La masacre de Tian’anmen
Tiananmen es el nombre de la plaza más grande del mundo. Ubicada en todo el centro de Pekin, su nombre en pinyin (sistema de transcripción oficial del chino mandarín) es Tian'anmén Guangchang, que significa “Plaza de la Puerta de la Paz Celestial”). Fue construida en el plan urbanístico de la capital realizado en 1949, al triunfar la revolución comunista, como símbolo de la Nueva China.
La idea era crear una gran explanada en la que se pudieran desarrollar masivos actos en apoyo a la revolución, similar a la Plaza Roja de Moscú. La plaza Tiananmen ocupa un área total de 440 mil metros cuadrados, y está construida siguiendo el eje sur-norte de la Ciudad Prohibida. En el centro se eleva un obelisco de piedra, el Monumento a los Héroes del Pueblo, de 38 metros de altura, y una inscripción realizada por el presidente Mao Zedong, que dice “Los héroes del pueblo son inmortales”. A su lado están la Asamblea Nacional, el Museo Nacional de Revolución. Y obviamente, el Mausoleo de Mao, precedido en sus dos frentes por grupos escultóricos de campesinos, soldados, obreros y estudiantes.
En esta plaza tuvo lugar la revuelta de Tiananmen en 1989, que nació en las aulas, extendiéndose luego a las fábricas y el campo, y a través de ella se expresaba el desencanto con las promesas del comunismo. Una protesta estudiantil reclamando mayores libertades políticas y democracia, terminó en una represión descontrolada hacia la población civil, mientras los jerarcas del gobierno chino se encerraban aún más en sus asuntos internos. Lo que llama la atención de las protestas no son las proclamas en sí mismas, sino el alto grado de adhesión que tuvieron en la población, lo que se manifestó en la gran cantidad de gente que se apostó en la plaza durante el tiempo que duró la protesta, y también en que salieron a manifestarse en otras ciudades. China, como todo régimen comunista, tenía dos grandes enemigos, la inflación y la corrupción. Estos factores alimentaron el malestar y prendieron la mecha de la rebelión. Los líderes chinos, temerosos de perder el poder, optaron por decretar la ley marcial y sacar los tanques a la calle, disolviendo por la fuerza a los manifestantes y matando entre 2.600 y 4 mil personas. Para los analistas, los precedentes de esta revuelta están en 1981, cuando las cuatro modernizaciones de Deng Xiaoping (promoción y desarrollo de cuatro grandes sectores: agricultura, industria, defensa y nuevas tecnologías) ya estaban introducidas, en contraposición al anterior modelo de igualitarismo y estancamiento económico de Mao.
En 1981, Deng Xiaoping designa a Hu Yaobang como nuevo secretario general del Partido Comunista, quien se convierte en un auténtico héroe nacional, al impulsar, además de los cuatro procesos ya indicados, una quinta modernización: la preconizada por Chu Enlai en 1974 poco antes de su muerte: la apertura de una incipiente democratización del PCC y otras estructuras políticas del país más poblado del mundo. Pero,esa idea de de la quinta modernización, acabó pareciéndole peligrosa a Deng, sobre todo por lo que estaba observando en la URSS con la política de Gorvachov, mediante Perestroika y Glasnost. Más aún cuando en esos tiempos, en el PCC ya no existía la unanimidad monolítica de Mao, y teniendo muchos defensores la gran reforma en ciernes, también eran muy numerosos los escépticos sobre el potencial de la experiencia democratizadora. Frente a la sociedad sin clases que Mao había prometido en los tiempos revolucionarios, surgió otra estructura social basada en la incipiente economía mixta y el dulce encanto del capitalismo. Zhao Zhiyang en manera alguna llegó a proponer una democracia a lo occidental, con división de poderes, multipartidismo, y elección de las máximas magistraturas políticas por sufragio universal. Pero, con todo, Deng Xiaoping consideró excesivo su programa de cambio, en la suposición de que inevitablemente conduciría a toda clase de incertidumbres y malestares. La confrontación entre reformismo e inmovilismo se hizo ya evidente en las revueltas de 1989.
