El rescate de Paquito
Por Helen Aguirre Ferré
Diario las Américas
La patria siempre se lleva por dentro. Eso lo sabe todo exiliado que no puede dejar de ver el horizonte sin recordar lo perdido. Aun los famosos sienten esta pena.
Cuando Paquito D’Rivera tenía apenas cinco años estudiaba música bajo la tutela de su padre Tito, un talento cubano del saxofón clásico y director de orquesta. Cumpliendo los diez años el niño tocó en el Teatro Nacional de La Habana donde recibió grandes elogios de críticos de música y más importante aún, del público, que nunca ha dejado de quererlo y respetarlo.
Paquito entró a formar parte de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba antes de cumplir los veinte años. De ahí, su fama y pasión musical ascendió. A los genios nadie los puede frenar. Se comprende que un músico necesite libertad para andar y producir, particularmente un músico de jazz como D’Rivera cuyo estilo es abierto y diverso. Por más que tratara, Paquito no podía con las presiones y limitaciones impuestas por un gobierno obsesionado por el control. Pidió asilo en España, dejando atrás esposa, hijo y patria.
Famoso pero perdido, Paquito tenía un número de teléfono que le cambió la vida. El exiliado llamó a las oficinas de Madrid del Comité Internacional de Rescate (IRC), una organización sin fines de lucro que, como el nombre implica, da apoyo a los necesitados. Esta indispensable organización está celebrando en estos días su 75 aniversario.
Inspirado por el inmenso Albert Einstein para rescatar a los judíos condenados al genocidio por los nazis en Alemania, el IRC ayudó a relocalizar muchos de ellos a los Estados Unidos. Durante la década de los cincuenta el IRC intensificó su asistencia a Alemania con el Proyecto Berlín proveyendo ayuda alimenticia a los atrapados en Alemania Oriental azotada esta vez por el comunismo soviético, a los húngaros desplazados y a millones de sudvietnamitas cuando Francia pierde frente a Viet Nam del Norte creando una crisis humana de refugiados en varios países incluyendo Laos y Cambodia.
En 1960, el IRC comienza a relocalizar a los cubanos huyendo de la misma amenaza que aún contagia al hemisferio. Abrieron oficinas en Miami para recibir el diluvio humano que escapaba de la revolución cubana. Luego, se amplió el programa para incluir a los haitianos que padecían bajo la dictadura de Duvalier. Cuando existe la necesidad, el IRC estrecha la mano dando ayuda cuando más falta hace.
Hoy en día, el IRC sigue cumpliendo con su misión. Actualmente, ayuda a más de cuatro millones de iraquíes desplazados, tiene una escuela para refugiados afganos en Pakistán así como ayuda a niñas y mujeres, víctimas de los crímenes mas espantosos en la Costa de Marfil.
Según el presidente del IRC, George Rupp, quien estuvo en Miami para celebrar el 75 aniversario del IRC, la misión está más globalizada pero se sigue definiendo en pocas palabras: “del peligro al hogar” (from harm to home).
En la celebración del aniversario en la Torre de la Libertad, donde lógicamente tenía que ser ya que allí estuvieron instaladas las oficinas del IRC, o el Refugio como le decían los cubanos, Paquito D’Rivera recibió un caluroso tributo. En el acto se incluyó un reconocimiento póstumo a la generosa filántropa Dolores Smithies, para ayudarnos recordar el indispensable servicio ofrecido por el IRC y que su obra depende de donativos personales. Desde una manicurista en Key Biscayne hasta un hombre famoso como Paquito D’Rivera todos somos iguales como seres humanos desplazados o perdidos y vulnerables en todo sentido. IRC protege al que lo necesita.
“No encuentro las palabras para expresar mi agradecimiento al Comité Internacional de Rescate por todo lo que me brindó. Cuando me exilié perdí mi primera esposa, mi hijo único y mi patria. El IRC me ayudó a sobrevivir,” dijo Paquito.
D’Rivera se pudo relocalizar a los Estados Unidos en donde rápidamente fue bien recibido por varios artistas incluyendo a Dizzy Gillespie, entre otros. No es de sorprenderse que D’Rivera tomara a su país adoptivo con fervor. Hace pocos días tocó en una fiesta privada ofrecida por Oprah Winfrey al quien todavía era el Presidente electo Barack Obama. Son muy pocos los músicos refugiados que han podido tener ese honor. Paquito logró rehacer su vida, tanto la pública como la privada.
Hace poco, un reportero le preguntó al premiado y querido músico qué era lo que deseaba para el 2009. D’Rivera respondió que poder entrar a y salir libremente de Cuba y actuar en el teatro Amadeo Roldán de La Habana frente a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. Mientras tanto, sigue realizándose como músico y hombre genial.
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