Menos expectativas
Por Cal Thomas
En el 2008, el programa de televisión “60 Minutes” visitó Dinamarca para informar sobre una encuesta internacional sobre la felicidad, llevada a cabo por la Universidad Leicester en Inglaterra que concluyó que los daneses están entre la gente más feliz de la Tierra. ¿La razón? Ellos tienen pocas expectativas y por lo tanto, como señalara Morley Safer, “casi nunca se sienten frustrados”.
Este debería ser un tema del Partido Republicano en las elecciones de noviembre y las subsiguientes. Si bajamos nuestras expectativas sobre los políticos y el gobierno, entonces empezaremos a esperar menos de ellos y más de nosotros mismos, y nuestras posibilidades de felicidad posiblemente mejorarían mucho.
Veamos los gastos. Claramente, no podemos seguir como vamos. La gente debe preguntarle a sus abuelos si sus padres les dijeron “No podemos costearlo” cuando ellos pedían algunas cosas. En esta generación la pregunta de si podemos o no pagar por algo rara vez se hace.
Nuestra enorme deuda ha producido la intranquilidad de que los EE.UU. pudieran estar corriendo un mayor riesgo en cuanto a un colapso económico que de parte de los terroristas. La deuda excesiva es otra forma de terror.
Brian Riedl de la Fundación Heritage (www.heritage.org) nos ha hecho un buen servicio al analizar la línea básica (baseline) del presupuesto de diez años de la Oficina Congresional de Presupuesto (Congressional Budget Office o CBO), que calcula el déficit en $6.2 trillones. (N.R. un trillón es un millón de millones, o doce ceros) Riedl dice que esta cifra es falsa porque el CBO se ve obligado a hacer suposiciones basadas en lo que el Congreso le dice. El verdadero déficit de la línea básica, dice Riedl – basado en la continuación de las actuales políticas de gastos e impuestos – llegaría a $13 trillones durante la próxima década.
Si ha habido una época en que “no podemos costearlo” realmente significa algo, es ahora.
He aquí las conclusiones de Riedl:
– Aunque los gastos de guerra vayan disminuyendo y la economía vaya recuperándose, el déficit presupuestario proyectado nunca bajaría de $1 trillón y llegaría a casi $2 trillones para el 2020.
– La deuda nacional en manos del público sobrepasará el 100 por ciento del Producto Nacional Bruto (PNB) para el 2020.
– Para el año 2020, la mitad de todos los impuestos por ingresos irán a pagar los intereses de una deuda nacional de $23 trillones.
– El gasto federal por cada hogar, que ha subido de $25,000 a casi $30,000 durante los últimos tres años, llegaría a $38,000 para el 2020. La deuda nacional por cada hogar, que era de $52,000 antes de la recesión, llegaría a $150,000 para el 2020 (todas las cifras ajustadas a la inflación).
– Aunque se extendieran todas las rebajas de impuestos, los ingresos sobrepasarían el promedio histórico nacional de 18 por ciento para el PNB, para el 2020. La razón por la cual el déficit subiría un 6 por ciento del PNB por encima de su promedio es porque los gastos subirían al 6 por ciento del PNB sobre su promedio.
El análisis completo hecho por Riedl puede encontrarse en https://www.heritage.org/Research/Reports/2010/08/New-CBO-Budget-Baseline-Shows-that-Soaring-Spending-Not Falling-Revenues-Risks-Drowning-America
Léanlo y lloren por nosotros mismos y por las generaciones futuras.
Algunos republicanos, como el Representante Paul Ryan de Wisconsin, está ofreciendo formas lógicas y bien pensadas para sacarnos de este lío. ¿Lo seguirá el liderazgo republicano, o simplemente tratarán de administrar el gobierno grande que los demócratas han creado, haciendo sólo pequeños recortes?
Reducir las expectativas sobre el gobierno y los políticos es sólo la mitad de la ecuación. Luego tenemos que aumentar las expectativas de nosotros mismos. “Puedes hacerlo” es más que una seguridad que da el padre luego que se le quitan las ruedas auxiliares a la bicicleta y montamos con dos ruedas por primera vez, es la ratificación del poder del individuo sobre el poder del estado que se va debilitando.
¿Necesitamos realmente todo lo que consumimos? ¿Después de comprar algo, cuánto de ello nos satisface? Si esperamos que el gobierno se ocupe de nosotros, en vez de ocuparnos de nosotros mismos y de nuestras familias, llegará el momento en que el gobierno no podrá hacerlo, se racionará el cuidado de salud y se estimaría que nuestras vidas no tienen por qué continuar.
Thomas Jefferson dijo que teníamos el derecho a buscar la felicidad. El no nos dijo dónde encontrarla. Bajar las expectativas sobre el gobierno y los políticos y aumentar nuestras propias expectativas es donde puede encontrarse la felicidad – o al menos el contento.
¿Cuántos otros republicanos, además de Paul Ryan y unos pocos de sus colegas, nos dirán lo que necesitamos oír? Por primera vez en un largo tiempo, el público pudiera estar listo para una medicina fuerte.
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