El Salvador: ¿Por dónde viene la pelota?
Por Manuel Hinds
El Salvador
Mucha gente buscó en las secciones económicas del Programa de Gobierno del FMLN los signos de si dicho partido intentaría eliminar la libertad económica, para instaurar un régimen de corte marxista como el del discurso de la jerarquía del partido. Los buscaron en vano en dos sentidos de la palabra. Primero, aunque hay en el programa ciertas medidas que serían muy negativas para el país –tales como el control de precios y lo que parece ser la nacionalización del mercado petrolífero, para darle un monopolio al ALBA de Hugo Chávez–, el programa no contiene medidas que romperían la columna vertebral de una economía de mercado. Con las excepciones mencionadas y algunas otras similares, la parte económica del documento plantea ideas consistentes con una economía de mercado, basada en la libertad económica y la competencia.
La búsqueda de la clave de las intenciones del FMLN si ganara las elecciones presidenciales en la parte económica del documento fue vana también, porque es vano buscar algo en un lugar en donde no es lógico que esté. Los objetivos del FMLN son políticos, tienen que ver fundamentalmente con la forma del Estado, y es allí en donde hay que buscar las claves de sus intenciones. Esto es totalmente lógico porque el manejo de la economía es una consecuencia de la concepción del Estado. Usted no tiene que especificar que va a eliminar la libertad económica si arma un sistema en el que la libertad desaparece por principio. La pérdida de la libertad económica se dará por añadidura una vez que las instituciones que la fortalecen y dan vida hayan desaparecido.
Por esta razón, todos los intentos pasados y actuales para establecer regímenes totalitarios no han comenzado por la parte económica sino por la parte política. En lo primero en lo que se han concentrado estos regímenes es en destruir las instituciones que pueden defender las libertades y, en particular, las que dan forma a la democracia representativa. Este tipo de democracia es el que rige a todos los países libres y, en realidad, es el único tipo de democracia que existe en la práctica. Es el sistema en el cual los ciudadanos eligen periódicamente representantes que conducen al país en representación de ellos.
La democracia directa –es decir, la democracia en la que la población entera toma las decisiones necesarias para conducir a la sociedad– es posible solamente en poblaciones que son muy pequeñas, en donde es fácil reunir a todos los pobladores en un lugar que permita escucharlos a todos y que confrontan problemas poco complicados y fáciles de entender. En cualquier país, incluyendo los pequeños como el nuestro, la complejidad de los problemas vuelve totalmente irrealista la idea de la democracia directa. Una sociedad moderna democrática sólo puede manejar estos problemas a través del sistema representativo.
La moda entre los populistas en Latinoamérica como Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega, sin embargo, es la de instaurar la democracia directa, dando autoridad a referéndums y otros mecanismos que aparentemente transfieren el poder a los ciudadanos, sin intermediación de partidos políticos o de representantes.
¿Por qué podrían estos partidos desear la instauración de este tipo de democracia? Hay por lo menos dos respuestas a esta pregunta: Primero, es ideal para la aplicación de la máxima de “divide y vencerás”. Con este tipo de democracia es bien fácil fragmentar al pueblo, de tal manera que ningún grupo ciudadano pueda acumular el poder necesario para enfrentarse al gobierno. Imagine que usted es el gerente de una empresa en la que todos los accionistas tienen un voto y que quiere manejarla en contra de los intereses de los accionistas. La mejor manera de lograrlo es mantenerlos separados y no permitir la representación de acciones. Si la permite, los accionistas se organizarían y lo echarían a usted. En cambio, si cada quien está aislado de los otros y no hay representación, usted puede mantenerlos siempre en conflicto de unos con otros para usted hacer lo que dé la gana.
Una segunda razón para proponer la democracia directa es que ésta abre la puerta para establecer los comités de cuadra que ejercen la dictadura al nivel más cercano a la vida de la gente. Con la sociedad entera dividida, sin partidos políticos y otras instituciones representativas, los comités de cuadra se convierten en dueños de vidas y haciendas. Si usted logra esto, ¿para qué necesita decir que usted va a destruir al sector privado y a la economía del mercado? Ellos solos caerán por su propio peso. Eso es lo que está pasando en Venezuela y está comenzando a pasar en Nicaragua, en donde la esposa del presidente, Rosario Ortega, maneja los grupos locales, tipo comité de cuadra, que son los que están imponiendo la tiranía en el pueblo.
El lenguaje que el programa de gobierno del FMLN usa en todas las secciones en las que trata de la estructura del Estado es muy similar al usado por Chávez y sus seguidores para tratar de quitar la libertad a sus conciudadanos y de perpetuarse en el poder en tiranías arcaicas. Es allí donde está la clave del peligro que la elección del FMLN puede representar para el país, y en donde están las preguntas que hay que hacer al FMLN con respecto a lo que haría en el poder.
El autor es Máster en Economía, Northwestern University y columnista de El Diario de Hoy.
- 28 de septiembre, 2026
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- 1 de octubre, 2012
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