¿Y si lo que explica nuestro progreso es la liberación del recurso tiempo?
Una de las grandes tareas de la ciencia económica es explicar las razones del progreso humano, situación que, desde luego, ha dado lugar a más de una interpretación. Ahora bien, si pudiésemos resumir aquello que da lugar a tan anhelado resultado —que, por cierto, no es para nada estático, pues el progreso es una concepción enteramente dinámica—, ¿a qué variable deberíamos atribuirle gran parte de aquella explicación?
Planteemos un ejemplo que, para fines, otorgó al mundo el economista sueco Hans Rosling y que, sin embargo, describe cómo la variable tiempo podría contener la respuesta a la gran pregunta detrás del crecimiento y progreso económico.
Imaginemos dos momentos de la historia: en el primer escenario no hay lavadoras de ropa; en el segundo, la utilización de las mismas es una situación ya generalizada y, de hecho, se ha convertido en la práctica usual de los hogares. Es decir, exploremos los efectos económicos que la implementación de este extraordinario invento tuvo y tiene sobre la condición humana.
Dejando de lado situaciones ajenas al estudio analítico del “hecho económico”, la historia de nuestros hogares registra la enorme cantidad de horas que la jefa del hogar “pasó lavando a mano” la ropa de los integrantes de la familia. Horas y horas eran dedicadas a este menester. Todo ello sin considerar que antes las familias eran mucho más numerosas de lo que ahora en realidad lo son. Sin embargo, a partir de la aparición de “la lavadora”, esta innovación tecnológica lo cambió todo para miles y miles de hogares. Analicemos el hecho de forma rápida.
Si antes una ama de casa dedicaba entre 4 y 10 horas a la semana a esta tarea, ¿qué creen que ocurrió a partir de la adopción generalizada de la lavadora? La respuesta rápida fue que esa cantidad de tiempo quedó liberada para realizar otras cosas. Sí, muchas y diferentes cosas.
Es decir, la liberación de tiempo otorgada por la aparición de la lavadora permitió a aquellas amas de casa contar con un tiempo que antes no existía. Tiempo que, utilizado en otras actividades, les permitió tener más tiempo para leer y educar mejor a sus hijos, más tiempo para educarse, para disfrutar junto a la familia, para visitar a familiares y amigos, para, en otras palabras, vivir una vida mejor.
Sí, mis queridos amigos, lo que la tecnología trae es, en términos prácticos, tiempo para que logremos otras cosas, tiempo que podemos utilizar para encontrar soluciones diferentes a los problemas existentes, tiempo para vivir de mejor manera. Lo mismo pasó con la lavadora y, de forma aún más dramática, está pasando con la inteligencia artificial.
Seguimos conversando.
El autor es economista, PhD (c) en Ciencias Sociales y Jurídicas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España y máster en Economía de la Escuela Austriaca. Es liberal, vive en Guayaquil y es director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP).
- 28 de septiembre, 2026
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- 1 de octubre, 2012
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