No tan rápido
Por Luis Álvarez
La Opinión, Los Angeles
A Hugo Chávez el tiro le salió por la culata. Fue por lana y salió trasquilado.Quería quedarse en el poder por los siglos de los siglos para extender su mal llamada revolución bolivariana a todos los confines del continente, pero recibió una bofetada en el referendo del domingo pasado.
Hugo Chávez no es un cortoplacista y esto no se acabará allí. En documentos de su Ministerio de Planificación se incluyen planes para fortelecer movimientos “alternativos” principalmente en Centroamérica, pero también en México y países de Sudamérica.
Chávez entiende que esto no será flor de un día. Hará una pausa, reagrupará fuerzas y se lanzará nuevamente con todo en pos de su objetivo continental. Por ello su estrategia para el istmo centroamericano y otros países apunta a un plazo de seis años, según consta en documentos públicos de su gobierno.
La verborrea chavista señala claramente hacia una confrontación directa con Estados Unidos —el imperio, como él lo llama— en busca de una sólida alianza que neutralice el poder y la influencia que la potencia del norte ha ejercido históricamente en todo el continente.
Lo chistoso de todo esto es que Estados Unidos, a quien dice inquietarle mucho, el rumbo que está tomando la Venezuela de Chávez, no mueve ni un dedo para frenar al pequeño gran monstruo en que se le está convirtiendo el ex militar de la boina roja.
Conste que no digo que deba promover un golpe de estado o alimentar grupos subversivos como lo hizo abiertamente en el pasado. Pero la economía venezolana, esa que sirve para abrir el grifo de dólares a muchas pequeñas naciones, la está nutriendo precisamente Washington.
Sí, porque de Estados Unidos proceden unos 34,000 millones de dólares que ese país paga anualmente al gobierno de Caracas en compras de petróleo. Y con este dinero alcanza y sobra para pagar miles de millones de dólares que Chávez gasta (o más bien invierte) en comprar el apoyo de pequeñas naciones, especialmente de Centroamérica.
La absurda dependencia que Esados Unidos tiene del petróleo se está conviertiendo en su propio talón de aquiles. En su afán de garantizarse suficientes reservas de crudo tuvo que inventarse una guerra en Irak y ahora tiene que tragarse los exabruptos de Chávez porque la idea de quedarse sin petróleo simplemente le aterroriza.
En buen cristiano esto significa tener que venderle el alma al diablo con tal de saciar su voracidad por el petróleo.
¿Y por qué no aplicarle un embargo económico a Venezuela como una vez se hizo con Cuba? ¿Será sólo porque Venezuela tiene lo que Cuba no y eso es lo que a Washington realmente le importa?
El secretario de Comercio de EU, Carlos Gutiérrez, está convencido, y así lo dijo a La Opinión, que los casos son diferentes y que en Venezuela la restricción a las libertades individuales todavía no alcanza niveles intolerables.
Tanta candidez de altos jerarcas del gobierno ya no sorprende a nadie. Una vez le dieron alas al gobierno talibán en Afganistán para luego derrocarlo. Otro tanto hicieron con Sadam Husein, en Irak. Prepárate Chávez, que ya te llegará el turno.
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