La designación que acerca a Sarkozy a su ocaso político
PARIS.- Nicolas Sarkozy intentó dar anoche el primer paso para su reelección en 2012, al nombrar un nuevo gabinete integrado por un equipo de "fieles" y conservar al primer ministro saliente, François Fillon, que cuenta con la simpatía del ala más conservadora de su partido. Pero el mantenimiento "forzado" de aquel a quien hace tres años y medio consideraba apenas un "simple colaborador", podría marcar el comienzo de su ocaso político.
"El presidente acaba de nombrar su equipo de campaña", estimó con despecho el centrista Hervé Morin, hasta ayer ministro de Defensa, reemplazado por el ex primer ministro Alain Juppé.
Desde que anunció la reorganización, hace cinco meses, Sarkozy alentó la rivalidad entre los miembros del equipo gubernamental y permitió que sus ministros se pelearan públicamente para conservar sus puestos u obtener los cargos que codiciaban. Tan dura fue esa pelea que no faltaron los que cambiaron de look y hasta se pusieron a dieta, para responder mejor al physique du rôle .
Pero, contrariamente a los planes del presidente, en esa carrera desenfrenada el único que ganó fue aquel que debía perder: François Fillon.
"François Fillon acaba de transformarse en el verdadero presidente de la república", resumió anoche Nicolas Dupont-Aignan, diputado gaullista independiente.
Cuando lanzó la idea de la reorganización gubernamental, Sarkozy pensaba precisamente en el reemplazo de su primer ministro, a quien nunca quiso demasiado, ignoró y hasta humilló desde el primer día de su mandato, calificándolo de "simple colaborador".
Pero "Mister Nobody" ("Señor Nadie") -como lo apodó la prensa-, supo imponerse gracias a su estilo totalmente opuesto al del jefe del Estado. Serio, sereno, mesurado. En tres años y medio, Fillon consiguió los favores de la gran mayoría de los miembros de la Unión para un Movimiento Popular (UMP), el partido de gobierno, y, sobre todo, la simpatía de la opinión pública.
En una encuesta que publica hoy Libération sobre los dirigentes con más futuro político, los franceses colocan a Fillon en primer lugar, mientras que Sarkozy llega apenas en sexta posición. Otros sondeos de opinión no hacen más que confirmar esa percepción: mientras Nicolas Sarkozy cuenta con uno de los niveles de popularidad más bajos de su historia (32%), François Fillon obtiene el 48%.
Un presidente debilitado
El resultado de toda esa maniobra mal planificada y pobremente conducida es mucho más grave que el hecho de no haberse podido deshacer de Fillon. Después de haberse visto obligado a reconfirmar a su primer ministro, Sarkozy aparece hoy totalmente frágil.
"Estamos, pues, ante Sarkozy, rehén de Fillon. Y Fillon 2 que descubre prioridades que habían escapado a Fillon 1", ironizó, por su parte, Martin Malvy, miembro del Partido Socialista (PS).
En todo caso, se esperaba una cura de austeridad ministerial; finalmente, el nuevo gobierno francés tendrá 31 ministros contra 37 en el precedente. El nuevo equipo fue reforzado por algunos pesos pesados del gaullismo, como el ex primer ministro Alain Juppé, y dirá adiós a la tan publicitada "apertura sarkozista".
Primera víctima de esa reorganización: el centrista Jean-Louis Borloo que deja el gobierno "voluntariamente". Después de haberle negado el puesto de primer ministro, Sarkozy habría tratado de hallarle un premio consuelo ofreciéndole la cancillería o un ministerio social de envergadura. Humillado, Borloo anunció personalmente que había decidido recuperar su libertad.
Con la partida de Morin, de Valérie Létard y Borloo, la representación centrista queda resumida a su ínfima expresión.
Otrora símbolos de la apertura, Fadela Amara, secretaria de la ciudad, Jean-Marie Bockel y Bernard Kouchner (Relaciones Exteriores) tampoco figuran en el nuevo equipo.
Pero también hubo víctimas en las propias filas presidenciales, como la impulsiva Rama Yade o como el ministro de Trabajo, Eric Woerth. Extremadamente debilitado por el escándalo Bettencourt, Woerth deja el gobierno después de haber llevado adelante la reforma del sistema de jubilación.
Cambiar sin que nada cambie
En todo caso, si bien las grandes orientaciones que deberían marcar el final del quinquenio decididas por Sarkozy y Fillon con el nuevo equipo son aún inciertas, la evolución de una cartera no dejó de llamar la atención de los analistas: el controvertido Ministerio de la Inmigración y de la Identidad Nacional, emblema de la campaña de Sarkozy en 2007, ha sido relegado a una simple secretaría, adosada al Ministerio del Interior.
Según los primeros sondeos, más del 75% de los franceses consideran que la reorganización gubernamental no servirá para restablecer la confianza perdida en el presidente.
La oposición, en todo caso, señaló la ausencia de cambio en forma unánime. "Ningún cambio: ni de política ni de línea ni de orientación", declaró Marielle de Sarnez, vicepresidenta del centrista Modem.
Para Benoît Hamon, vocero del Partido Socialista, se trata de "la reconfirmación de un primer ministro que fracasó, por un presidente de la república que también fracasó".
Ganadores Alain Juppe
Ministro de defensa
Fue el fiel ex primer ministro del ex presidente Jacques Chirac e incluso llegó a sacrificar su carrera política por él. Ahora vuelve como número dos del gobierno, con el cargo de ministro de Defensa. Su retorno representa una renuncia de los experimentos de apertura a dirigentes centristas y antiguos socialistas con los que Sarkozy sorprendió al asumir la presidencia.
Michele Alliot-Marie
Ministra de relaciones exteriores
Es la primera mujer en dirigir la diplomacia francesa. Acostumbrada a los ministerios prestigiosos, como Justicia, Defensa e Interior, se hará cargo de la cartera de Relaciones Exteriores, que manejaba Bernard Kouchner. Michèle Alliot-Marie, de 64 años, es una figura relevante de la derecha francesa y allegada del ex presidente Jacques Chirac.
Perdedores
Bernard Kouchner
Ex ministro de relaciones exteriores
Este médico ex socialista que se unió en 2007 al gobierno de Nicolas Sarkozy quedó fuera del nuevo gabinete, con lo que fue sellada la nueva política del presidente francés de terminar con la apertura a personalidades de izquierda. Fue reemplazado por Michèle Alliot-Marie, quien ocupó la cartera de Justicia en el último gobierno.
Jean-Louis Borloo
Ex ministro de ecología
La confirmación en el cargo del primer ministro francés, François Fillon, mejor considerado en los sondeos que el presidente Nicolas Sarkozy, puso punto final a las especulaciones que daban al centrista Borloo como favorito para ser el nuevo premier. Borloo, de pública rivalidad con Fillon, declaró ayer que había deicidido "no formar parte del nuevo gobierno".
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