Guatemala: Salario mínimo por decreto y desempleo
Por Ramón Parellada
Siglo XXI
El gobierno actual, siguiendo la tradición de todos los gobiernos anteriores, decretó otro aumento al salario mínimo para todos los trabajadores, con excepción de los que laboran en las empresas maquiladoras.
Los argumentos para el aumento se basan en lo que puede comprar un salario en relación con la canasta básica. Algu-nos dicen que se trata de dignificar al trabajador y que es justo que ganen mucho más.
Ahora bien, ninguno de los argumentos anteriores tiene nada que ver con la realidad técnica de cómo se fijan los salarios ni con el tema de justicia. Se podrán argumentar lo que quieran a favor del trabajador pero nada ayudará esto a que exis-ta más empleo y mejoren los salarios reales del país. Si los aumentos salariales por decreto fueran la solución a la po-breza y al desempleo, entonces ¿por qué no haber decretado un aumento del 50%, como lo hizo el presidente hondure-ño o aún más? Porque el aumento de salarios por decreto causa desempleo. Lo que el Presidente hondureño acaba de hacer es condenar a los trabajadores de ese país a un gran desempleo.
El no haberle aumentado a las empresas maquiladoras en Guatemala es una aceptación clara de que el aumento por decreto causa desempleo. Ahora bien, qué inconsistencia el que no se quiera causar más desempleo en el sector de maquila, pero sí en el resto de empresas. ¿Irónico, no?
El salario, al igual que muchos otros precios, tiene un máximo y un mínimo. El máximo lo fija la productividad marginal del trabajo y depende principalmente de la cantidad de capital invertido (máquinas, herramientas, fábricas, etc.). Nadie puede pagar más de los ingresos que cubran los costos de un determinado puesto, incluido el salario. El mínimo depen-de de lo que estén pagando las demás empresas, o sea la competencia, y esto, a su vez, está determinado por cuánta gente quiere trabajar. Nadie puede pagar menos que lo que paga la competencia o las demás empresas; de lo contrario no conseguirá trabajadores.
Los aumentos salariales por decreto, independientemente del monto aumentado, siempre que estén por encima del salario de mercado causarán desempleo. La producción de un trabajador debe alcanzar para cubrir su propio salario; de lo contrario ese puesto desaparecerá.
Estos aumentos benefician a unos pocos trabajadores, los más productivos y los que tienen algún poder legal para rete-ner su trabajo a como dé lugar, en detrimento de los desempleados que verán cada día más difícil conseguir un trabajo y los menos productivos que perderán sus empleos.
El salario mínimo por decreto impide que un trabajador pueda trabajar por menos del salario fijado por el Gobierno aunque el trabajador quiera hacerlo. Muchas personas que hoy están desempleadas, o sea que no tienen ingresos, tienen prohibido aceptar un empleo por menos de la cantidad fijada en el salario mínimo. Luego, que no nos extrañe por qué existe tanta economía informal en Guatemala.
Si en verdad queremos que el país tenga más oportunidades de empleo y que existan mejores salarios en términos reales, entonces debemos buscar la creación de más empresas productivas. Para ello se deben flexibilizar las leyes laborales eliminando la obsoleta costumbre de fijar salarios mínimos por decreto y permitiendo la libre negociación entre trabajadores y empleadores, así como la libre movilidad de trabajado-res hacia empleos de mayor productividad.
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