¿Cuidado o cura?
Por Cal Thomas
¿Qué cree usted que es menos caro, para no decir preferible: una cura para el cáncer, el Alzheimer’s y la diabetes, o el cuidado de las personas que sufran de estas enfermedades? ¿No sería mejor una política médica y pública que dirigiera más recursos a encontrar una cura a una enfermedad que cuesta mucho tratar, que contar con un programa de seguro del gobierno, tal como el Obamacare, que mayormente trata de ayudar a pagar las cuentas de la gente después que se enferman?
¿No es obvia la respuesta? Aparentemente no es así para muchos políticos atrapados en un viejo paradigma que se enfoca mucho en hospitales, médicos y medicinas y muy poco en las investigaciones médicas y el cuidado preventivo para que la gente no necesite hospitales, médicos o medicinas.
La búsqueda de una cura como prioridad es un tema del cual se ha ocupado mi colega James Pinkerton en su próximo libro titulado “Serious Medicine Strategy” (Una Estrategia Médica Seria) y en su espacio cibernético www.seriousmedicinestrategy.org
No es que estemos fallando en costear investigaciones para curar enfermedades que ponen fin a la vida de la gente anticipadamente. Más bien es un fallo de liderazgo político para hacer de las investigaciones una prioridad en sus discursos y políticas. Recordemos hace más de cincuenta años cuando las comunidades política y médica se unieron y llevaron al público a una cura de la poliomielitis y la eliminación de la necesidad de los “pulmones de hierro”. Este esfuerzo sobrehumano fue el equivalente médico de llegar a la luna.
¿Por qué no podemos crear un frente unido para encontrar curas para la diabetes, Alzheimer’s, cáncer y otras enfermedades? Pinkerton cree que esta situación se debe a la “mala influencia de la Administración de Alimentos y Medicinas (Food and Drug Aministration) y a los abogados de litigio. Si el gobierno protegiese la capacidad de los empresarios y científicos para crear productos sin ser demandados hasta el infinito, el capital llegaría en cantidad al sector farmacéutico, no sólo de inversionistas estadounidenses, sino de inversionistas de todo el mundo”. Esto es así porque, señala él, la gente en Europa y Asia ahora también padecen de las mismas enfermedades que los estadounidenses.
Los Republicanos, especialmente, deberían tomar esta estrategia de cura antes del cuidado. En cambio, la mayoría de los republicanos están singularmente enfocados en revocar la ley de “reforma” al cuidado de salud del Presidente. Esa ley sí debe revocarse, o al menos sufrir profundos cambios, pero revocar la ley no cura a nadie de una enfermedad. Y aquí está el doble beneficio que Obamacare dice tener, y que nunca puede materializarse. Buscar curas para enfermedades ayuda a que la gente tenga vidas más sanas, y es eficiente en cuanto a costo. Veamos el dinero que se ha ahorrado al no tener que tratar a enfermos de poliomielitis, viruela y tuberculosis. Imagínense los ahorros que habrá cuando eventualmente se encuentre una cura para el cáncer. Además, la edad para el retiro pudiera fácilmente irse subiendo a medida que personas mayores trabajen durante más tiempo y tengan vidas más vigorosas, productivas (y que generen impuestos).
¿Qué hay de malo en esto? Los candidatos republicanos a la presidencia en el 2012 -y un Presidente Republicano si el Partido Republicano ganase la elección– podrían cambiar la dirección y contenido de todo el debate sobre el cuidado de salud, si preparasen una estrategia para llegar a la “luna médica” dentro de una fecha específica y factible. Estamos cerca de la cura de algunas enfermedades, pero lejos de una cura para otras. Comencemos por las más próximas a una cura.
Pregúntese a sí mismo: ¿Prefiere usted estar saludable y en buenas condiciones para vivir una larga vida, o ser cuidado en su enfermedad por un sistema de salud del gobierno que lo ve como una carga y que está constantemente tratando de reducir el cuidado y rebajar los costos? Preguntémosles a los ingleses, que ahora están experimentando los efectos de una mala atención de la salud.
El problema es que una vez que una nación ha tomado el camino equivocado, es difícil sino imposible cambiar de curso. Los Estados Unidos todavía están a tiempo de tomar una decisión correcta e ir en búsqueda de las curas. Ahora, sólo necesitamos que el liderazgo político señale el camino.
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- 28 de septiembre, 2026
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