El 8 de abril de 1989, Hu Yaobang, el líder reformista depuesto por Deng en 1987, murió súbitamente de un infarto de miocardio, y fue aprovechando sus exequias oficiales cuando el 22 de abril se produjo en la plaza de Tiananmen la primera gran concentración, de 100 mil personas, defensoras de la quinta modernización de Chu Enlai. Con manifestantes que ya no eran sólo universitarios, pues poco tiempo antes se había puesto en marcha la Federación Autónoma de Trabajadores de Pekín, que en apenas unas semanas pasó a contar con miles de afiliados. Y días después, se creó la Asociación Autónoma de Estudiantes, que de inmediato elevó una petición a la Asamblea Nacional Popular para la rehabilitación de la memoria del fallecido Hu Yaobang; como heraldo que fue en sus tiempos de los grandes cambios políticos que se intuían ya en la calle. Como también solicitó que se hicieran públicos los ingresos personales de los dirigentes del PCC y de los miembros del Gobierno, así como que se elevara la dotación para becas y se abriera un amplio margen de libertad de expresión. Ante estos reclamos, que arreciaba los vientos democratizadores, Deng Xiaoping, Li Peng y otros dirigentes antirreformistas, aprovecharon la ausencia de Zhao Zhiyang, de viaje en Corea del Norte, para diseñar una estrategia en clave dura; como respuesta a lo que en Tiananmen estaba fraguándose.
Pequeños grupos de estudiantes formaron círculos, portando velas y hablando sobre democracia. Disimuladas por la oscuridad, estas reuniones duraban aproximadamente una hora antes de ser dispersadas por personal de seguridad de la universidad. En las noches estivales previas al aniversario, incluso, algunos estudiantes jugaban un peligroso juego de escondidas con los guardias, arrojando botellas desde las ventanas de sus dormitorios. Se trataba de gestos simbólicos de protesta contra la decisión del entonces gobernante Deng Xiaoping de enviar tanques para reprimir a civiles no armados en la plaza de Tiananmen. En chino, Xiaoping se pronuncia igual que la palabra que significa “botella”. Después de todo, fue en la Universidad de Beijing donde comenzaron los problemas para la dirigencia comunista en 1989. Primero fueron las carteleras con mensajes y afiches de carácter político, luego las reuniones de estudiantes que engrosaban las marchas hacia Tiananmen. Según la cronología de algunos testigos, el 3 de junio, a las 10 pm, los estudiantes fundan de manera simbólica la “Universidad de la Democracia de la plaza de Tiananmen”, teniendo como presidente al diputado Chang Ckeng-li. El Cuartel General empezó entonces a recibir un mensaje de emergencia tras otro. La tensión crecía. Los estudiantes se sentaron en la plaza a esperar ser sacrificados. En este momento, desde los altavoces de alrededor del Cuartel General, se oía la canción “El heredero del Dragón”. En la mañana del 4 de junio, el Cuartel General decidió no movilizar a los estudiantes, éstos eran reacios a salir. La primera línea era la más firme y los que iban detrás pensaban mantenerse en silencio aun cuando la primera línea de estudiantes fuera atacada y asesinada (…) Los estudiantes cantaban “La Internacional” y fueron a negociar con el ejército pidiendo que les permitiera retirarse pacíficamente, pero antes de conseguirlo los soldados se precipitaron con sus bayonetas hacia el monumento empezando a disparar (…) Los estudiantes comenzaron a retirarse, algunos pensaban que las tropas sólo les arrestarían, pero los tanques comenzaron a pasar sobre los estudiantes que dormían en tiendas de campaña. Posteriormente, las tropas rociaban con gasolina los cuerpos convirtiéndolos en antorchas. El símbolo del movimiento prodemocrático, la diosa de la democracia, fue derribada por una columna de tanques.
