El costo de no reformar el código laboral: por qué Ecuador no crece
La falta de crecimiento en Ecuador, como casi todo en la vida, no tiene una causa única; responde a múltiples factores. Sin embargo, a la hora de señalar una de las razones principales por las cuales no salimos adelante, necesariamente tenemos que apuntar a nuestro “Código Laboral”.
Empecemos por señalar que el código laboral que tenemos en Ecuador fue diseñado para una realidad que ya no existe. Escrito en 1938, resulta casi redundante decir que no es compatible con las circunstancias de casi un siglo después.
Un segundo punto importante es que está plagado de mitos sobre la forma en que operan las empresas y los empresarios. Parte de una premisa equivocada: “En todo momento, en todo lugar y bajo cualquier circunstancia, hay siempre una parte vulnerable: el trabajador”. Como resultado, la balanza se inclina sistemáticamente en contra de la persona que contrata.
En tercer lugar, esa ausencia total de cambios orientados a facilitar la contratación y mejorar las relaciones laborales se traduce en una suerte de inmovilismo que termina explicando nuestras bajísimas tasas de crecimiento económico; tasas que, por cierto, resultan insuficientes para absorber a un número creciente de ecuatorianos en edad de trabajar. Finalmente, parte de ese problema también ayuda a explicar nuestros niveles de inseguridad, pues, en economía, todo está conectado.
Para cerrar estas líneas, ese código, carente de sentido, común impide cosas tan básicas como:
Que una persona le diga a su jefe que desea trabajar dos horas menos el viernes porque su hijo se gradúa, y que puede recuperarlas el lunes. En teoría, algo tan razonable no debería representar un problema. Pero bajo la lógica del código, ello implicaría trabajar “más de ocho horas en un día”. Sí, la figura de la “recuperación” no existe. Por esa razón, habría que “pagarle más” a quien solicitó salir temprano, sin tomar en consideración que esa situación surgió como resultado natural de un acuerdo entre las partes
Segundo y último ejemplo: ¿te has preguntado porque las obras en las calles, se realizan durante el día (entorpeciendo todo el tránsito vehicular), y no por la noche cuando “nadie circula”? Sí, ya tienes tu respuesta: el código indica que, por la noche, hay que pagar a quién trabajase infinitamente más. Ergo, nadie contrata a nadie para trabajar a esas horas.
Luego, cuando te preguntes ¿por qué el Ecuador no crece? Ahí tienes gran parte de la respuesta.
Seguimos conversando.
El autor es economista, PhD (c) en Ciencias Sociales y Jurídicas por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España y máster en Economía de la Escuela Austriaca. Es liberal, vive en Guayaquil y es director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP).
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