Venezuela: Después de Santander, ¿qué?
Cuando en diciembre de 2006 un referendo político rechazó la Carta Magna que ampliaba sus poderes y eliminaba las trabas a la reelección, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, vio cómo se estancaban sus proyectos de implantar en el país un modelo socialista del siglo XXI. Dos años después, ese escenario parece haberse desvanecido.
El anuncio hecho este viernes por el grupo español Santander, que confirmó la existencia de negociaciones con el gobierno venezolano para la venta de su filial Banco Venezuela, es sólo una de las operaciones que Chávez ha logrado concretar en su cruzada nacionalizadora. Pero está lejos de ser la última porque los sectores de alimentos, salud privada, aseguradoras y automotriz ya se encontrarían entre los próximos movimientos del gobierno venezolano.
“No creo que venga un proceso de nacionalización de la banca, pero Chávez no se detiene en esto. Los sectores estratégicos parece que son permeables y podría buscar empresas de alimentos, farmacéuticas o de salud”, manifestó el director de la firma local de análisis Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros.
“El Gobierno ya venía desarrollando la banca estatal y con la adquisición de Banco de Venezuela, que tiene un valor estratégico por su cobertura geográfica, amplía y consolida su presencia (en todo el país)”, dijo José Grasso, jefe de la consultora financiera Softline.
Con esta medida, Chávez avanza en sus objetivos de potenciar definitivamente la banca estatal y concretar, así, un nuevo capítulo de la agenda estatizadora que implantó en 2007, y con la cual pretende convertir al Estado en el principal actor económico del país.
Según los analistas, Venezuela buscaría imitar el modelo brasileño en el que empresas estatales conviven con bancos privados. De hecho, si llega a materializarse la negociación, el país se convertiría en el principal agente bancario de la nación y en la tercera mayor entidad en importancia por activos y depósitos.
Pero los dardos podrían apuntar ahora a los sectores en los que aún el mandatario no ha intervenido mayormente, como es el caso de las aseguradoras, y las industrias farmacéutica y automotriz. “Es probable (que haya más estatizaciones). Por ejemplo, un claro objetivo del Gobierno es tener una red nacional eficiente de distribución de alimentos que con sus actuales programas no ha podido cumplir,” expresó César Aristimuño, de la consultora Aristimuño, Herrera & Asociados.
Sin embargo, y pese a las críticas de economistas y empresarios, las medidas nacionalizadoras son bien recibidas por el sector de menores recursos del país. “La expropiación se plantea como una participación del Estado en los sectores productivos con la que la población más humilde recibirá una mejor atención a sus necesidades, y eso es mayoritariamente respaldado,” dijo Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis.
Para abrir el camino hacia la nacionalización en el sector bancario, Chávez aprobó este jueves 26 leyes y entre ellas se incluyó una anticipada reforma al sector bancario. Una medida que fue votada justo el día en el que vencían los poderes presidenciales especiales del mandatario venezolano y cuando habían pasado 18 meses desde que el Congreso le otorgara la facultad de emitir leyes sin consulta.
Las normas, divulgadas sin detalles por la Gaceta Oficial, incluyeron cambios a estructuras legales preexistentes, como la reforma parcial a la Ley General de Bancos y a sectores financieros de Venezuela, programas de vivienda y leyes para el sector de seguridad y soberanía alimentaria.
Según la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, actualmente se está discutiendo la renovación de la llamada “Ley Habilitante”, que permite al presidente aprobar leyes en materia económica, política, social, seguridad y defensa, sin la aprobación parlamentaria.
El costo de la nacionalización. En cuánto al precio que el Estado venezolano podría llegar a pagar por Santander, analistas de bancos de inversión apuestan por un amplio rango que sobrepasaría los US$1.600 millones. Un monto que, sumado a la compra de armas a Rusia recientemente anunciada por el gobierno de Hugo Chávez –cuyo precio fluctúa entre US$1.000 millones y US$2.000 millones– podría desviar fondos claves para financiar una recompra de deuda venezolana, según JP Morgan.
Un tema clave para los inversionistas internacionales y que quedó en evidencia este viernes cuando, tras conocerse el anuncio de Santander, los bonos soberanos de Venezuela experimentaron una caída de 0,67% tras un descenso de 0,33% el día anterior, de acuerdo con el Indice Plus de Bonos de Mercados Emergentes de JP Morgan (EMBI+). Quizá la señal más evidente de que el mercado continuará nervioso frente a los próximos movimientos nacionalizadores de Chávez.
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