Petróleo obliga a aerolíneas a ajustarse el cinturón
Tal como cuando un avión sufre una falla técnica y el piloto está obligado a llamar a la torre de control, las aerolíneas mexicanas Volaris, Alma, Aviacsa, Aeroméxico, Mexicana e Interjet presentaron esta semana un pedido a las autoridades de su país para que los ayuden a paliar el impacto del aumento en los combustibles en sus operaciones.
“Lo que estamos proponiendo (las seis aerolíneas), es que se homologue la política de precios (de combustible) a todo el sector transporte”, dijo el director general de la primera aerolínea de bajo costo mexicana, Interjet, José Luis Garza a la agencia de noticias Reuters. “Es inadmisible que en una misma industria exista una barrera de competitividad. Tenemos que tener condiciones parejas de competencia, ¿por qué un autobús de lujo, con el cual competimos, puede cargar combustible barato?,” comentó Garza al referirse al subsidio de US$ 19.000 millones del gobierno mexicano a los combustibles anunciado esta semana (ver “Escenario energético mexicano se complica”).
Garza asegura que Interjet tenía proyectado gastar un 24% de sus ingresos en la compra de combustible, pero hoy esa proporción es del 48%. Y es que con el precio del barril de petróleo a US$130, el precio del kerosene se ha elevado un 245% y ya representa un tercio de los gastos totales del negocio aéreo y tres veces lo que se paga por los aviones, dicen ejecutivos como el director de Interjet.
Pero la situación de Interjet y las aerolíneas mexicanas no es aislada. Compañías como las británicas Silverjet, British Airways ya han anunciado que aumentarán el costo de todos sus vuelos para compensar el incremento en los precios de los combustibles.
A ellas se suman la estadounidense American Airlines y la española Iberia, cuyo presidente, Fernando Conte, explicó a mediados de semana que las aerolíneas se enfrentan a una de las peores crisis de su historia debido al “brutal incremento del precio del petróleo” que las ha obligado a encarecer el precio de sus billetes, aseguró Conte.
El ejecutivo agregó que el colchón que suponen las compras previas de fuel –la empresa tiene garantizado el 48% de su consumo en 2008 a un precio medio de US$83 por barril- y el bajo precio del dólar frente al euro ya no sirven para mitigar parte del impacto del precio del crudo. Por lo tanto, Iberia se verá obligada a aumentar sus precios por sobre el IPC.
La medida no fue para nada aplaudida por el presidente de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Giovanni Bisignani, quien advirtió este viernes que el alza traducirá en una notoria disminución del transporte aéreo.
Una noticia nada alentadora si se considera que éste apenas ha crecido 4% en lo que va de 2008, frente al 6,7% de hace un año. Por estas razones, el presidente de IATA califica la perspectiva de la industria como “severa” y no parece un juicio exagerado en medio de un escenario en el que grandes compañías aéreas se han visto obligadas a retrasar sus planes de expansión, reorganizar sus rutas para ahorrar combustible, despedir personal y soportar aumentos de costos de casi un 300%.
Con el cinturón bien ajustado
En medio de este oscuro panorama surgen algunas luces, como la propuesta del vicepresidente de Marketing y Ventas de aviación comercial de la empresa aeronáutica brasileña Embraer, Alex Glotk, quien sugiere a las compañías de servicios de transporte aéreo adquirir aviones más pequeños y cubrir más destinos, tal como lo ha hecho la aerolínea TACA, que figura entre sus clientes.
Si se tiene la visión de servir a pocos pasajeros hacia más destinos se puede lograr algo”, dice Glotk, y el presidente de TACA, Roberto Kriete, coincide con esta apreciación. Los jets comerciales pequeños compaginan con las necesidades de mercados pequeños, dice el ejecutivo, quien ya encargó para TACA 11 aeronaves Embraer con capacidad para 96 pasajeros a un costo de $379,5 millones.
Otro ejemplo es el de la aerolínea franco-holandesa AirFrance-KLM, que a principios de esta semana anunció la firma de un acuerdo con el grupo holandés de tecnología AlgaeLink para producir combustible a partir de algas, con el fin de utilizarlo como carburante para aviones. Tras suscribir el acuerdo, el director financiero de AlgaeLink, Peter van den Dorpel, confirmó que si todo funciona de acuerdo a lo esperado, la empresa comenzaría a suministrar a KLM este nuevo combustible elaborado a partir de algas cultivadas en Holanda y España a finales de 2008.
Pero AirFrance-KLM no es la única aerolínea decidida a utilizar combustibles alternativos. La alemana Lufthansa también experimenta desde hace años con mezclas de biomasa líquida, carbón y gas, no sólo para paliar los altos precios del crudo sino también para reducir sus emisiones de carbono.
Sin embargo, casos como los de estas dos aerolíneas europeas aún son aislados porque la mayor parte de las compañías aéreas del mundo aún ve en el kerosene su única opción energética. Y mientras el precio del barril de petróleo siga a US$130, sólo quedará seguir soportando las turbulencias sin desabrocharse el cinturón.
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