La recuperación en Fiat: El milagro de Turín
Algunas transformaciones corporativas son el resultado de un gran cambio en la estrategia. Nokia, por ejemplo, era un desordenado conglomerado de los bosques de un país báltico hasta que abandonó las botas de goma y el papel higiénico y se concentró en teléfonos móviles.
Algunas son la consecuencia de un brillante nuevo invento. Apple sólo era un jugador pequeño del mercado de los computadores personales hasta que inventó el iPod. Y algunas son generadas cuando se dan cuenta de que la compañía ha perdido su rumbo y que necesita focalizarse, una vez más, en aquello en que es buena.
Fiat pertenece a esta última categoría; y su historia de recuperación tras haber sido una de las compañías más enfermas de la ya complicada economía europea, tiene lecciones para otros fabricantes de automóviles.
Fiat ha sido por mucho tiempo sinónimo de la industria italiana: celebrada, en sus mejores tiempos, por hacer bellos proyectos un poco afectados por la inflexibilidad de su lugar de trabajo y un manejo burocrático. En ese momento llegó Sergio Marchionne, en 2004, cuando la mayor parte de esa belleza no existía y la rigidez se había vuelto esclerótica. Nacido en Italia, pero educado en Canadá y con conocimientos profesionales de negocios fuera de la industria automotriz, Marchionne combinaba un sentido de alguien de adentro que sabe como funciona el sistema con una visión de alguien foráneo que podía ver cuán extremadamente necesario era hacer un cambio. Se las arregló para lograr que políticos locales, sindicatos y banqueros lo apoyaran al mostrarles claramente y desde un comienzo que restauraría a Fiat, reconstruyendo en vez de sólo golpear y quemar.
Marchionne se enfocó en hacer Fiat más flexible. Atacó la masiva deuda de la compañía, en parte persuadiendo a General Motors para que pagara US$ 2 mil millones para deshacerse de la obligación de tomar Fiat que había lanzado en días más felices. Con la ayuda de un asunto de derecho, él fue capaz de pagarle a los bancos a los cuales Fiat les debía 3 millones de euros. En 60 días había reducido la corpulenta administración de Fiat a un tamaño más adecuado a su modesta producción.
Tomó el control de la división de autos, instalando una nueva raza de administradores jóvenes e introduciendo una cultura de transparencia y honestidad. Le dio a su nuevo equipo dos cosas: objetivos claros y el apoyo para alcanzarlos.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por Jorge Oviedo La Nación Cinco años de fuerte intervencionismo El discurso político...
24 de junio, 2007Por Andrew Walker BBC Mundo La inflación en China aumentó a 6% en...
14 de noviembre, 2007Por Armando Ribas Diario Las Americas No me voy a cansar de repetir...
5 de enero, 2008La Nación Imaginemos una pareja sentada frente a un lago, abrazados cariñosamente, una...
28 de noviembre, 2015











