Los conglomerados industriales regresan a sus raíces
Por Robert Guy Matthews
The Wall Street Journal
En empresas de todo el mundo, el auge de las materias primas ha provocado un regreso a lo básico.
Alcoa, el gigante estadounidense del aluminio, está abandonando sus inversiones en las industrias automotriz y de envases de plástico. Newmont Mining, el segundo productor mundial de oro, planea deshacerse de su filial de banca de inversión. Y Anglo American, la segunda minera mundial por producción, ha puesto en venta su unidad de fabricación de asfalto Tarmac.
Los economistas lo llaman “re-especialización”. Las compañías lo llaman reenfocarse en los activos centrales, y este proceso va y viene en ciclos. En una primera fase, las compañías con dinero y ambiciones realizan adquisiciones con el fin de ampliar sus áreas de negocios. La idea es protegerse contra los golpes en un mal año. La tendencia continúa hasta que Wall Street decide que esas empresas se han diversificado demasiado y empieza a premiar a las “puras”, o hasta que un conglomerado tropieza y cae después de hacerse demasiado grande. Después, el péndulo oscila hacia el otro lado: tras los exámenes de conciencia de las juntas directivas, las compañías empiezan a vender sus operaciones tangenciales.
“La historia corporativa está llena de empresas que compraron más allá de sus destrezas centrales”, dice Joseph Quinlan, estratega jefe de Bank of America. Lo que es diferente esta vez es que las fuerzas detrás de la re-especialización son el persistente auge de las materias primas y la emergencia de un puñado de jugadores globales dominantes. Si Alcoa quiere competir con su rival angloaustraliana Rio Tinto, no puede seguir perdiendo tiempo con los envases de plástico.
De hecho, la industria de los metales está tan sólida, que tiene poco sentido ir lejos en busca de resultados. La producción de mineral de hierro, cobre y aluminio, por ejemplo, es mucho más rentable que el negocio de procesarlo.
Otro factor es que el suministro de estos metales está limitado por la madre naturaleza. El planeta sólo tiene determinadas toneladas de mineral de hierro, y a nadie se le ha ocurrido todavía un sistema comercialmente viable para reemplazarlo. La fuerte demanda y la competencia global hacen más urgente que nunca que las compañías se aseguren la provisión de estos recursos antes que sus rivales.
Cabeza fría
Hay un problema con la re-especialización. Aun cuando las filiales vendidas tienden a tener bajos márgenes de ganancia, todavía pueden ofrecer un respaldo financiero en las inevitables desaceleraciones de la economía.
De todas maneras, la presión para especializarse continuará por algún tiempo. Observadores de mercado han pronosticado caídas en los precios de las materias primas desde hace varios trimestres, pero la demanda se mantiene sólida, alimentando las ganancias de casi todas las empresas de commodities.
En el pasado, cuando las compañías tenían ganancias importantes salían al mercado y compraban otras compañías, relacionadas más o menos con su actividad central, y desatando olas de fusiones y adquisiciones. Ahora, en cambio, hay dos rieles paralelos de fusiones y adquisiciones: uno para comprar activos muy selectos y estratégicos y otro para vender los negocios menos importantes. “En este último ciclo, ha habido más disciplina por parte de las compañías para no sobreextenderse. No estamos viendo una conglomerización”, dice Quinlan.
Una de las razones es que las recientes sacudidas en los mercados de crédito han aumentado la prudencia de las compañías. Otra, que las empresas más enfocadas tienden a ser más exitosas en sus negocios centrales. Están capacitadas para obtener eficiencias y ganancias aún mayores si se desprenden de sus unidades menos críticas. El aumento de la competencia en estos negocios no estratégicos también ha terminado con lo que alguna vez fueron centros de ganancias aseguradas.
Al mismo tiempo, gracias a la liberalización del comercio y la globalización, han surgido grandes empresas industriales en todos los rincones del mundo, las que están listas para madrugar a los líderes históricos del sector que se distraigan.
Otra cosa que caracteriza la actual ronda de re-especialización es el fenómeno China. China, con su potencia industrial, así como India, el Medio Oriente y otros países en desarrollo, están aumentando la demanda, y con ella, los precios de tantas materias primas que los productores de estos bienes tienen menos incentivos para preocuparse por procesarlos.
“En los primeros períodos del desarrollo de una industria, hay un gran incentivo a integrar toda la cadena al negocio con el fin de no perder poder de mercado”, dice Robert W. Crandall, economista del centro de estudios Brookings Institution. Eso explica por qué las automotrices tenían en el pasado plantas de acero y empresas de alquiler de autos. Pero, a medida que una empresa se hace más grande y diversa, se le vuelve más complicado aplicar su modelo de gestión y pierde eficiencia.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
- 16 de abril, 2023
El País, Madrid El Gobierno de la isla está preocupado por el envejecimiento...
11 de julio, 2008Por José Raúl González Merlo Prensa Libre Una de las estadísticas más vergonzosas...
23 de septiembre, 2008Por Manuel Llamas Instituto Juan de Mariana Los excesos se pagan. La gran...
21 de marzo, 2008












