Enemigos a vencer
Por Danilo Arbilla
Correo del Caroní
Adepa (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas), advirtió en estos días que “el gobierno (argentino) parece haber elegido a los medios de prensa como enemigos a vencer”. Lo de “parece” casi que es una concesión; como ha dicho el reconocido y respetado periodista argentino Nelson Castro, “los Kirchner son ahora, y lo fueron en Santa Cruz (provincia que gobernó Néstor K.) intolerantes con la prensa” y buscan “amedrentar a la prensa libre”.
No es la primera vez que Adepa sale en defensa de la libertad de prensa y ni que los Kirchner arremeten contra ésta. En esta ocasión se trata de la iniciativa de los gobernantes de reflotar un Observatorio de Discriminación en los Medios, para tener una herramienta más, -en apariencia técnico-académica-, para controlar o por lo menos presionar a los medios de comunicación en cuanto a sus contenidos.
Qué fiesta se haría ese “observatorio” si se dedicara a investigar el manejo que hacen los Kirchner de la publicidad oficial, la que pagan con dinero de los argentinos.
Este tipo de esfuerzos para limitar la información al público y de recurrir e inventar instrumentos más “creíbles” para controlar las noticias, no es exclusivo de la pareja argentina. También están, por ejemplo, Hugo Chávez y Rafael Correa para quienes todo es poco en aras de sus propósitos de mantener desinformados y regimentados a venezolanos y ecuatorianos.
Lo que ocurre es que no basta con vociferar desde las tribunas o tronos presidenciales contra la prensa, acusándola de desinformar, de mentirosa, de defender sus negocios o de desestabilizadora, opositora, oligárquica y hasta de terrorista. Los hechos igual son los hechos y la gente los vive y los sufre y para eso no necesita de las radios, los diarios y la TV.
En Argentina las estadísticas oficiales dicen que los precios no suben, pero los que tienen que comer y vivir y pagarlos saben que sí. A los productores no es necesario que nadie les avise que les están quitando casi la mitad del fruto de su trabajo o que parte de ese dinero se lo dan a militantes y fuerzas de choque que luego van a la plaza a desalojar, a los palos, a quienes pacíficamente los apoyan en sus reclamos. Nadie tiene que advertirles que los subsidios compensatorios que les prometen son sólo una mínima parte de todo lo que les quitan. Esto y muchas otras cosas no se tapan con un “observatorio” amigo.
Para Chávez, la televisión, Globovisión en particular y la internacional en general, es como un grano en la parte más incómoda de su cuerpo. Él sería feliz atribuyendo todos los males a los diarios y al terrorismo mediático y negar que los niños murieron en el hospital o la existencia del “testigo” clave contra la oposición que recibió 500 mil dólares del gobierno o las “maletas” con dólares. Pero la imagen confirma y eso no se puede desmentir. Entonces premia a medios amigos con publicidad y otros estímulos y distribuye cientos y miles de canales y ondas, pero la gente no les cree o los ve y los oye muy poco. Habla horas y horas por radio y TV, pero no pasa de un show, al que muchos lo toman para la chacota. Además mete la pata: lee una carta que le envió Manuel Marulanda (Tirofijo) el jefe de las FARC, la misma que después aparece en las computadoras de Reyes, confirmando que los documentos que surgen de allí no son un invento. Se ríe de que el dólar baja, lo que es cierto en todo el mundo menos en Venezuela. Él dice que vale 2.150 bolívares, pero cualquier venezolano le da 4 mil y más bolívares por cada billete verde de USA. Hace congresos “paralelos” anti SIP, invita y gasta en pasajes, alojamiento y atenciones, pero la cobertura de los medios oficiales no alcanza, la gente no los atiende ni cree los inventos de la gubernamental Agencia de Noticias Bolivariana. Mientras tanto las denuncias de la SIP se difunden por todos lados. ¿Qué hacer? ¿Qué inventar?
Correa, por su lado, busca fijar constitucionalmente lo que los medios de comunicación deben hacer. Incluso ser libres (¿?).Qué promover y por supuesto ser veraces; esto es, manejar la verdad. ¿Cuál, la de Correa? Chávez ya hizo algo parecido. Lo del observatorio es más peligroso. Se mezclan información y noticias de prensa con discriminación, xenofobia, derechos de la mujer, etc. Qué pasará con la prensa partidaria, también se la acusará de “discriminación”, o quedará a criterio de las autoridades, a la discrecionalidad del poder. Es muy inquietante.
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