Priorizar, analizar y ejecutar
Por José Raúl González Merlo
Prensa Libre
Cuando uno está más abrumado de problemas es precisamente cuando se debe usar una metodología inteligente para resolverlos. Como no es posible solucionar todos los problemas al mismo tiempo, es necesario priorizar. Si nuestros políticos —gobernantes— aplicaran esta metodología, otro gallo nos cantaría.
Durante las campañas electorales, nuestros políticos adoptan una postura de superhombres, pretendiendo tener una solución para cada uno de nuestros problemas. El candidato Colom, por ejemplo, presumía de contar con un plan de gobierno de miles de páginas. Sin embargo, al llegar la realidad de la asunción al poder, inevitablemente se les aplica el refrán de “El que mucho abarca, poco aprieta”. Abrumados por los problemas, quieren darle solución a todo al mismo tiempo, y por ello no pueden dar solución a nada. Peor aún, terminan creyendo que es un problema de falta de fondos y, por ello, consistentemente solo andan viendo cómo gastan más cada año. Para muestra: el presupuesto récord de 50 mil millones de quetzales del año entrante.
A todos los guatemaltecos nos hubiera ido mucho mejor si nuestros políticos siguieran los consejos de Bjon Lomborg, politólogo danés, fundador de la organización llamada el Consenso de Copenhague. Durante su reciente visita a Guatemala, divulgó su metodología para priorizar, analizar y atacar los más importantes problemas nacionales, comenzando por aquellos que ofrecen mayores beneficios en relación con su costo. La metodología es terriblemente simple y de gran sentido común. No obstante lo anterior, pocas veces aplicada en el sector público.
El problema para aplicarlo en la administración pública es que los políticos deberían aceptar que tendrán que decir no a la mayoría de las “demandas del pueblo”. En otras palabras, tendrán que dejar de mentir. Tendrían que admitir, también, que no pueden resolverlo todo, y que, con suerte, durante su régimen, podrán hacer un puñado de cosas, si las implementan bien. En el caso de nuestro país, no hay por dónde perderse. La seguridad y el empleo son las preocupaciones básicas del pueblo. Podemos agregar a eso un par de objetivos concretos en materia de salud y nutrición; por ejemplo; pero no muchos más, porque ni harán uno ni otro bien. Foco, prioridades y buena implementación; las cualidades más importantes de una buena administración pública.
Todavía no vemos esas cualidades en nuestro gobierno. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, el hecho de que el tema de la seguridad haya tocado la intimidad del presidente quizás tenga un efecto positivo. Lo importante será que el foco en la seguridad se extienda a toda la Nación, y no solo a la figura del presidente.
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