2007: Un año inusual en Latinoamérica
Por Eduardo Ulibarri
El Nuevo Herald
Acostumbrados como estamos a traumas frecuentes, incertidumbre crónica e inestabilidad recurrente, el 2007 ha sido un año poco usual en América Latina.
En los gobiernos, la tónica (buena en unos casos, mala en otros), fue la continuidad. Los mitos redentores, las fantasías transformadoras y los bríos autoritarios mostraron sus límites. Y la economía, de nuevo, presentó rasgos positivos.
Tras ocho elecciones presidenciales en 2006, sólo Argentina y Guatemala escogieron gobernante en 2007. En el primero, Cristina sucedió a Néstor y todo quedó entre los Kirchner: un típico ”enroque” peronista. En el segundo, Alvaro Colom, socialdemócrata moderado, sucederá a Oscar Berger, un centroderechista que también lo es, con la promesa de abordar mejor los enormes retos guatemaltecos.
A Hugo Chávez lo frenó un vibrante electorado en el referendo constitucional; a Evo Morales lo limitaron los ímpetus regionales y la enérgica acción opositora, y a Daniel Ortega lo enfrenta una alianza de la mayoría no sandinista en el Congreso.
Ninguno de estos frenos puede darse por seguro: Chávez se resiste a la concertación; Morales, en medio violentas protestas, impuso el texto de una nueva Constitución, que irá a referendo, y Ortega usará todos los artilugios posibles para avanzar con sus planes antidemocráticos.
Además, la suerte de Ecuador depende más de un solo hombre (Rafael Correa) que de su Constituyente u otras débiles piezas institucionales. Por esto, su futuro es altamente incierto, con evidentes riesgos autoritarios.
Sin embargo, para los volubles estándares latinoamericanos, y para los incendiarios augurios ”bolivarianos”, el balance es razonablemente bueno, y hay dos ingredientes adicionales:
• El 2007 ha sido el primer año en que Fidel Castro no se ha subido a una tribuna. Y esto importa.
• Al decir ”sí”, en otro referendo, a su tratado de libre comercio con Estados Unidos, los costarricenses dieron un importante respaldo a una mayor inserción en la economía internacional y rechazaron sumergirse en la vorágine populista.
Costa Rica y Chile son los dos países del hemisferio que, en términos relativos, más comercian con el mundo, con una creciente diversificación de su oferta exportadora.
Otros, como México, El Salvador, Perú y Colombia, han mostrado creciente dinamismo en ese frente. Pero incluso naciones con una integración menos orgánica a la economía internacional, como Brasil, Argentina y Uruguay, y hasta Venezuela, Bolivia o Ecuador, se han beneficiado de un positivo entorno global.
Con menores intereses que pagar sobre su deuda, y mejores precios para sus productos básicos –sean petróleo, gas, soya, carne o maíz–, sus ingresos y reservas monetarias han crecido sustancialmente.
El resultado ha sido bueno en lo económico y social para América Latina: un crecimiento promedio estimado del 5%, reducción sustancial de la deuda externa como porcentaje del producto interno bruto (PIB) y de las exportaciones, inflación generalmente controlada, más y mejor empleo, reducción modesta en la pobreza y señales de una mejor distribución del ingreso.
Buenas condiciones externas, como las del 2007 y los tres años anteriores, no garantizan que todos los países aprovecharán esos beneficios para impulsar un desarrollo sostenible. Por ejemplo, en el eje ”bolivariano” de Caracas, La Paz y Managua la inflación ha crecido por encima del promedio latinoamericano; también, en Argentina.
Han sido los países con gobiernos responsables, que han combinado sus mejores oportunidades con buenas políticas económicas, inversión social y respeto al Estado de derecho, los que han reforzado las bases para continuar su desarrollo más allá del año. Con estrategias dispares, recursos desiguales y retos disímiles, en el grupo están, entre otros, México, Brasil, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Chile y Uruguay.
Este triunfo de la sensatez económico-social, y su posibilidad de tener efecto demostrador en el hemisferio, es otro de los rasgos estimulantes del año que termina.
En síntesis, el claroscuro siempre indispensable para caracterizar un panorama complejo como el latinoamericano, ha tenido en el 2007 más brillo que opacidad. Y esto mejora el punto de partida para caminar por el 2008.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
The Wall Street Journal El presidente venezolano Nicolas Maduro y el director Oliver...
5 de marzo, 2014- La transparencia en la educación no es un privilegio, es una necesidad impostergable.28 de marzo, 2025
- 16 de febrero, 2012
La Nación Supongamos que hay una zona comercial barrial que cuenta con 40...
26 de julio, 2021