La eliminación de la protesta se vio simbolizada en los medios de comunicación occidentales por la fotografía de un manifestante solitario, tomada el 5 de junio, de pie frente a una columna de tanques, deteniendo su avance. El hombre continuó de pie desafiante frente a los tanques durante media hora antes de ser expulsado del lugar. A pesar de los esfuerzos, hasta el día de hoy los medios de comunicación occidentales han sido incapaces de identificar a la figura solitaria. La Revista Time le eligió como una de las cien personas más influyentes del sigo XX. Poco después del incidente, el diario británico Sunday Express le identificó como Wang Weilin, un estudiante de 19 años de edad; sin embargo, la veracidad de esta identificación es dudosa. Bruce Herschensohn, asistente especial del presidente de los Estados Unidos Richard Nixon y miembro del equipo de Ronald Reagan aseguró que fue ejecutado catorce días después de la revuelta por un pelotón de fusilamiento. Jan Wong escribió que este hombre sigue con vida y se oculta en un área rural de China. William Bell, escritor canadiense, asegura en cambio que se llamaba Wang Aimin y fue ejecutado el 9 de junio. En la propia plaza hubo un debate entre los que, como Han Dongfang, deseaban retirarse pacíficamente, y los que, como Chai Ling, deseaban permanecer en la plaza pese al riesgo de que hubiera un baño de sangre. Los partidarios de la retirada ganaron, y los manifestantes dejaron la plaza.
El gobierno aseguró que no murió nadie en la plaza, un hecho que, de acuerdo con los testimonios de los que estuvieron en la plaza, parece ser técnicamente cierto, pero no habla de las bajas durante la aproximación a la plaza. El número de muertos y heridos sigue siendo un secreto de estado. Un funcionario no identificado de la Cruz Roja china aseguró que hubo 2.600 muertos y 2 mil heridos, y se perdió contacto con 400 soldados. De acuerdo con las universidades, murieron 23 estudiantes. El Comité Central de Asociaciones Autónomas de la Universidad de Tsinghua habló de 4 mil muertos y 30 mil heridos. Chen Xitong, el alcalde de Pekín, informó 26 días tras los acontecimientos de que 36 estudiantes y decenas de soldados murieron, ascendiendo hasta un total de 200 muertos, y 3.000 civiles y 6.000 soldados heridos. Los reporteros extranjeros que estaban en Pekín afirmaron que habían muerto al menos 3.000 personas. Se crearon algunas listas de bajas a partir de fuentes clandestinas que hablaban de 5.000 muertos. En los documentos de la NSA desclasificados en 1999 muestran que la inteligencia estadounidense estimó entre 180 y 500 la cantidad de muertos. De esta forma, las estimaciones del gobierno chino concuerdan con la estimación oficial estadounidense. Por otra parte, antes de que el gobierno de Pekín restableciera el control de las noticias en China por completo, una emisión en inglés desde Pekín afirmó que habían muerto al menos 3.000 estudiantes, mientras que la Cruz Roja china informó de que su cuenta había alcanzado los 2.600 muertos.
Avenida de Changan de Pekín. Cinco de junio, 1989. Los tanques han aplastado la revuelta estudiantil en las últimas 48 horas y los hospitales están desbordados ante el número de heridos. Algunos han perdido las piernas, aplastadas bajo los tanques. La rebelión ha muerto para todo un pueblo, menos para él. Lleva un pantalón negro, camisa blanca y dos bolsas de plástico, como si viniera de la compra. Una fila de tanques T-59 trata de avanzar por la principal avenida de la ciudad, pero él se antepone y logra frenar su avance. El primer tanque trata de esquivarlo y él se desplaza hacia un lado para ponerse de nuevo delante. Se sube al tanque y habla con el soldado que quiere avanzar, quizá tiene prisa por seguir disparando contra jóvenes desarmados. Aseguran que le dijo: "Vete, da la vuelta y deja de matar a mi gente". Nadie lo sabe. Han pasado 19 años y sigue siendo simplemente el 'hombre tanque'. 'El rebelde desconocido'. 'El héroe de Tiananmen'. Si está vivo, quizá alguien le haya contado que fue nombrado por la revista Time uno de los '100 personajes más influyentes del siglo XX' y que su acción ha inspirado revueltas desde Indonesia a Ucrania. Pero no ha aparecido para reclamar su premio o recibir los aplausos. Unos los sitúan viviendo en el anonimato en alguna parte de la China rural, otros en el exilio de Taiwán y la mayoría bajo tierra, su osadía concluida de un disparo en la nuca. Chai Ling, tenía 23 años y era la líder del movimiento estudiantil Pro- democracia en Pekín, que escapó el 4 de junio de la matanza de inocentes estudiantes y defensores civiles en la plaza de Tiananmen por soldados profesionales del comunista Ejército de Liberación del Pueblo.
