El aumento del riesgo en los mercados financieros apuntala al dólar, por ahora
Por Joanna Slater
The Wall Street Journal
En una señal de la turbulencia que todavía persiste en los mercados financieros, las malas noticias para las bolsas paradójicamente se han vuelto positivas para el dólar.
A pesar de que la preocupación por las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos se agudiza y que la volatilidad impera en los mercados bursátiles, el acosado dólar se ha recuperado frente a una serie de divisas, incluyendo el euro y el real brasileño.
El reciente desempeño de la moneda estadounidense es una señal de cuán nerviosos se han vuelto los inversionistas. Muchos analistas afirman que el dólar debería debilitarse aún más, porque la crisis hipotecaria podría afectar el crecimiento económico de Estados Unidos y porque el país tiene grandes déficits.
Sin embargo, durante épocas de turbulencia, el dólar se puede beneficiar. Ello se debe a que los inversionistas acuden en masa a los confiables bonos del Tesoro de Estados Unidos. Así, mientras otros activos financieros sufren, el dólar y los papeles del Tesoro están de auge.
El Promedio Industrial Dow Jones ha caído 5% desde su punto máximo alcanzado en julio. Pero en ese mismo lapso el dólar ha subido 1,3% frente al euro, 1,4% frente al dólar canadiense y, hasta el viernes, 6,4% con respecto al real. La gran excepción es el yen japonés, que se ha fortalecido en ese período. Varias monedas latinoamericanas también han ganado terreno o mantenido su fortaleza frente a la divisa estadounidense debido, en gran parte, a la bonanza de los commodities.
El riesgo manda
El dólar muchas veces se mueve acorde a la visión que los inversionistas tienen sobre la perspectiva del crecimiento económico o el tamaño del déficit comercial de Estados Unidos. Según esos estándares, la moneda parece destinada a caer, como lo estuvo haciendo hace unas semanas. El crecimiento económico de Estados Unidos se ha desacelerado a lo largo del último año, aunque repuntó en el último trimestre, y todo parece indicar que la tendencia continuará. Mientras tanto, muchos consideran que la diferencia entre lo que Estados Unidos gasta y lo que ahorra, conocido como el déficit de cuenta corriente, es algo insostenible en el largo plazo.
Sin embargo, en vez de enfocarse en los fundamentos, los inversionistas y corredores ahora están preocupados por los barómetros de riesgo. Cuando la percepción de riesgo alcanza un nivel alto, los inversionistas huyen hacia las inversiones estadounidenses seguras, como los bonos del Tesoro. En este momento, las noticias económicas son indicadores de “segunda clase” para determinar el comportamiento de las monedas, dice Jonas Thulin, estratega de divisas de Calyon, la unidad de banca de inversión del banco francés Crédit Agricole.
“Por más raro que parezca, el país con el déficit de cuenta corriente más grande del mundo se beneficia cada vez que el apetito por el riesgo colapsa”, afirma Alan Ruskin, director de estrategia internacional de RBS Greenwich Capital, una firma de servicios financieros.
El desempeño reciente del dólar va a contracorriente de su tendencia a largo plazo, que ha empujado su valor a la baja. En julio, un índice de la Reserva Federal de Estados Unidos que mide la fortaleza del dólar frente a una serie de divisas de sus socios comerciales, llegó a su punto más bajo en una década.
Cuando todo se calme
El dólar ha sufrido bajo la percepción que la economía estadounidense está creciendo a un ritmo menor que las economías de otros países industrializados y las de los mercados emergentes. Sin embargo, la debilidad general del dólar ha contribuido a fortalecer las ganancias de las multinacionales de Estados Unidos, ya que al repatriar sus utilidades obtenidas en otras divisas, obtienen más dólares a cambio. Esto quedó en evidencia con un informe que el gobierno estadounidense publicó la semana pasada y que muestra que las ganancias de las empresas de Estados Unidos que operan en el exterior aumentaron 21% en el segundo trimestre, frente al mismo lapso del año anterior, mientras que las utilidades locales sólo subieron 1%.
Si el dólar continúa su reciente alza podría afectar este flujo de ganancias. Pero muchos analistas no creen que ello suceda. “Una vez que todo se calme”, predice John McCarthy, un gerente de corretaje de divisas de ING Capital Markets, “veremos un dólar más débil hacia fines de este año”.
Además, muchos analistas esperan que la Fed reduzca las tasas de interés, lo que podría presionar a la baja a la moneda estadounidense. Tasas de interés más bajas significan que los retornos en los bonos denominados en dólares se vuelven menos atractivos que los de bonos denominados en otras monedas.
Otro factor clave para los que monitorean de cerca el riesgo es la trayectoria del yen. Cuando los mercados están calmados, los inversionistas aprovechan las bajas tasas de interés de Japón para endeudarse de manera barata y obtener ganancias en otras partes. Pero cuando los inversionistas se ponen nerviosos, estas maniobras —conocidas como carry trade— se revierten y los inversionistas tienen que volver a comprar yenes, fortaleciendo así la moneda.
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