Una guerra es una guerra…
Por Cal Thomas
Supongamos que Umar Farouk Abdulmutallab, el dinamitero de Navidad, hubiese tenido éxito y volado el Vuelo 253 de Northwest Airlines, matando a casi 300 personas que iban a bordo y quizás otras en tierra. ¿Hubiese sido la respuesta de la Administración Obama diferente?
El presidente probablemente hubiese asistido a los funerales, expresado una “fuerte condena,” persuadido a las Naciones Unidas a emitir más resoluciones sin valor alguno, y más nada. Esto es así porque el presidente no está peleando – o hablando – como si estuviésemos en guerra. El al principio llamó el intento de volar el avión un “incidente”.
En su charla por radio del sábado anterior el presidente, al fin, aunque tardíamente, conectó el intento de ataque a la rama de Al-Qaeda en Yemen. Sin embargo todavía hay una gran renuencia de parte de esta administración por decir lo obvio.
El Presidente Obama y su Gabinete aparentemente creen que al no llamarlo una guerra, se convierte en algo menos. Este presidente se niega a llamarlo una guerra y a veces casi llega al pacifismo en su retórica. Si Al-Qaeda y sus afiliados en el mundo se comportan como si estuviesen en guerra y los Estados Unidos ve los ataques como “incidentes” y no como parte de una batalla mayor, nuestros enemigos ganarán.
Si los líderes de Occidente no reconocen que hay un choque cultural entre civilizaciones con un resultado de libertad o de esclavitud, ¿quién tiene más posibilidad de vencer?
La semana pasada, un hombre de Somalia con un hacha y supuestas conexiones con Al-Qaeda irrumpió en el hogar del caricaturista danés Kurt Westergaard, cuyos dibujos del Profeta Mahoma causaron la ira musulmana. La policía le disparó e hirió al intruso, quien parecía estar llevando a cabo una “fatwa” (fallo islámico) en contra de Westergaard que fue ordenada en el 2006 por Mohammed Yousaf Qureshi, un clérigo paquistano.
Aparentemente el alcance, comprensión y ejemplos de pluralismo y de trato igual a las mujeres de parte de las naciones occidentales no impresionaron al atacante.
Tampoco nuestros enemigos están impresionados por el creciente número de cursos de estudios islámicos en prominentes universidades estadounidenses, incluyendo universidades católicas como Georgetown.
¿Qué es lo que hay que estudiar? Un número significativo de musulmanes radicales nos odian lo suficiente como para vernos muertos y no se apaciguarán. Ellos están infiltrando naciones occidentales con el objetivo de socavarlas.
Con la estupidez seglar occidental, erróneamente creemos que podemos llamar a esta guerra por cualquier otro nombre, combatirla con armas inefectivas y aún así ganar.
Arrestamos a los que cogemos, los mandamos a prisiones estadounidenses (o los dejamos salir de Guantánamo) y les damos abogados gratis que les aconsejan mantener silencio, privándonos así de información que pudiera desmantelar a células terroristas y ayudar a evitar ataques futuros.
Una nueva encuesta Rasmussen demuestra que una mayoría de estadounidenses opina que esta guerra debe ser librada en una forma diferente. Según la encuesta, el 58 por ciento de los votantes estadounidenses creen que Abdulmutallab debe ser sometido a tortura con agua (waterboarding) y a otras técnicas de interrogación a fin de obtener información útil.
En cambio, gastamos montones de dinero en máquinas para los aeropuertos y empleados de la agencia de seguridad para revisar a viajeros inocentes y registrar sus maletas. En vez de esto, o además de esto, debemos hacernos más proactivos.
Durante la Segunda Guerra Mundial nosotros no establecimos escuelas de estudios nazis en las universidades americanas. Tampoco tratamos de entender la religión Shinto de Japón, que elevaba al Emperador Hirohito al nivel de un dios. No nos importaba nada de esto. Nosotros bombardeamos las ciudades alemanas y tiramos dos bombas nucleares en Japón.
El Presidente Truman, un demócrata, estaba cortado por distinta tijera que los demócratas de hoy en día. El objetivo de Truman (y el de su predecesor demócrata, Franklin Roosevelt) era la victoria total.
Nosotros no vamos a ganar esta guerra con la actual estrategia de emitir sellos de correo Eid (conmemorando las celebraciones musulmanas Eid), celebraciones del Ramadán en la Casa Blanca, o cualquiera de las otras “estrategias” utilizadas por esta administración y por la Administración Bush anteriormente.
Lo que hace falta es un nuevo enfoque que busque no acomodo, sino victoria. Sin esto, se perderán más vidas. El diccionario define “guerra” como “lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación”. Llamarlo otra cosa no altera la realidad.
©2010 Tribune Media Services, Inc.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
La Tercera El triunfo de Bernie Sanders, el senador de Vermont, en las...
15 de febrero, 2016Instituto Juan de Mariana Hablar de pobreza es tocar un tema que pellizca...
3 de julio, 2013Prensa Libre El Ministerio de Finanzas Públicas ya tiene “planificado” elevar el endeudamiento...
25 de enero, 2011The Wall Street Journal El menor consumo pone en jaque las ambiciones de...
26 de mayo, 2009












