“Plan de desarrollo” y marxismo: La cuestión económica
Por Alberto Méndez Arocha
Analítica
¡Bendito sea el Patio de los Naranjos! – Ahora sí que nos agarró el toro. La revolución decidió aplicar el marxismo en la vida real. Una ideología anticuada, cuyos restos todavía asoman en algunas naciones decadentes y pobres, donde los jefes del partido, una minoría, ostentan una vida opulenta en contraste con el resto de la población uniformemente paupérrima.
A riesgo de pasar por revisionistas hemos insistido en la necesidad de actualizar el marxismo, de adaptarlo a la situación actual.
Lo único que es válido del marxismo, y tampoco es una exclusividad de ellos, es la muy plausible explicación de la historia como consecuencia de las pugnas por controlar el poder económico disponible en las distintas comunidades. Y esta lucha no es solamente entre clases, por ejemplo patronos contra empleados, sino la mayor parte de las veces han sido peleas entre los propios ricos. Pero se presentan complicaciones en otras materias, a saber.
Primero, que la pelea no debe ser entre dos, al nivel de empresas, trabajadores contra patronos, por repartirse la torta.
La riqueza disponible en una sociedad se reparte entre tres (de acuerdo a la curva de demanda, fijado un precio): las empresas, los consumidores, y los no consumidores (o excluidos). De su parte, dentro de las empresas, la pelea por el botín es entre capital y trabajo.
De modo que la visión de Marx requiere modernización, aunque los conceptos de la economía clásica ya se manejaban en su época, él decidió no incluir a los consumidores, ya sean excluidos o incluidos. La gente pobre desempleada implemente no aparece, solo los empleados (“explotados” por cierto).
Segundo, lo de la explotación de los trabajadores. Aquellos que piensen que hoy el capital no debe rendir, porque el valor del producto viene de la labor de los trabajadores, tienen una versión oscura de los términos económicos, es nuestra manera de pensar.
Solo se explica en términos religiosos, de creencias, vainas de brujerías incluso, no por medio de la razón o el discernimiento. Porque tú das explicaciones, y no las aceptan, no hay manera de sacarlos de su emperramiento, el equivocado es uno. Rien à faire.
Para completar, si el capital no tiene sino el valor de las horas hombre empleadas en su fabricación, la contabilidad es tan complicada para llevar esta teoría a la práctica, que no llega ésta sino al nivel de ilusión.
Tercero, el producto de la empresa tiene un valor, el que le da el consumidor, de acuerdo a su disposición a pagar; y conduce a una ganancia (o pérdida), que es la diferencia con el costo, donde entra el costo del capital y del trabajo. Otra cosa a discutir es el criterio para la repartición de las ganancias entre capital y trabajo, hay varias opciones.
Cuarto, la explotación del obrero en sí es muchas veces cuestionable, no siempre demostrable. Otras veces la explotación ocurre, y otras veces es notable, como con las mujeres y los niños, especialmente en el pasado, en la época de Marx. Si yo remunero a los trabajadores justamente, de acuerdo al mercado, no estoy explotando a nadie. La familia del trabajador tiene la oportunidad de un ingreso que garantiza sus necesidades básicas y su progreso en la vida.
Si no hay empresas no hay empleo, y todo el mundo sufre. Es la situación de la pobreza.
Ahora resulta que en “Plan de Desarrollo Económico y Social 2007-2013” dicho instrumento no se limita a señalar los poyectos y los equipamientos, sino que trae recetas ideológicas para acompañar las labores.
Estando “orientado hacia el socialismo” el Plan establece “reconocer el trabajo como única actividad que general valor y por tanto, que legitima el derecho de propiedad (El Universal, 5/10/07, p. 1-16).
Encontramos algunas dificultades para incorporar estos conceptos marxistas, especialmente en la contabilidad de las empresas, públicas o privadas, por ejemplo:
a) ¿Cómo se va a contabilizar la depreciación? — ¿Calculando las horas de trabajo en cada pieza mecánica, eléctrica, insumos? — ¿Dónde estará la computadora ilusionista del chamán alemán?
b) Si el valor del producto es de los trabajadores, ¿los 80 $ del precio del barril de Pdvsa van todos a lo empleados o queda algún repele para el pueblo? (remember, los consumidores no están metidos en el pleito marxista de 1848).
c) Solamente la empresa privada explota al trabajador o también ocurre con el capitalismo de Estado, por ejemplo la plusvalía que le sustrae el Estado cubano a los médicos y entrenadores que envía a la RB de Venezuela? – ¿Cómo quedan los hombres nuevos de la nueva Pdvsa vendiendo a un precio, con todo el egoísmo del mundo a sus hermanos, en completa ausencia del pregonado amor y solidaridad?
Encima los únicos países que aplican esta “nueva” metodología son cuatro gatos, porque hasta China y Vietnam se salieron…¡Por algo sería!
Solamente la bendición de la Madre Naturaleza ha permitido hoy que este país tropical se permita vivir sin dar mayo empleo a su gente, sólo agotando los recursos del subsuelo, mientras duren, para hacer vivir de las rentas a una cuerda de golilleros, dentro de una vergonzosa opulencia, mientras la gente pobre no consigue comida. Todo importado, todo muy militar.
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