Uruguay: Sí a los monopolios
Editorial – El País, Montevideo
Durante ochenta años, desde 1911 hasta 1991, en nuestro país se vivió una situación peculiar en materia de libertad para el consumidor. Para asegurar su automóvil, el ciudadano debía de concurrir pura y exclusivamente al Banco de Seguros del Estado.
Por imperio legal, esta institución estatal gozaba del privilegio monopólico de ofrecer sus servicios en esa materia. El resultado fue el conocido, esperado y diríamos que natural: los servicios eran malos. Quienes vivieron y sufrieron bajo ese sistema recuerdan los detalles del calvario que implicaba hacer efectivo el pago del seguro. Ante todo, lograr la concurrencia al lugar del siniestro en tiempo y forma. Luego, el largo periplo podía ser de años para llegar al cobro.
El pasaje por los talleres, por los tasadores y el logro de la orden de pago, eran obstáculos difíciles de sortear sin la ayuda de algún influyente amigo. El monopolio derivó en azote del consumidor. Finalmente se concluyó con todo ese sistema kafkiano con el otro resultado, también previsible y apreciable por todos.
La competencia permite hoy que el dueño de un vehículo elija entre varias propuestas. Ya no es un súbdito, ahora es un consumidor libre, que elige ejerciendo esa libertad tan importante como es la económica, mucha veces olvidada. Un subproducto de este nuevo sistema es la mejora de los servicios del propio BSE. Si a algún trasnochado legislador se le ocurriera presentar un proyecto de ley que reinstaurara el monopolio, seguramente sería fuertemente criticado y calificado de anticuado. Pues bien, entre nosotros hay quienes quieren ir contra la corriente y el progreso, contra el bienestar y la libertad del consumidor.
El miércoles pasado, una delegación de sindicalistas pertenecientes al Pit-Cnt, durante una entrevista con el nuevo director de OPP, Sr. Enrique Rubio, expresaron que aspiraban a “la eliminación de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones”. En buen romance, que se sacaran del mercado las empresas que suministran servicios en materia de teléfonos celulares. En ese servicio al consumidor, es nuevamente notoria la ventaja de la competencia. Algunos ofrecen más minutos, otros servicios conexos; estos, horarios preferenciales; aquellos, llamados internacionales. Es decir, que se trata de atraer al cliente con mejores y más abundantes servicios.
Los proponentes de la medida retrógrada quieren que el único prestador del servicio sea Ancel, o sea, que volvamos a ser rehenes de un monopolio, más caro y con peor producto.
Vale la pena reflexionar sobre el tema. Sabemos que en virtud de años de estatismo, tenemos, como sociedad, un cierto temor a lo nuevo, a lo que sale de lo habitual. Una veta conservadora que está muy honda en el subconsciente nacional, acentuada, fortalecida, por la propaganda política de ciertos sectores partidistas que han sido vociferantes en este sentido. Algunos de ellos, por suerte, de vuelta de semejantes extremos, al impulso de las duras realidades de la responsabilidad de gobierno. Pero hay rincones de seria resistencia al cambio.
Uno de ellos, muy fuerte y locuaz, es la central sindical. Ubicada en ese territorio ambiguo en que no se sabe a ciencia cierta, si es un sector oficioso del Frente Amplio o un sindicato independiente, o una de las dos según convenga, la asociación mencionada siempre se pronuncia contra lo nuevo. Es un centro de resistencia conservadora al cambio, que mucho puede en nuestro país. Por ello resulta alarmante el planteo que comentamos.
No hubo respuesta concreta del Prof. Rubio, lamentablemente. Quizás convenga insistir en que el gobierno opine y salga a la luz la palabra oficial. Sería bueno que algún legislador afecto a los sindicalistas, que los hay bastantes, proponga el correspondiente proyecto de ley para que sea tratado y votado en uno u otro sentido para que, de una vez por todas, sepamos dónde está cada cual en estos temas.
La fuerzas internas del Frente Amplio deben aclarar al resto del país dónde están ubicadas, quién es quién, cuando se trata de las reformas del estado que el Presidente Vázquez anuncia en titulares.
¿Será la misma en el sentido de volver atrás en estos campos? No lo sabemos a ciencia cierta.
Solo es público que hay quienes quieren monopolios. Quienes prefieren servicios malos a cambio de poder sindical. Bueno es que quede eso en claro.
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