A los socialistas de todos los partidos
Friedrich A. Hayek en su libro ‘Camino de servidumbre’ sostuvo en 1944 que la planificación central de la economía conducía no solo a la concentración del poder, sino también a la erosión de la democracia liberal, los derechos individuales y las libertades en general. Las lecciones contenidas en aquel libro extraordinario merecen volver a leerse en tiempos como los actuales.
Sin embargo, quiero hacer énfasis en la idea que da título a estas líneas: existen socialistas en todos los partidos; en los de izquierda, desde luego, pero también, contra lo que podría suponerse, en los partidos o entre los partidarios de la denominada derecha. La razón es sencilla y ya he tenido ocasión de esbozarla en artículos previos: nuestra derecha (y, en general, la latinoamericana) fue educada por la izquierda.
De ahí que la mirada con la que se aborda y explica el mundo y sus problemas adolezca del mismo error fundamental que ha impedido a la izquierda explicar satisfactoriamente el mundo en el que vivimos y, mucho menos, solucionar sus problemas: partir de un mal diagnóstico.
En ese sentido, el gran problema de nuestra derecha es que parte del mismo vicio interpretativo de la realidad: en ausencia de un redistribuidor justiciero, las sociedades no pueden llegar a mejorar sus propias circunstancias y reducir la pobreza. Ese supuesto se traduce en el uso de la coerción estatal para intentar corregir (y enfatizo intentar, pues no necesariamente lo logra) los distintos problemas que enfrentan nuestras sociedades.
A los problemas que se intenta solucionar desde el poder, hay que enfrentar la tesis del premio nobel de economía James Buchanan, quien sostenía con mucha razón que antes siquiera de suponer que se podía sin más corregir lo que observamos “ahí afuera” con la intervención del Estado, debíamos tomar en consideración, que la intervención estatal no es ni neutra, ni carente de fallos propios.
Esto último ayuda a explicar la persistencia de fallos, despilfarros y corrupción, así como la incapacidad del Estado para resolver los problemas que afirma combatir.
Para ir cerrando estas líneas, hay problemas de fondo en nuestra comprensión de los fenómenos políticos y económicos, situación que nos mantiene dando vueltas sobre el mismo terreno, cuando no dando algún paso atrás. En ese sentido, bien valdría la pena empezar a leer a Friedrich A. Hayek o a James Buchanan.
Seguimos conversando.
El autor es economista, PhD (c) en Ciencias Sociales y Jurídicas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España y máster en Economía de la Escuela Austriaca. Es liberal, vive en Guayaquil y es director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP).
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