. Y no siempre es lo peor para la sociedad que esa finalidad no sea parte de su intención.
Dedúcese que Smith jamás empleó la expresión mano invisible para denotar una misteriosa y suprahumana fuerza que dirige el mercado. La empleó, con significado económico, para aludir metafóricamente a la causa, todavía indeterminada, de las consecuencias socialmente benefactoras que puede provocar el individuo que actúa para procurar su propio beneficio, aunque su intención no sea provocarlas.
Post scriptum. La expresión metafórica mano invisible fue empleada por Shakespeare (en el año 1605), en Macbeth; y por Daniel Defoe (en el año 1722), en Coronel Jack. También la emplearon los naturalistas Robinet (en el año 1761) y Bonnet (en el año 1764), contemporáneos de Smith.
- 28 de septiembre, 2026
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