El actor perdió el escenario
Por Armando Pérez Roura
Diario Las Americas
El moribundo ex-comandante Fidel Castro Ruz, en el verano del 2006 se retiró de la escena política cubana y por este mismo medio dijimos que esa decisión de abandonar el poder, la había tomado única y exclusivamente obligado por una grave circunstancia que lo tenía fuera de la realidad, porque “en su sano juicio” él no le hubiese dejado el “mando” a nadie.
El tiempo ha transcurrido y aunque es evidente que tiene serias limitaciones en la expresión oral, en sus “reflexiones” que es muy probable sean hechas por alguno de los integrantes de su equipo de redactores, están escritas en su misma cuerda, es la misma postura prepotente y agresiva, y sin lugar a dudas, le puso un freno a las famosas “aperturas” económicas anunciadas por el tirano sustituto y el país cayó nuevamente en el esteticismo que ha marcado el castrismo en casi cincuenta años.
Para el tirano lo único verdaderamente importante era su permanencia en el poder, nunca reparó ni en la crueldad de los métodos que puso en práctica para lograrlo, ni se detuvo ante los horrendos crímenes que cometió para sustentarlo y siempre que las circunstancias lo requerían, manifestó su máxima; que no se podía dejar ni un resquicio abierto porque “el poder se iba”. Y ese riesgo no lo puede correr ni su “familia” ni él, porque sabe que en cualquier lugar del mundo donde pudieran encontrar albergue la mano de la justicia los alcanzaría, hay demasiada sangre derramada por el medio para poder salir ilesos.
A propósito de las sanciones que merece el carcelero más feroz de estos tiempos, él ha recibido ya un castigo muy grande, el peor que puede recibir un ególatra: ser testigo de su funeral, asistir a su entierro político y percibir el desprecio del pueblo que tantos años mantuvo bajo su bota y por si fuera poco tiene que haber “rabiado” por la tranquilidad y el alivio manifiesto de quienes fueron sus rehenes por casi cinco décadas, por el solo hecho de no escuchar sus discursos y no tener que participar en sus agotadoras “marchas”. Y como colofón de sus largos meses de “enfermedad”, en la isla no lo menciona nadie, es una reacción muy especial del pueblo que aun manteniendo sobre sus cabezas la infernal tiranía castrista, no quieren ni saber del ex-comandante.
De todas formas es evidente, si realmente y en alguna medida salió del letargo en que lo tenía su gravedad, se dio cuenta que “los cambios” económicos que su hermano estaba pretendiendo hacer, violaban sus “disposiciones” y aunque fuesen “máscaras”, ponían al descubierto lo férreo y brutal de su control sobre la población que no le permitía ni el acceso a comprar un equipo electro-doméstico por imprescindible que este fuera para la familia.
Lo cierto es que está furioso, se siente como un reyezuelo sin corona y tan grande es su soberbia que no ha tenido ni control para al menos disimular su enojo: lo que hizo con la Unión Europea por la suspensión de las sanciones a Cuba, fue una muestra mas de su ira y su mala educación al calificar el hecho de “enorme hipocresía” y si nos referimos a su mensaje a las FARC, es irritante: “…no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas” porque según él “…en los últimos cincuenta años, los que lo hicieron no sobrevivieron la paz”. A estas alturas, es el único que categoriza a las FARC como una fuerza política, porque hasta los más fieles “amigos” de otros tiempos, han recogido cordel, es demasiado evidente, la destrucción de la guerrilla, ¿quién puede negar su filiación terrorista y narcotraficante? Otro de la misma ralea como Fidel Castro, pionero en el método de los secuestros, como lo hizo en Cuba con Fangio el argentino corredor de automóviles.
Su rabia debe ser creciente, la situación interna del país parece que se le ha ido de la mano y aunque en sus “últimas” reuniones con mandatarios y funcionarios extranjeros, se ha puesto según lo publicado, a hablar de la “hambruna” mundial, no mira para la miseria en que tiene sumida a la isla por décadas de mandato, de acuerdo con lo publicado por agencias noticiosas radicadas en el país y con la opinión de los especialistas, la situación de los cubanos es cada vez más crítica por la mala administración castrista, el supuesto plan para poner en marcha la agricultura, se detuvo y está paralizado completamente. Ese tema de la comida del pueblo a él no le importó nunca y ahora muchísimo menos, porque su “talento”, si le queda algo, es para buscar reconocimiento nacional e internacional, él sabe que para eso no le queda tiempo, sólo grita para ver si alguien lo oye.
Como dicen los astrólogos, el ex-comandante parece que está mal aspectado, tiene los astros retrógrados, porque hasta su alumno predilecto, Hugo Chávez que hace apenas unos días lo llamó “padre nuestro” y además se entrevistó con él para pedirle consejos, salió de pronto el día 6 de julio con una declaración que no parece ajustarse a los deseos de su “papá” como le ha llamado en otras ocasiones: “reiteró su deseo de normalizar relaciones con Estados Unidos, gane quien gane en las elecciones”.
La verdad es que no parece probable que esta postura se ajuste a los deseos del tirano, más bien pudiera catalogarse de una “desobediencia”. Lo cierto es que los tiempos han cambiado y Fidel y su política a fuerza de derrotas continuadas, se han ido quedando atrás y absolutamente a nadie le interesan sus opiniones, ya no tiene armas con que sustentarlas, pasó a la historia como un actor al que le quitaron el escenario.
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