La “nueva clase media”, otro pilar de Lula y el PT
Por Alberto Armendáriz
La Nación
RIO DE JANEIRO.- En su hora de almuerzo, Aline Ribeiro suele pasearse por las elegantes tiendas del Shopping Leblon. Con asombro, mira los altos precios de la ropa y los productos para el hogar, pero toma nota de qué está de moda para luego comprar cosas similares en la zona comercial callejera de Saara, en el centro de Río, donde todo es mucho más barato.
"No es la misma calidad, pero algún día, pronto, me voy a poder comprar algo aquí también. A fin de año me deberían dar un aumento de sueldo", afirma a LA NACION Ribeiro, 28, que, desde hace dos años, trabaja en una empresa de telefonía celular en Ipanema, su primer empleo formal.
Las anhelos de Ribeiro, que pertenece a los poco más de 30 millones de brasileños que durante los ocho años de gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva pasaron a formar parte de la "nueva clase media", son empujados por la bonanza económica que disfruta este país.
El crecimiento del 7,3%, el fácil acceso al crédito, el récord de empleo -el desempleo el mes pasado llegó a su mínimo histórico, de 6,7%- y el alza en el salario mínimo, que ha llevado el sueldo promedio de los trabajadores empleados a 860 dólares, han solidificado la clase media o franja C, que hoy suma en Brasil 103 millones de personas, o sea el 50,5% de la población.
"Están en todos lados, en las zonas rurales y en las urbanas; son personas que han logrado salir de las favelas y que hoy están propulsando el gran consumo que se ve. Tienen un gran poder económico y también político: cada uno de ellos tiene un voto y si se pusieran de acuerdo podrían definir por sí solos una elección", advierte Marcelo Neri, jefe del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas.
Con esos números de respaldo, sumados a las 25 millones de personas que salieron de la pobreza más dura en los últimos ocho años gracias a programas sociales como Bolsa Familia, no es de extrañar que, según las encuestas, la mayoría -entre ellos Ribeiro- se incline por la continuidad que les promete la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, ex jefa de Gabinete de Lula.
"Cuando un gobierno pone en marcha mecanismos de ascenso social como los que se dieron en el New Deal y como los que estamos viendo hoy en Brasil, determina el rumbo de la política por un largo período", señala el analista político André Singer, de la Universidad de San Pablo, frente al estancamiento que sufren los rivales de Rousseff: el ex gobernador del estado de San Pablo José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña, y la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, del Partido Verde.
En Realengo, en la periferia carioca, las flamantes casas amarillas y naranjas del Condominio Ipê Amarelo son un claro ejemplo de ascenso social. Allí conviven familias que acaban de ingresar a la nueva clase media, como la del obrero Luciano Gomes, 49, y su esposa, Vivian Mendes, 30, ahora cajera de supermercado, y personas que están en plena salida de la pobreza, como la manicura Denise Lopes, 30, madre soltera de tres niños, que hasta hace cinco meses vivía en una favela de Pilares.
Ambas familias consiguieron sus nuevos hogares gracias al programa de viviendas subsidiadas Mi Casa, Mi Vida, lanzado el año pasado, que ya ha construido 604.000 casas. Cada una paga su departamento de dos dormitorios en función de sus ingresos, en cuotas mensuales tan bajas como de hasta 50 reales (30 dólares) mensuales.
Lopes, además, es uno de los 50,8 millones de brasileños beneficiarios del programa de transferencia de renta directa Bolsa Familia, que cada mes reciben entre 22 y 200 reales (12 y 115 dólares) dependiendo de su nivel de ingresos. A cambio, los padres tienen que seguir el calendario de vacunas para sus hijos y éstos deben acudir al menos al 85% de las clases en la escuela hasta los 17 años. De lo contrario, se bloquean los pagos.
"Hoy tengo una casa, sé que cuento con algo de dinero a fin de mes y tengo esperanza de que mis hijos van a tener más oportunidades que yo. Todo gracias a ellos", dice Lopes, señalando el póster de Lula con Rousseff en la ventana de su casa.
Tras pintarse las uñas con Lopes, Mendes, la cajera, toma el celular de su nueva cartera para llamar a otras amigas. Esta tarde, que tiene libre, se dedicarán a repartir panfletos de Rousseff por el barrio. "Para que Brasil siga cambiando", resalta repitiendo la leyenda de la propaganda política.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por Manuel José Cárdenas Portafolio Mientras se comenta el fracaso de la Ronda...
13 de agosto, 2008Por Roberto Cachanosky La Nacion ¿Cuál es el problema más grave que hoy...
29 de octubre, 2008BBC Mundo Las donaciones de compañías estadounidenses a organismos de caridad aumentaron 14%...
9 de junio, 2006Por Edgar C. Otálvora Webarticulista La liberación de las señoras Consuelo González y...
14 de enero, 2008











