El racismo es un elefante que aún arrastra EE.UU.
El Comercio, Quito
Entrevista de Olga Imbaquingo a la historiadora Elizabeth Durhman.
Con un candidato demócrata negro que probablemente será el nominado, otra vez suenan las campanas del racismo. ¿Significa que esa realidad apenas está bajo la superficie?
El racismo está sobre y bajo la superficie, y muy presente en nuestra historia. Vivimos acompañados del pasado todo el tiempo y la discusión actual sobre racismo está haciendo pensar a la gente en qué país está viviendo y qué país le gustaría construir para vivir y esta campaña política calza perfecto en este debate. Barack Obama se ha convertido en la figura representativa del tipo de país que podría ser, porque hay una directa relación entre pobreza y el color de piel. Este es un asunto racial, sí, pero también es de cómo está construida la estructura económica de Estados Unidos.
¿No hay esperanza de superar el racismo?
Si el racismo es más abierto o más cubierto no es la pregunta correcta. Lo correcto es preguntarse qué está pasando ahora. Y lo que vemos es una enorme disparidad de encarcelamientos entre blancos y negros y latinos. Son políticas que criminalizan generación tras generación, porque son pobres y minorías. No creo que la campaña de Obama hará algo frente a esto. Tampoco creo que los políticos van cambiar esta realidad, pero la gente se siente esperanzada con Obama y eso es bueno.
El racismo es el elefante blanco en la habitación y nadie quiere reconocer ni nadie quiere resolverlo. ¿Se siente optimista de que éste será el tiempo ideal para al fin visualizar un cambio?
Un escritor palestino se autodefine como un “pesoptimista” (pesimista y optimista a la vez). Yo también soy una “pesoptimista”. Soy optimista porque la historia en sí es optimista, cuando hay cambio y movimiento siempre hay esperanza, pero también soy realista y veo momentos peligrosos cuando hay gente que dice que si Obama gana la nominación y llega a la Presidencia, el racismo será algo del pasado y que ya no tenemos que pensar más en la raza. Pensar así es superficial y estar ciegos frente a la realidad.
¿La raza será un factor que jugará un papel determinante en las elecciones?
Hillary Clinton ha intentando describirse a sí misma como la representante de la clase trabajadora blanca del país. Ella ha jugado con el factor racial, envió mensajes de que los blancos no pueden ser representados por un negro.
Los republicanos utilizarán en todo su espectro la carta racial para la campaña…
Hay la probabilidad de que muchos blancos se queden en casa el día de las votaciones si Obama es el candidato. El Washington Post y el Financial Times revelan que en las encuestas hay gente que dice que votará por Obama, pero quizá no dice la verdad. La incapacidad de reconocer que esta es una sociedad de prejuicios raciales es que los blancos saben que no es apropiado hablar en términos de raza pero actúan racialmente.
¿Por qué es mejor no hablar cuando hechos racistas se ven por doquier?
Porque es como querer desafiar las estructuras de las que se beneficia la sociedad blanca. Es una realidad material que incluso la clase trabajadora se favorece, excepto los muy pobres. Hay una tragedia en el país, que dice que lo que los blancos pierden, ganan los negros. La promesa del movimiento impulsado por Martin Luter King fue que se entienda que la justicia social y los derechos civiles son para todos.
Desde el comienzo de la campaña, el mundo se está preguntando si EE.UU. está listo para un presidente negro. ¿Qué piensa usted?
En 1954 se acabó con la segregación racial en las escuelas públicas. Se coincidió en que se terminaba, la cuestión era qué tan rápido, pues había gente que sugería hacerlo gradualmente. Thurgood Marshall, presidente de la Asociación para los Avances de la Gente de Color, recordó que el esclavismo se había terminado 90 años atrás y que para él eso ya había sido demasiado gradual. No importa, subjetivamente, qué esta pensando la gente en términos racistas, yo me pregunto más bien por qué no estamos listos para poner fin a la elección de políticos millonarios, blancos y dueños de petroleras y por qué no estamos listos para elegir a políticos que nos hagan reflexionar acerca de quiénes somos como país.
¿Y por qué no están listos?
Una de las grandes tragedias del racismo es que los veteranos y los trabajadores blancos piensan que tienen cosas más en común con George Bush que con otro trabajador, sea inmigrante o negro. La blancura crea una identidad común en ellos.
¿Como lidiar con los prejuicios raciales que enfrentan los voluntarios que trabajan para la campaña de Obama en áreas blancas?
Esa historia no me sorprendió. Eso nos dice que el elefante está en la habitación. Obama no quiere hablar de ello porque considera que el tema divide, pero estamos divididos desde hace mucho tiempo. Sería bueno tener un Presidente negro para proporcionar una esperanza a esa masa de juventud de color y que se vean ellos mismos en el futuro, el problema es que Obama no es una figura que diga aquí estoy y estoy orgulloso de ser negro, si lo dijera sería diferente.
Elizabeth Durhman estudió en la Universidad de Michigan, es especialista en historia trasnacional de Estados Unidos y diáspora africana.
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