Desafía a EE.UU. la jubilación de los baby boomers
Por Hugo Alconada Mon
La Nación
WASHINGTON.– Sólo con haber nacido, Kathleen Casey entró en la historia de los Estados Unidos. Claro que su ingreso se decidió tiempo después, cuando comenzó a hablarse de los baby boomers y ella fue tomada como la pionera de la generación protagonista de este país durante los últimos 60 años. Ahora, también los encabeza en otro momento histórico: su pase a retiro.
Casey nació en el primer segundo del 1° de enero de 1946 y se convirtió en la vanguardia de la explosión demográfica que Estados Unidos vivió tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Una generación que llega hasta 1964, según los expertos, y cuyo empuje laboral continúa vigente.
Esto comenzará a cambiar, sin embargo, desde hoy, cuando Casey se acogerá a los beneficios de la seguridad social. Durante los próximos 22 años, otros 84 millones de baby boomers la seguirán, y pondrán en riesgo el sistema previsional.
La jubilación de los baby boomers alterará todas las cuentas, en lo que muchos consideran el gran desafío de esta era, un problema que acompaña el progresivo envejecimiento de la población que enfrenta la mayoría de los países desarrollados.
Los retirados podrían pasar de los 50 millones actuales a unos 84 millones en 2030, lo que genera un promedio de dos trabajadores por cada jubilado por mantener, cuando en 1945 -diez años después de la creación del sistema-, era de 42 contribuyentes por jubilado. El costo se estima en US$ 50 billones durante los próximos 75 años, y eso preocupa a economistas, demógrafos y políticos.
“A partir de enero, veremos cómo millones de personas se empiezan a retirar”, dijo Casey al diario USA Today , y razón no le falta. Se prevé que sólo el año próximo la mitad de los 3,2 millones de estadounidenses que cumplirán 62 años pedirá su jubilación. Y en 2011, cuando cumplan los 65, podrán acceder a la cobertura médica Medicare.
La cobertura de Medicare es ya hoy deficitaria. Y salvo que se apruebe alguna reforma de la seguridad social -George W. Bush promovió un polémico plan que fracasó en el Congreso-, también el régimen previsional entrará en rojo en 2017. Según algunos cálculos, Medicare entraría en quiebra dos años después y la seguridad social lo seguiría en 2041.
El de Casey también es un caso particular en esto, ya que ella prepara su propia cobertura fuera del sistema estatal. Casada con un profesor universitario, Patrick Kirschling, vive en Maryland junto al río Bohemia, 160 kilómetros al nordeste de Washington. Tiene una casa de verano en Florida, un yate de 14 metros y buenos ahorros. Pero también acumula costos médicos crecientes y una historia de problemas cardíacos que se llevó a ocho familiares directos y que ya la amenazó seriamente, como contó a The Reader s Digest .
Maestra de séptimo grado y consultora en nutrición, Casey vislumbra, como la mayoría de los norteamericanos, los desafíos que se vienen para el sistema previsional. “No puedo imaginarme lo que va a ocurrir con nuestros hijos y nietos. No van a poder retirarse”, dijo.
Caminos bifurcados
Republicanos y demócratas están de acuerdo en que el régimen, tal como opera hoy, debe ser modificado. Los caminos se bifurcan, no obstante, a la hora de recetar los remedios. Sólo para solucionar el régimen de la seguridad social habría que elevar un 16% ciertos impuestos o reducir un 13% los beneficios. Esto es, si no se aborda la situación más preocupante de Medicare.
Tras el bloqueo demócrata al plan de Bush, los legisladores de ambos partidos instalaron tres comisiones para estudiar las reformas posibles. Pero no parece haber demasiada urgencia en Washington, aun cuando Casey comparte su año de nacimiento con Bush, su esposa, Laura, el ex presidente Bill Clinton y 5 senadores, mientras que la hoy precandidata Hillary Rodham Clinton nació en 1947.
Una solución del problema
Para complicar aún más el panorama, los más de 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en este país resultan, por ahora, un paliativo para el problema. Pagan impuestos que ayudan a sostener el sistema, aunque no podrán retirarse como los trabajadores con todo en regla, y un amplio sector de este país querría deportarlos antes que regularizarlos.
Por las dudas, cuenta Casey, sus dos hijas siguen sus pasos y ahorran para su jubilación personal, con la que esperan complementar los cheques que recibirián del Estado.
“El aspecto más frustrante de ser la primera baby boomer es ser la más vieja de una generación, y que la gente espere que hable por todos ellos, cuando de hecho sólo puedo hablar por mí misma”, dice. Eso sí: al yate que compró con su marido lo bautizó Primera Boomer.
Pensando en esa generación y en los desafíos que se avecinan para el sistema, Bush apostó -y dilapidó- un alto porcentaje del capital político que había ganado con su reelección en una polémica reforma previsional.
Bush ofreció que cada contribuyente creara y se hiciera responsable de una “cuenta” individual de retiro. Pero su propuesta fue rechazada por los demócratas, e incluso por algunos republicanos y expertos independientes. Entre otros motivos, por su falta de “solidaridad”.
La Casa Blanca acusa al Capitolio de no enfrentar el problema. “Dentro de diez años, la seguridad social estará patas arriba”, dijo su director de Presupuesto, Jim Nussle, a USA Today . Aludía al momento clave en que los egresos fiscales superarán los ingresos. “Todo lo que podamos hacer para despertar a la gente antes este momento es importante”, dijo.
Para lograrlo, otros se han embarcado en la “gira del despertar fiscal”. Entre ellos, el contralor general, David Walker, que al igual que algunos legisladores y analistas ya organizó charlas y concedió entrevistas en medios de 22 estados para prevenir sobre la tormenta que se avecina.
Pero el tema no figura en la agenda de la campaña presidencial, a diferencia de la guerra en Irak o la eventual creación de un sistema universal de cobertura médica. Al punto que un editorial de The New York Times le recriminó a la senadora Hillary Clinton su apatía.
Clinton se centra, sin embargo, en los temas que hoy más preocupan a los votantes. Y lo mismo ocurre con la mayoría de los precandidatos de ambos partidos. Por ahora, sólo los republicanos Fred Thompson y Sam Brownback parecen interesados. Mientras tanto, Casey y la primera oleada de baby boomers se encamina a cobrar sus primeros haberes.
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