La Trilogía Lehman

Si visita prontamente la ciudad de Nueva York, consiga entradas para “The Lehman Trilogy”, la obra de teatro de tres horas y media de duración que recorre la historia de tres generaciones de la familia que fundó la empresa cuya quiebra en 2008 simbolizó y alimentó el desastre financiero mundial.
Escrita originalmente en italiano por Stefano Massini y adaptada al inglés por Ben Power, la obra está dirigida por Sam Mendes e interpretada magistralmente por tres actores británicos (Simon Russell Beale, Adam Godley y Adrian Lester) que alternan entre la actuación y la narración de la historia, y encarnan muchos personajes diferentes. Se desarrolla en un decorado de cristal giratorio que retrata una oficina de banca de inversión rodeada de vídeos que nos transportan a las distintas localizaciones geográficas y periodos que abarcan esa epopeya de siglo y medio.
Habiendo leído críticas elogiosas que presentan a la obra como una acusación al capitalismo estadounidense, estaba preparado para recibir condescendientes lecciones morales y una manipuladora interpretación de la historia de los negocios estadounidenses vista a través de esta compañía que se inició como una pequeña tienda de productos textiles en Alabama fundada por inmigrantes judíos de Baviera y se convirtió en uno de los mayores bancos de inversión de los Estados Unidos.
Pero no. Aunque la arrogancia, la avaricia y la laxitud moral de tres generaciones de Lehmans están a la vista, hay suficientes matices, humor, proximidad a la compleja psicología de los personajes y un homenaje a su capacidad para sobrevivir a una Guerra Civil, una Gran Depresión y dos guerras mundiales a través de la creatividad empresarial y la adaptación al mundo real como para despertar la empatía entre el público. El último miembro de la familia que participó activamente en la compañía se retiró a finales de los años sesenta, lo que excluye su responsabilidad en lo sucedido en los años que desembocaron en 2008. Sí, la obra traza las luces y las tinieblas del capitalismo estadounidense a través de la historia de los hermanos Lehman, cuyo negocio original dependía de la mano de obra esclava para la fabricación de tejidos y, más tarde, del comercio de algodón, y que, tras haberse dedicado a la financiación y la obtención de beneficios de varias otras materias primas, ferrocarriles, computadoras e instrumentos financieros que forjaron el éxito del capitalismo estadounidense, acabaron evolucionando hacia una compañía monumental que perdió su orientación moral y el sentido de la conexión entre las finanzas y la empresa.
Como la obra no trata principalmente de finanzas (ninguna obra que se centrara en los entresijos financieros que condujeron a la Gran Recesión podría hipnotizar a un público durante tres horas y media), faltan necesariamente elementos importantes de la historia de Lehman, a saber, los perversos incentivos políticos que crearon las condiciones para la crisis de 2007/8. En la historia de “The Lehman Trilogy” está ausente la manipulación del dinero por parte del banco central a través de las bajas tasas de interés tras el estallido de la burbuja de las puntocom a principios de siglo; la inflación del precio de los activos que esto generó; las reglamentaciones políticas que, en nombre de una ayuda a los más desfavorecidos para adquirir inmuebles, llevaron a los bancos a relajar los estándares para el otorgamiento de préstamos, y el entorno institucional que, en un mundo de banca fraccionaria, llevó a las instituciones financieras a endeudarse a corto plazo para invertir en activos a largo plazo que seguían subiendo y subiendo, hasta que un día no lo hicieron y el castillo de naipes construido sobre los préstamos de alto riesgo se desmoronó.
Nada de esto, por supuesto, exonera a instituciones como Lehman Brothers de la grave irresponsabilidad, la falta de criterio y la corrupción que implicaron sus chanchullos financieros. Lo menciono porque si queremos extraer lecciones morales de la obra, debemos tener en cuenta toda la verdadera historia. Pero lo que quiero decir es que, a pesar de la interpretación que hacen algunos medios de comunicación, la obra no es en absoluto una condena descarada del capitalismo estadounidense. Es más bien una historia de éxito y fracaso, de inmigración y raíces, de iniciativa y arrogancia, de poder y sus límites, de resiliencia y creatividad frente a la adversidad y, sí, de decadencia moral y, en última instancia, de la confirmación de que el paso de los tiempos presenta enormes desafíos para la preservación de los valores, la visión y los cimientos empresariales de la generación original.
Traducido por Gabriel Gasave
El original en inglés puede verse aquí.
Álvaro Vargas Llosa es Académico Asociado Senior del Centro Para la Prosperidad Global del Independent Institute. Sus libros del Independent incluyen Global Crossings, Liberty for Latin America y The Che Guevara Myth
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