Bush, en busca de un éxito diplomático antes de dejar la Casa Blanca
Por P. Parameswaran
AFP – La Nación
WASHINGTON.- La esperada declaración de Corea del Norte sobre su polémico programa nuclear derivó ayer en dramático cambio en la posición del presidente norteamericano, George W. Bush, otrora inflexible con el régimen de Pyongyang y que ahora busca un éxito diplomático para dejar como legado antes de abandonar la Casa Blanca.
Con su decisión de levantar las sanciones comerciales a Corea del Norte y retirar ese país de la lista de Estados que apoyan el terrorismo, Bush dio un giro drástico respecto de su postura inicial frente a esa nación, a la que incluyó en el “eje del mal” en 2002, junto a Irán y al Irak de Saddam Hussein. El mandatario norteamericano apunta, así, a lograr una victoria diplomática que mejore en algo un legado en política exterior marcado por la impopular guerra en Irak.
No obstante, los analistas advirtieron que la declaración norcoreana dejó de lado la decisiva cuestión de las armas nucleares secretas de Pyongyang y manifestaron sus dudas respecto de las verdaderas intenciones del régimen comunista, que en el pasado se mostró remiso a cumplir sus compromisos. Esta misma declaración llega con seis meses de retraso, recordaron.
“Parece que el gobierno de Bush está interesado en llegar a un acuerdo, aunque no sea completo”, dijo Bruce Klingner, ex funcionario de la agencia norteamericana de inteligencia (CIA) y experto en Corea del Norte. “Son deliberadamente vagos para alcanzar los acuerdos, pero el problema es que esa vaguedad juega en su contra y permite diferentes interpretaciones”, agregó Klingner, que trabaja en la Heritage Foundation, en Washington.
Con un gesto sin precedente, Bush ya había enviado una carta personal al presidente norcoreano, Kim Jong-Il, en diciembre pasado, en la que hablaba de la posibilidad de normalizar las relaciones si el líder comunista revelaba completamente sus programas nucleares antes de que él terminara su mandato, en enero próximo.
Sin “ilusiones”
El desafío que enfrentará ahora la Casa Blanca será verificar los datos entregados por Corea del Norte. El mismo Bush expresó ayer cierto escepticismo, al admitir que no se hacía “ilusiones”.
Los analistas advierten que, aunque la declaración de Corea del Norte reviste importancia (es la primera vez que Pyongyang permite una mirada profunda sobre su programa nuclear), es sólo un paso hacia la desnuclearización de la península coreana. Todavía queda por ver cuál es la verdadera disposición del régimen comunista a renunciar a su programa nuclear, su carta más valiosa en la mesa de negociaciones.
Asimismo, los analistas recuerdan las versiones según las cuales Corea del Norte ayudó a Siria a desarrollar un programa nuclear, antes de que un ataque israelí destruyera las instalaciones en ese país árabe.
“Nadie sabe cómo se comportará Corea del Norte y nadie puede dar por seguro que las seis partes [en referencia a los seis países que mantienen negociaciones con Pyongyang] mantendrán el consenso”, dijo Jon Wolfsthal, experto nuclear del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington (CSIS, por sus siglas en inglés).
Trampas
Wolfsthal señaló que, si el objetivo final es asegurarse de que Corea del Norte no posea armas nucleares y no pueda producirlas, la declaración debería haber abarcado todos los programas nucleares, incluido el de enriquecimiento uranio. Al igual que el plutonio, el uranio enriquecido puede utilizarse para desarrollar armas atómicas.
Pero la declaración de Pyongyang sólo incluye información sobre su programa de plutonio y no aborda el tema del armamento, sino sólo los materiales, las instalaciones y los equipamientos nucleares, según reconoció anteayer el negociador estadounidense, Christopher Hill. “El armamento deberá ser detallado en una fase ulterior”, declaró el diplomático.
Según el ex inspector de armas nucleares de las Naciones Unidas David Albright, Pyongyang estará bajo estrecha vigilancia por “haber hecho trampas en el pasado”.
Michael Green, ex responsable para Asia del consejo de seguridad de la Casa Blanca y también analista de CSIS, advirtió que Bush debe dejar muy clara su disposición a restablecer las sanciones contra el régimen comunista, para poder mantener su “capacidad de presión” sobre Pyongyang. Green recordó que el informe de Corea del Norte “llega después de que ese país efectuara una prueba nuclear, engañara en sus declaraciones sobre sus actividades nucleares y ayudara a Siria”.
Pese a este escepticismo generalizado, hay cierta esperanza de que Corea del Norte abandone efectivamente su plan nuclear. Después de todo, si Estados Unidos cumple con su promesa de retirar a Pyongyang de su lista de regímenes que apoyan el terrorismo, el empobrecido país asiático tendrá acceso a organizaciones financieras como el Banco de Desarrollo Asiático y a créditos que necesita con urgencia. Esto ocurre en momentos en que la ONU volvió a advertir sobre el agravamiento de la crónica falta de alimentos y otros productos, que sufre Corea del Norte.
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