Migración en España
Por Carlos Goedder
2001
“La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho”. Víctor Hugo
A Carolina, entre cuyos brazos dejé de ser un extranjero.
En España se ha adoptado una medida política polémica: será suprimida la contratación en su país de origen para trabajadores extranjeros. El fundamento de la medida sería la contracción económica española, la cual restringe la capacidad para crear nuevos empleos.
El soporte cuantitativo de la medida es frágil. la contratación en origen es una medida para traer trabajadores legalmente a cubrir plazas que los propios españoles desconsideran. Siguiendo al diario La Vanguardia: “el año en que la contratación en origen fue más numerosa fue el 2007: 178.340 personas. Si todos estos puestos hubieran sido cubiertos por desempleados españoles, el número de parados se habría reducido sólo en un 8,4%. Con los datos de julio cerrar el contingente de contrataciones en origen recortaría los desempleados en un 3,6%”.
En otro periódico español, Expansión, señalan las limitaciones entre la mano de obra española para cubrir vacantes: “por paradójico que parezca, con más de 2,5 millones de parados desempleados a muchos empresarios les sigue costando cubrir puestos de trabajo de baja cualificación en determinadas actividades que sólo los inmigrantes aceptan. El propio director del Inem Instituto de Empleo, el cual es una agencia estatal para ayudar a conseguir trabajo admitía recientemente que más de 70.000 ofertas de trabajo se habían quedado sin cubrir”.
La oficina del Inem en Cataluña, por ejemplo, señala que se carece de solicitudes de españoles para cubrir plazas como camarero, peón agrícola, médico, auxiliar de enfermería, cocinero, entre otras.
De hecho, la medida olvida el riesgo de retaliación. ¿qué tal si otras naciones procediesen de igual manera con trabajadores españoles? Uun número creciente de jornaleros españoles estarían yendo hacia la vecina Francia a trabajar en la vendimia, dadas las mejores oportunidades salariales (25.000 trabajadores, un crecimiento interanual entre el 15% y 20%).
Ciertamente, España está lejos de su pasado emigrante, cuando la penuria económica envió a la América a un sinfín de trabajadores cuyas remesas fueron esenciales para el crecimiento económico. Ahora España es un receptor neto de trabajadores y su desafío, más que cerrar el acceso a nuevos inmigrantes, consiste en integrar a los que ya se encuentran en suelo ibérico.
Por esto cobra aún más valor un estudio recientemente publicado por el Instituto de Estudios del Trabajo (IZA), en el cual tres autores vinculados a las universidades de Barcelona y Alicante analizan cómo se incorpora el capital humano extranjero en España.
El capital humano de los trabajadores inmigrantes representa la experiencia y educación que han adquirido en sus países de origen. Este capital humano suele tener una portabilidad imperfecta, esto es, su aprovechamiento es parcial en el mercado laboral y educativo que recibe al inmigrante.
Una forma de cuantificar este efecto es considerar cuántos inmigrantes están empleados en ocupaciones para las cuales están con capacitación superior a la requerida. El problema de la capacitación desaprovechada incluye dos dimensiones: incidencia e intensidad; mientras más años de formación académica y experiencia correspondientes al inmigrante queden sin aplicarse en el empleo, mayor es el desequilibrio. El desafío para la nación que acoge al inmigrante es conseguir que las capacidades importadas sean colocadas en su uso más eficiente y remuneradas equitativamente.
Los autores del estudio consideran siete regiones de origen para los trabajadores inmigrantes en España: economías desarrolladas; cono sur de Sudamérica (Argentina, Chile y Uruguay); resto de América Latina (especialmente Colombia y Ecuador); Europa del este (mayoría de Bulgaria y Rumania); Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez); resto de Africa (se incluye en América Latina a Guinea Ecuatorial, donde el castellano es idioma oficial); finalmente, “Asia y resto del mundo”.
Se emplearon regresiones econométricas a partir de cifras correspondientes al censo y estadísticas laborales. Uno de los modelos revela que los inmigrantes recién llegados tienen una probabilidad mayor en 13,3% que los propios españoles de tener cualificaciones superiores a las requeridas por su empleo. En modelos más elaborados se encuentra que tal diferencial probabilístico es aún mayor para europa del este (hasta 25,9%), Magreb (hasta 28,5%) resto de Africa (17,7%) y Asia (15,5%). tal resultado coincide con las encuestas donde los propios inmigrantes consideran si su cualificación es excesiva para el trabajo que ocupan; entre el 11% y el 38% promedio de estos colectivos se sienten en tal situación.
Los conocimientos educativos más aprovechados en españa corresponden a inmigrantes de naciones desarrolladas y el cono sur. en cuanto a la experiencia, los resultados del estudio encuentran mejor transferencia para quienes vienen del cono sur, resto de América Latina y el Magreb, mientras que los asiáticos tienen la menor portabilidad.
La tasa de asimilación es lenta en españa: un inmigrante medio necesitaría hasta 15 años para encontrar empleo en sintonía con sus altas cualificaciones. En el caso de asiáticos y africanos subsaharianos sería aún más demorado.
Esto es lo verdaderamente alarmante para la nación hispánica, donde los inmigrantes representaban menos del 1% de la población total en 1991 y al inicio de 2007 ya constituían el 10% (4,5 mill. de inmigrantes).
CEDICE
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