Las protestas de la plaza de Tian'anmen dañaron la reputación de la República Popular China en los países occidentales. Los medios de comunicación occidentales habían sido invitados para cubrir la visita de Mijaíl Gorbachov en mayo, y se encontraban por tanto en una posición excelente desde la que cubrir en directo la represión del gobierno chino, especialmente la BBC y la CNN. Los manifestantes aprovecharon esta oportunidad, creando carteles dirigidos a la opinión pública internacional. La cobertura se facilitó por los conflictos gubernamentales acerca de la manera de tratar las protestas, lo que tuvo como resultado que las emisiones no fueran interrumpidas inmediatamente. Durante la disolución de las protestas, el 4 de junio, se ordenó a la CNN que finalizara sus emisiones, y aunque trataron de desafiar estas órdenes y cubrir las protestas a través del teléfono, el Gobierno inhabilitó los enlaces por satélite. La única cadena de televisión que pudo grabar en el interior de la plaza en la noche del 3 al 4 de junio fue TVE. La mayoría de las cadenas se encontraban en el Hotel Pekín, desde donde no se tiene visual a la plaza de Tiananmen. Las imágenes de las protestas junto con la caída del comunismo en la Unión Soviética y en Europa del Este contribuyeron a formar la opinión y la política occidentales sobre la República Popular China durante la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI. Se produjo una considerable simpatía por las protestas estudiantiles en Occidente y, casi inmediatamente, los Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron un embargo concerniente al comercio de armas, y la imagen de la década de 1980 de China como un país que emprendía reformas y un contrapeso aliado contra la Unión Soviética fue reemplazada por la de un régimen autoritario muy represivo. Las protestas de Tian'anmen se mencionaron frecuentemente en Estados Unidos como argumento contra la liberalización del comercio con China y como evidencia de que el gobierno de China era una amenaza para la paz mundial y los intereses de los Estados Unidos. Por otra parte, los medios de comunicación occidentales, al esgrimir estos argumentos, no tuvieron en cuenta con frecuencia que los estudiantes cantaban La Internacional en sus manifestaciones.
Las protestas de la Plaza de Tian'anmen son todavía un tabú político en China, y hablar de ello se considera inapropiado o arriesgado. La única opinión de los medios de comunicación se realiza desde el punto de vista del Partido Comunista: que fue una acción apropiada para asegurar la estabilidad. Cada año hay manifestaciones en Hong Kong contra la decisión del partido en 1989. La plaza de Tian'anmen se patrulla frecuentemente cada 4 de junio para impedir cualquier tipo de conmemoración. Tras el cambio en el gobierno central de 2004, muchos miembros del Gobierno han mencionado los sucesos de Tian'anmen. En octubre de 2004, durante la visita del presidente Hu Jintao a Francia, reiteró que "el Gobierno emprendió una acción determinada para calmar la tormenta política en 1989, que permitió a China disfrutar un desarrollo estable". También insistió en que el punto de vista del Gobierno respecto al incidente no cambiaría. En marzo de 2004, el Primer Ministro Wen Jiabao dijo en una conferencia de prensa que durante la década de 1990 se produjo una grave tormenta política en la República Popular China, a causa de la caída de la Unión Soviética y los cambios radicales en Europa del Este. Declaró que el Comité Central del Partido Comunista estableció con éxito una política de puertas abiertas y protegió el "transcurso del socialismo con características chinas". En enero de 2006, un trato con Google confirmó que el asunto es todavía muy sensible para el gobierno chino, pues la web china de Google (Google.cn), aplica restricciones locales a las búsquedas de información sobre la masacre de Tian'anmen, así como con otros asuntos como el independentismo tibetano, la prohibición del grupo religioso Falun Gong, considerado una secta por el gobierno chino, o las relaciones con Taiwán.
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