Estados Unidos, el paraíso de compras para extranjeros
Por Candace Jackson
The Wall Street Journal
Las cadenas minoristas de Estados Unidos están reportando un salto sorpresivo en las ventas de un artículo inusual: valijas.
A medida que los turistas extranjeros se entregan a las compras para sacar ventaja de la debilidad del dólar, muchos están comprando maletas extra para llevarse a casa todo lo que han adquirido. En los últimos meses de 2007, la tienda Tumi, en el centro comercial Time Warner, en Nueva York, registró un alza de 30% en sus ventas respecto al mismo período de 2006, gracias en gran medida a los turistas que se hospedan en los hoteles cercanos. En la tienda de juguetes FAO Schwarz, a la hora de pagar, los clientes también compran bolsas de lona estratégicamente colocadas al lado de los cajeros.
En años recientes, EE.UU. se ha visto asediado por un fl ujo estable de turistas extranjeros en busca de gangas. Ahora, con el dólar por el piso, el fl ujo se ha convertido en una verdadera inundación.
Las cadenas minoristas aprovechan al máximo la oportunidad, extendiendo la alfombra roja a cualquiera con un pasaporte extranjero. Para prepararse para los turistas chinos, el centro comercial South Coast Plaza, en Costa Mesa, California, creó un directorio de tiendas en mandarín. En diciembre, Taubman Centers, empresa que es propietaria de cuatro centros comerciales en la región de Detroit, empezó a enviar limosinas repletas de bebidas y cupones de descuento para llevar a consumidores de Canadá a “una salida de compras de seis horas” al otro lado de la frontera.
Las tiendas dicen que los consumidores extranjeros no sólo están comprando mucho, sino que también demuestran hábitos de consumo distintos. Saks Fifth Avenue dice que los europeos están comprando las botas UGG, que fueron exitosas en EE.UU. en 2004. Los asiáticos suelen preferir las marcas de lujo como Luis Vuitton y Gucci, pero también compran todo lo que se relaciona con la buena salud, como aparatos de masaje y vitaminas. En noviembre, el dólar alcanzó el nivel más bajo con relación al euro de la historia: un euro compraba US$1,48. La moneda estadounidense se ha recuperado un poco desde entonces, pero no lo sufi ciente como para desanimar a los compradores extranjeros. Craig Johnson, director general de Customer Growth Partners, una consultora para el sector minorista, dice que los viajes de compras, antes un territorio exclusivo de las altas capas de la sociedad, se han expandido “sustancialmente” a las masas.
En las tiendas, “no se escucha sólo el acento propio de la gente que estudió en escuela privada”, dice. “Es la clase media la que está aprovechando los grandes ahorros”.
Representantes del Dolphin Mall, uno de los mayores centros comerciales de Florida, dicen que el incremento en el número de consumidores extranjeros les ha obligado a agregar dos líneas de buses adicionales para trasladar a personas desde y hacia el Aeropuerto Internacional de Miami. Lucía Plazas, gerente de turismo, dice que los viajeros están comprando tanto que muchas veces necesitan contratar a taxistas para que les lleven las bolsas detrás de los buses, ya que no hay espacio para todas las compras. Los latinoamericanos, según Plazas, representan la base de clientes más importante del centro comercial y tienden a preferir ropas de tiendas como Tommy Hilfi ger y Banana Republic, además de electrónicos y laptops. “Siempre han sido buenos compradores, pero no hay duda de que hubo un incremento”, concluye.
Maureen Crampton, la directora de marketing de las tiendas Forum Shops en el hotel Ceasars Palace en Las Vegas dice que los latinoamericanos también están gastando con productos más caros. “Les gustan mucho los productos de cuero y las joyas, así como los diseñadores de lujo como Louis Vuitton, Burberry y Gucci. Viajeros de todas partes del mundo se aprovechan de la bonanza cambiaria y están eligiendo tiendas que no suelen aparecer en las guías turísticas convencionales. En diciembre, más de una cuarta parte de las 171 habitaciones del hotel Holiday Inn cerca del Mall of America en Boomington, Minnesota, estuvo ocupada por turistas que llegaban en vuelos directos de Iceland Air desde Reykjavik, la capital de Islandia.
Cada viajero gasta cerca de US$2.500 en las tiendas del centro comercial en cada visita, calcula Evie Walter, directora de ventas del hotel. “¿Dónde está Victoria’s Secret?, suele ser una de las primeras preguntas que hacen”, dice Walter, en referencia a la cadena estadounidense de ropa interior femenina.
Aunque algunos clientes no hablan inglés, “siempre hay alguna persona en el grupo que sí entiende”, dice. “Y cuando no hay, nos entendemos por gestos”
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