La tortura es degradante
Por Alberto Müller
La tortura, en todas sus modalidades y colores climáticos, es el método sistemático de los gobiernos opresores y tiránicos.
Y en esa lista de torturadores por excelencia, se aglomeran gobiernos despreciables para la historia humana contemporánea, como el de José Stalin en Rusia, Adolfo Hitler en Alemania, Pol Pot en Cambodia y Fidel Castro en Cuba, por citar los algunos más emblemáticos y recientes.
Un principio jurídico universal nos obliga a presumir, que todo ser humano es inocente, mientras no sea declarado culpable por la justicia.
Los testimonios de golpes físicos, descargas eléctricas, agresiones a testículos, uñas y órganos del cuerpo, simulacros de ahogamientos y fusilamientos, colgamientos en ángulos distintos, gotas de agua sobre el cráneo, introducción en zanjas de excrementos y prolongados aislamientos en condiciones infrahumanas, han sido parte del abecedario abusivo de este tipo de regímenes torturadores.
Lamentablemente el debate se ha abierto en los Estados Unidos, desde que el gobierno del presidente George W. Bush decidió aplicar la tortura ‘ligera’ a sospechosos de terrorismo.
Por supuesto, es justo aclarar que hay siglos de razones éticas y de respeto a la libertad, que diferencian al gobierno de George W. Bush con los regímenes tiránicos citados anteriormente.
Pero desde que la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos sancionó la suprema importancia de los valores de la libertad y del respeto a la persona humana, la tortura conceptualmente quedó abolida de los códigos de interrogatorios de los cuerpos de seguridad y militares del ejército de los Estados Unidos.
Si por alguna razón se aplicó transitoriamente lo que se denomina la ‘tortura ligera’ contra los sospechosos de terrorismo, como ha quedado evidenciado en los años de la administración del presidente W. Bush, debemos concluir que fue una mayúscula equivocación de interpretación jurídica de esos funcionarios.
La tortura, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y la Convención en Contra de la Tortura de Naciones Unidas de 1985, implica ‘trato cruel, degradante e inhumano a un prisionero y bajo ninguna circunstancia de guerra, de amenaza de guerra o de emergencia pública se puede invocar para aplicarla’.
También el Manual de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de 1992 expresamente prohíbe cualquier acto de violencia física, mental e intimidación con amenazas o insultos en los interrogatorios de cualquier prisionero.
Las coordenadas jurídicas que prohíben la tortura en Estados Unidos son claras y precisas, sin descontar el fundamento moral de respeto a la persona humana que sembraron en la conciencia estadounidense los Padres Fundadores.
El argumento que se arguye por los defensores de la ‘tortura ligera’, de prevenir actos terroristas, son incongruentes y carentes de fundamento moral, porque violan el sagrado principio de la presunción de la inocencia, que es uno de los pilares de la democracia contemporánea.
Diferenciar si la tortura es dura o ligera, es un excéntrico privilegio semántico, casi un sofisma, no apto para un país civilizado como Estados Unidos.
Al ciudadano hay que respetarlo por la naturaleza intrínseca de su dignidad humana y de ser hijo de Dios, no importa que sea un delincuente, un santo, o un sospechoso terrorista.
La tortura es abusiva desde todos sus ángulos y no debe justificarse en ninguno de sus matices dolorosos y degradantes.
Los Estados Unidos de la era del presidente Bush no debieron comprometer los valores de libertad y de decencia pública con métodos de abusos que quiebran la trayectoria moral de la historia estadounidense.
Esos métodos son entendibles en tiranos como José Stalin, Adolfo Hitler, Pol Pot y Fidel Castro, pero no en democracias humanitarias y libres como la norteamericana.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por Guillermo Arosemena Arosemena El Expreso de Guayaquil Para salir de la pobreza,...
25 de marzo, 2012Instituto Juan de Mariana Decía el gran Mark Twain: "No ande por ahí...
1 de junio, 2011Diario Las Américas Hay muchas razones por las cuales uno podría oponerse...
29 de octubre, 2012La Nación WASHINGTON.- Nadie está seguro de que lo peor haya pasado, aunque...
17 de marzo, 2010











