El invencible ya no lo es
Por Dolores Tereso
La Nación
CARACAS.– Después de nueve años de gobierno, en los que se impuso en todas las batallas electorales que enfrentó, el presidente Hugo Chávez perdió ayer su imagen de invencible. Y se encontró con un inesperado freno a su creciente poder.
Esta amarga derrota podría ser el inicio de una caída estrepitosa de su popularidad, que hasta ahora se mantuvo por encima del 60 por ciento, gracias al respaldo de las clases populares que se benefician de sus amplios programas sociales.
Su promocionada revolución socialista, que el mandatario pretende exportar a varios países de América latina, quedó también herida de muerte, lo que podría afectar sus pretensiones de liderazgo regional. Chávez siempre dijo que la reforma constitucional era imprescindible para afianzar la revolución.
Internamente, el resultado de ayer dará un impresionante impulso a una oposición desacreditada y muy dividida, que en las últimas semanas revivió, impulsada por las sorpresivas disidencias en el interior del chavismo (entre ellos el ex ministro de Defensa Raúl Isaías Baduel) y por un poderosos movimiento estudiantil contra la reforma.
“Este resultado pone un freno al poder de Chávez”, dijo a LA NACION Omar Noria, profesor de teoría política de la Universidad Simón Bolívar. “Ya no podrá ser reelegido y tiene una fecha límite para dejar el gobierno”, destacó.
“Con este resultado, el liderazgo de Chávez queda resentido. Ahora se profundizará el descontento con su gobierno”, señaló por su parte el director de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel. “El presidente cometió un error político y de cálculo, al sobreestimar su liderazgo carismático”, agregó.
Consciente de que él era más popular que su reforma, que rechaza más de la mitad del país, Chávez planteó el referéndum como un nuevo plebiscito sobre su figura. Afirmó que votar por el no era votar contra él y a favor del presidente George W. Bush, e insistió en que si su proyecto no era aprobado, sus seguidores tendrían que buscar a su sucesor.
Un discurso que apeló a lo emocional para seducir a las bases chavistas, pero que no logró sus frutos.
Los expertos no descartan que, tras esta derrota, el mandatario intente imponer su proyecto por otra vía. “No le faltará imaginación para buscar cumplir su voluntad”, dijo Noria. “Pero si intenta implantarlo de manera radical, se tendrá que ver con una mayoría de los venezolanos que votaron por el no”, acotó Schemel.
En esta histórica derrota electoral mucho tuvo que ver la renovada oposición a Chávez y el llamado a votar por el no de líderes opositores que en el pasado habían defendido la abstención. La oposición aprendió del error de las elecciones legislativas de 2005, cuando, a causa de su abstención, la Asamblea Nacional quedó totalmente controlada por el chavismo. Fue esa asamblea sin opositores la que este año aprobó el polémico proyecto de reforma constitucional.
Las disidencias de políticos e intelectuales cercanos al mandatario fortalecieron las posiciones del sector más moderado del chavismo, que cuestionaba la reforma pero no se decidía a votar por el no.
Los líderes estudiantiles también tuvieron un papel fundamental. Una parte de la población que no apoyaba a Chávez ni se identificaba con la oposición encontró en ellos a opositores más creíbles y honestos que los partidos tradicionales. Acusados por Chávez de ser “hijitos de papá”, estos jóvenes dirigentes supieron ganarse el respeto de los venezolanos y hoy son vistos como los futuros líderes políticos del país.
El resultado ajustado en las urnas, tras una tensa jornada electoral, muestra a un país profundamente dividido en la visión que tienen de su país y en cómo debe ser su sociedad.
Un clima distinto
Para la oposición, ayer estaba en juego mucho más que una reforma constitucional. Estaba en juego la democracia y el tipo de país que los venezolanos tendrán en las próximas décadas.
“Esta vez había un clima psicológico diferente, porque por primera vez muchos estaban convencidos de que Chávez iba a perder”, dijo a LA NACION Aníbal Romero, profesor de teoría política de la Universidad Metropolitana de Venezuela.
Los frentes de batalla que creó Chávez con otros países, como Colombia, España y Chile, en la recta final de la campaña, no parecen haberlo beneficiado. Según los analistas, se trató de una estrategia para desviar la atención del electorado de los problemas que afectan al país y de los artículos más polémicos de la reforma, entre ellos la reelección ilimitada y la posibilidad de implantar el estado de excepción.
Anoche quedó claro que el escenario político en Venezuela ya no será el mismo. La campaña y el resultado adverso a Chávez dejaron al descubierto las disidencias hasta ahora impensables en el chavismo e impulsaron la aparición de nuevos líderes políticos, que podrían convertirse en una verdadera alternativa de poder en Venezuela.
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